Lo Que Queda Cuando El Eco Se Calla

CAPITULO 5. La Respuesta de Marco.

Marco estaba sumergido en su jornada de trabajo, tratando de que el ruido de las herramientas apagara un poco la soledad, cuando su amigo se le acercó con una sonrisa de complicidad.
—Oye, Marco, se acaba de estrenar la de Destino Final —le dijo entusiasmado—. Estamos armando una salida en parejas de cuatro para ir al cine, ¿te apuntas? ¿O es que acaso ya tienes novia para que nos acompañes?
Marco dejó lo que estaba haciendo y se quedó mirando un punto fijo por un segundo. Sabía que la respuesta no era la que su amigo esperaba.
—Sí, tengo a alguien —respondió con una calma que escondía mucha nostalgia—. Pero no va a poder ser, porque ella no se encuentra aquí conmigo.
El amigo se quedó confundido.
—¿Cómo que no está aquí? ¿Se fue de viaje o qué?
—Está lejos —continuó Marco, con sinceridad—. Y aunque no pueda estar con ella ahora, voy a hacer todo lo posible para traerla, aunque me tome algunos años lograrlo.
El amigo lo miró sin entender por qué alguien hablaría de "años" para una cita, y Marco sintió ese calor de vergüenza en la cara, temiendo que se burlara de su situación. Pero, lejos de esconderse, decidió explicarle lo que significaba ese sentimiento:
—La verdad es que nos tocó un amor a distancia; nos tocó decirnos "te amo" a través de una pantalla y darnos los buenos días por medio de un mensaje. Sé que suena difícil, pero somos fuertes. Estamos demostrándole al mundo que no importan los kilómetros si ella me ama y yo la amo a ella.
El amigo, en lugar de reírse, se puso serio. La idea de un amor que solo vive en el internet le parecía un riesgo demasiado alto.
—Es peligroso, Marco. Un amor así puede desaparecer de las redes de un día para otro y no vuelves a saber nada de esa persona. Te expones a que te olviden o te engañen.
Marco bajó la mirada un instante, porque esos mismos pensamientos negativos lo perseguían a él cada noche. Sin embargo, volvió a mirar a su amigo y sentenció:
—Sinceramente, un amor así es lo más difícil, hermoso y doloroso que existe. Pero si dos personas realmente se aman, todo se puede lograr... o al menos eso necesito seguir creyendo para no rendirme.
Entonces se despidieron, le dijo su amigo mientras le estrechaba la mano con sinceridad—. No te angusties si las cosas fallan; al final, del amor y de los errores es de lo único que uno aprende de verdad.
Marco asintió con una media sonrisa y se despidieron con un gesto de hermandad. Con esas palabras dándole vueltas en la cabeza, terminó su jornada y caminó hacia el parque. Necesitaba aire, necesitaba que el silencio de la tarde le limpiara el cansancio. Pero al llegar, el corazón le dio un vuelco: allí, bajo la luz dorada del sol, estaban sus padres y su hermano menor. Se veían tan felices, tan completos, que Marco se detuvo en seco. Siempre se sentía la pieza que no encajaba, el hijo que siempre valía menos que el otro, y el miedo a ser rechazado lo mantuvo lejos por unos minutos...




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