Mientras todo esto ocurría, algo empezaba a cambiar en la ciudad.
Las conversaciones en los cafés ya no hablaban solo de negocios.
Ahora hablaban de miedo.
De inversiones que desaparecían.
De hombres que habían perdido fortunas en cuestión de días.
Los periódicos empezaban a mencionar palabras que antes apenas se escuchaban.
Crisis.
Caída del mercado.
Inestabilidad.
Recuerdo especialmente una noche en el Tony’s Club.
El lugar estaba lleno de hombres hablando en voz baja.
Frank dejó el periódico sobre la barra.
—Esto no pinta bien.
Miré el titular.
El mercado de valores llevaba semanas mostrando señales de debilidad.
—¿Crees que será grave? —pregunté.
Frank se encogió de hombros.
—No lo sé.
Pero su expresión decía lo contrario.
—Si todo esto se viene abajo… —murmuró—. Mucha gente lo perderá todo.
En aquel momento no imaginaba lo proféticas que serían aquellas palabras.