Sin embargo, su madre lo divisó y lo llamó con un grito cariñoso. Marco, sintiendo que por fin una puerta se abría para él, corrió a su encuentro. Comieron, rieron y por un instante, la calidez de la familia le hizo olvidar sus inseguridades. Fue una tarde que rozaba la perfección.
Pero al caer la noche, las sombras se volvieron reales. Su madre, rompiendo la paz, le preguntó cuándo pensaba formalizar un compromiso como lo había hecho su hermano Mario. Marco abrió la boca para responder, pero su hermano menor se le adelantó con un veneno que le heló la sangre: «¿Él? Pero si es un vago y está feo. Nadie le va a prestar atención a alguien así», soltó entre risas.
Marco esperó que sus padres lo callaran, pero el golpe final vino de su propio padre. Observándolo con desdén, se unió a la burla: «Mírate, Marco, estás demasiado flaco, das pena... así nadie te va a querer». Las carcajadas de los tres estallaron en el aire, rompiendo el alma de Marco en mil pedazos. Ver a las personas que más amaba burlándose de sus debilidades, sin un gramo de piedad, fue un peso que no pudo soportar. Sin decir nada, con los ojos nublados por una amargura que le quemaba el pecho, se dio media vuelta y los dejó solos en aquella noche que terminó en cenizas.
Al llegar a casa, corrió a su habitación y echó la llave. Mirando al cielo a través de su ventana, el llanto se convirtió en una pregunta rota: «¿Por qué a mí?». Duele saber que no conocen el sacrificio que hace día tras día para intentar ganarse, aunque sea, una mirada de orgullo de sus padres. En ese encierro, comprendió que prefería la soledad absoluta antes que rodearse de gente falsa e hipócrita, de esa que te busca por conveniencia pero desaparece cuando más la necesitas.
Escuchó que la puerta principal se abría; eran ellos. El hermano pequeño, con una desfachatez que le dio náuseas, se acercó a su cuarto y tocó la puerta llamándolo. Marco no se movió. Con el alma blindada por el dolor, solo alcanzó a decir que no lo molestaran. Prefería mil veces hundirse en su música, a solas en su cuarto, que volver a escuchar las palabras bonitas de quienes te sonríen de frente mientras preparan el cuchillo para clavártelo por la espalda
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es un libro diferente espero te guste, es un libro que te atrapa al deseo
Editado: 14.05.2026