La lluvia llega cuando nadie lo espera encima, a la mañana temprano,
cuando todos ya van pensando en lo largo que va a ser el día laboral.
El cansancio aparece antes que el café.
Antes incluso de llegar.
Y como si hiciera falta más peso,
dos mujeres empiezan a pelearse en el vagón.
No se sabe bien por qué.
Nunca se sabe.
Un empujón, una mirada, una palabra mal dicha…
o simplemente todo lo que ya traían encima.
Las voces se elevan,
las miradas se corren,
nadie interviene.
Porque ya nadie tiene paciencia.
Ya nadie aguanta nada.
Y en ese ruido, en ese enojo que no es solo de ellas,
el tren sigue avanzando igual,
como si fuera normal viajar así
Editado: 26.04.2026