El sol comenzaba a ponerse detrás de los edificios.
El cielo tenía ese color dorado que aparece algunos días de otoño.
—¿Alguna vez pensaste que nos volveríamos a ver? —preguntó Caroline.
La miré.
—Todos los días.
Ella sonrió con tristeza.
—Yo también.
El silencio que siguió no fue incómodo.
Fue… inevitable.
—Éramos muy jóvenes —dijo finalmente.
—Sí.
—Y el mundo era… diferente.
—También nosotros.
Caroline observó el lago durante unos segundos.
—A veces me pregunto qué habría pasado si las cosas hubieran sido distintas.
—Yo también.
—Si nos hubiéramos conocido en otro momento.
—O en otro lugar.
—O en otra vida.
Sus ojos se llenaron ligeramente de lágrimas.
—Creo que habríamos sido felices, John.
Sentí un nudo en la garganta.
—Yo también lo creo.