Después de esa charla los siguientes días fueron normales, entrar otra vez al colegio hizo que se me olvidara completamente Zep, me olvide de los sentimientos concentrándome en mis amigos, en los trabajos y en mi presente, por las tardes volví a entrenar voleibol con mis amigas, Chase se ha sentado con nosotros desde el lunes y aunque es raro, su compañía me hace sentir bien, en calma y tranquila. Noah ha vuelto a estar junto a mí, hablamos y hacemos muchas cosas, como en los viejos tiempos.
El tiempo con Noah se ha reducido, a finales de marzo tendrá que irse y aunque me duele aceptarlo vivirá su sueño a kilómetros de mí, pasar tiempo con el últimamente se siente como si fuese el ultimo y el pensar en eso me deja con muchas emociones; aunque trata de pasar tiempo conmigo los tramites, maletas y más cosas lo hacen que el tiempo juntos se reduzca y convivamos un poco menos.
Odio las despedidas, pero esta será el comienzo de su vida, de un futuro que solo el construirá, cumplirá sus metas y seremos adultos en un par de años viviendo sus vidas. Las cosas tienen que tomar su rumbo, todo tiene un porqué de ser y ahora, frente a mi mejor amigo viéndolo feliz, me doy cuenta de lo felices que fuimos estos últimos años.
—¿En qué piensas? — Noah frunce su ceño viéndome confundido.
—En lo feliz que te ves— acaricio su mejilla y sonríe haciendo que sus ojos miel brillen de una manera única.
—Sería más feliz si fuéramos juntos — el auto esta aparcado enfrente de mi casa — Enid, si tú me lo pides esperare para irnos juntos— insiste nuevamente y niego.
—Noah — miro sus ojos miel y aunque me duela no es el camino que quiero para mi futuro — yo sería feliz acompañándote, viéndote sonreír y convertirte en medico; pero ese es tu sueño no el mío. — baja la mirada y le tomo el mentón — Tienes que vivir tu sueño y sé que serás el mejor de todos.
—Nada será igual cuando me vaya — sus ojos brillan nostálgicos.
—Los cambios son buenos, yo iré a visitarte cada que pueda — mis ojos se nublan y siento mi corazón estrujarse.
—Se que no me dejaras solo, pero me da miedo que durante mi tiempo en la universidad me arrepienta — niega y suspira frustrado.
—Si es tu sueño lo disfrutaras y si no lo es estaré aquí —señaló el lugar —, solo tienes que llamarme y estaré ahí, contigo, lo prometo.
—Está bien — sonríe débilmente.
Nos quedamos un momento en silencio y oigo su respiración relajada ahora lo noto un poco menos tenso.
—¿Pediste permiso para mañana? — giro a verlo, tiene su cabeza recostada en el respaldo del sillón.
—Si ¿Tu? — asiente con la cabeza en respuesta y cierra sus ojos—, cuando volvamos te ayudare con lo que te falta.
—Si, gracias — aprieta los ojos.
—¿Qué pasa? — lo veo preocupada.
—Es solo que ser adulto responsable es horrible, me siento cansado, algunas cosas ya están, pero aun así me siento estresado, a veces me pregunto ¿realmente quiero esto? — suspira cansado.
—Esa bien, solo necesitas relajarte un poco — acaricio su mejilla y doy leves masajes a sus hombros — El viaje nos ayudara.
Irme unos días me emociona, quiero dejar de pensar en todo, en todos y en las cosas que dañan mi paz mental. Ver a Noah así me preocupa, tiene diecinueve años, las cosas marchan bien, pero lo veo apagado, cansado y no me gusta sentirlo tenso, los únicos momentos donde puede estar como es conmigo y ahora mismo se ve mal.
No quiero separarme de él, quiero que ambos cumplamos nuestros sueños, alejarme de él significa que ya no habrá tardes de películas, fiestas juntos, navidad y año nuevo superados, ya no seremos ese dúo inseparable que se cubrió las espaldas. Me hubiera encantado vivir más momentos juntos, que nuestros sueños coincidieran o nuestra edad para hacer todo juntos, no es el caso, me gana por un año y el estudiar medicina es algo que solo a él le apasiona.
Seria lindo verlo cumplir cada uno de sus sueños soy testigo de esas noches sin dormir, ese estrés y ansiedad que no lo dejaban dormir bien por las noches. Noah merece salir y cumplir todos sus sueños que lo motiven a ser mejor.
Después de diez minutos en el auto bajamos, Noah se ve más tranquilo y nos adentramos a la sala de estar, en donde él se apodera de la televisión.
—¿Qué piensas hacer después del colegio? — pregunta despreocupadamente.
—No lo sé — confieso encogiéndome de hombros —, ya pensare en ello después de que volvamos.
—Está bien pequeña luciérnaga.
Vemos la película que coloca, arreglamos unas cosas para el viaje, pero eso no me quita de la mente su pregunta <<¿Qué hare después de terminar el colegio? ¿Qué camino quiero tomar?>>
No tengo ni idea, no sé qué hare y tampoco si seguir los pasos de mi papá o mamá sean lo que más quiero para mi vida, me encuentro en un punto donde no comprendo el sentido de elegir mi camino, no sé a qué universidad debería entrar.
Se que muchos chicos de mi edad ya saben que quieren hacer con su vida, sé que ya conocen que camino quieren recorrer, yo no, siempre creí que debería hacerles caso a mis papás, hermanas o a mi mejor amigo, tomar un camino correcto para tener buenos resultados, una vida resuelta, donde mi estabilidad económica este bien.