Lo que pasa cuando nadie dice nada

EL PERFUME

Hombre de camisa que seduce solo con su presencia.
Ese perfume me envuelve desde muy temprano.
No hace falta que lo vea para saber que llegó.
Su perfume siempre aparece primero, como si anunciara su entrada antes que él.
Es un aroma elegante, profundo, imposible de ignorar.
Mi nariz se deleita cuando lo huelo. Es tan exquisito que me encanta tenerlo cerca.
A veces intento disimular, mirar por la ventana del tren o perderme en el celular, pero es inútil.
Ese perfume me encuentra igual.
Viaja conmigo en el aire, se mezcla con el ruido de las puertas, con el murmullo de la gente medio dormida, con el traqueteo del vagón.
Y ahí está él.
Siempre con camisa.
Siempre prolijo.
Siempre con esa forma tranquila de ocupar espacio sin hacer nada especial.
No habla.
No busca llamar la atención.
Pero algo en él la provoca igual.
A veces siento su mirada por un segundo.
O tal vez es imaginación mía.
El viaje dura poco, pero ese perfume lo llena todo.
El vagón, el asiento, el momento.
Me gusta pensar que ese aroma también se queda un poco conmigo cuando él baja.
Aunque sea por un rato.
Aunque solo me mire durante el viaje y no sepa que existo.
Porque la verdad es que él nunca me habló.
Nunca dijo mi nombre.
Ni siquiera sé si alguna vez notó mi presencia.
Pero yo sí sé algo.
Cada mañana, cuando ese perfume aparece antes que él…
yo ya estoy esperando.
Y si algún día deja de venir,
si ese perfume no vuelve a llenar el vagón…
nadie lo va a notar.
Nadie, excepto yo.
Porque a veces una persona puede formar parte de tu vida
sin haber sabido nunca
que exististe.



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En el texto hay: amor, magia, benedetti

Editado: 18.03.2026

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