Lo que oyen los grillos

El otoño de los hombres poderosos

El verano terminó casi sin que nos diéramos cuenta.

Durante aquellos meses Caroline y yo seguimos viéndonos siempre que podíamos, aunque cada encuentro parecía más frágil que el anterior.

El mundo a nuestro alrededor comenzaba a cambiar.

Y nadie sabía exactamente hacia dónde se dirigía.

Nueva York seguía siendo la misma ciudad brillante de siempre: las luces de Broadway, los restaurantes llenos, los coches elegantes cruzando las avenidas.

Pero debajo de aquella apariencia había algo distinto.

Una tensión invisible.

Los periódicos hablaban cada vez más del mercado de valores.

Subidas extrañas.

Caídas repentinas.

Hombres que habían hecho fortunas en cuestión de semanas… y otros que empezaban a perderlo todo.

Recuerdo una tarde de octubre en el Tony’s Club.

El lugar estaba lleno, pero no con el ambiente alegre de otras veces.

Los hombres hablaban en voz baja.

Algunos leían los periódicos con el ceño fruncido.

Frank estaba detrás de la barra cuando entré.

—Esto no pinta bien —dijo sin siquiera saludarme.

—¿Qué ocurre ahora?

Frank me mostró el periódico.

El titular ocupaba media página.

“EL MERCADO DE VALORES SE TAMBALEA”

—Dicen que muchos están vendiendo todo lo que tienen —explicó Frank.

—¿Y eso es malo?

—Muy malo.

Se inclinó hacia mí.

—Cuando la gente empieza a vender por miedo… todo se viene abajo.

Miré el periódico durante unos segundos.

Pero en aquel momento lo único que realmente me preocupaba no era la economía.

Era Caroline.




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