Lo Que Queda Cuando El Eco Se Calla

Capítulo 4. Promesas tejidas en la distancia.

Marco libraba una batalla constante contra sus propios pensamientos, pero su amor por ella era el único faro de luz en medio del caos; la amaba con una fuerza que rozaba el infinito. En sus charlas, tejían promesas doradas sobre un futuro compartido, anhelando el día en que formar una familia dejara de ser un sueño para convertirse en su realidad.
Sin embargo, el paso implacable de los días comenzó a pesar sobre Jimena. El vacío de la ausencia le dolía en el pecho, y con el corazón en la mano, le confesó su agonía: necesitaba tenerlo cerca, sentir el roce de sus labios y la paz de dormir una noche entera refugiada en sus brazos.
Al escucharla, Marco no solo le dio palabras, sino un juramento. Con la determinación de quien tiene un propósito sagrado, le prometió que trabajaría sin descanso, acumulando cada moneda y cada esfuerzo necesario para cruzar cualquier distancia y llegar a ella.
Jimena, con la mirada empañada en lágrimas pero llena de fe, le respondió: «Te esperaré, porque confío en ti. Eres el único que habita en mis pensamientos y sé que tu amor es mi lugar seguro». En ese instante, el lazo que los unía se volvió inquebrantable, más profundo que el océano. Pero, como suele suceder en las grandes historias, todo amor que nace con tal intensidad está destinado a enfrentar su propio final.




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