Ya no estoy en esos lugares donde me invitan.
Ya no busco grandes planes, ni espacios llenos de gente, ni ruido que tape lo que siento.
Hoy elijo distinto.
Prefiero la paz.
Prefiero la tranquilidad.
Ya no me deslumbra que me nombren en listas ajenas
ni esas invitaciones a lugares extravagantes que nunca fueron míos.
Hoy prefiero lo simple,
lo cálido,
lo que se siente.
Ya no busco cantidad.
Ahora busco calidad.
Ahora estoy donde quiero estar,
no donde me quieren ver.
Estoy donde pertenezco,
donde no tengo que encajar,
porque ya es mi lugar.
Editado: 07.04.2026