Lo que quedó entre líneas: Inevitablemente Tú

4. ¿Trabajas?

Minutos antes del capítulo 0.

~HENRY~

La primera vez que fui a las oficinas Katsar no fue por negocios.

‎Fue para conocerte.

‎Oficialmente.

‎Mi futura esposa.

‎Recuerdo perfectamente lo que esperaba encontrar.

‎La típica heredera intocable rodeada de asistentes.

‎Una joven elegante puesta estratégicamente dentro de la empresa familiar para aparentar preparación ejecutiva.

‎Algo fácil.

‎Predecible.

‎Y honestamente… estaba preparado para soportarlo.

‎Lo que no esperaba era entrar al edificio y escuchar tu nombre en medio de una discusión financiera antes siquiera de verte.

‎—La señorita Katsar pidió corregir los informes antes de enviarlos porque las cifras están mal calculadas.

‎—Pero la junta es en menos de una hora.

‎—Entonces trabajen más rápido.

‎Fruncí apenas el ceño mientras avanzaba acompañado por uno de los directivos principales.

‎Y entonces te vi.

‎Atravesabas el pasillo con una carpeta bajo el brazo mientras todavía llevabas ropa universitaria.

‎Universitaria.

‎Ni siquiera habías terminado la carrera todavía...

Y aun así todos a tu alrededor trabajaban a tu ritmo.

‎—La proyección financiera de Asia sigue incorrecta —dijiste sin detenerte mientras uno de los empleados intentaba seguirte—. Corríjanla antes de enviarla otra vez.

‎—Sí, señorita Katsar.

‎Ni siquiera levantaste la voz.

No hizo falta.

‎Me detuve observándote desde el otro extremo del pasillo mientras revisabas documentos caminando como si hubieras nacido dentro de ese edificio.

‎Y quizás sí.

‎Porque no te trataban como “la hija del dueño”.

‎Te trataban como alguien que realmente pertenecía ahí.

‎Vi cómo uno de los directivos mayores intentó explicarte algo sobre una negociación pendiente.

‎Lo corregiste antes de que terminara la frase.

‎Sin arrogancia.

‎Solo precisión.

‎—Eso incrementaría los costos operativos un diecisiete por ciento el próximo trimestre.

‎El hombre guardó silencio dos segundos antes de admitir:

‎—…sí.

‎Dios.

‎Me quedé observándote completamente incrédulo.

‎Porque honestamente esperaba encontrarte protegida dentro de la empresa familiar.

‎No liderando reuniones mientras seguías siendo estudiante.

‎El director a mi lado debió notar mi expresión porque habló casi inmediatamente:

‎—La señorita Katsar trabaja aquí desde adolescente.

‎Silencio.

‎Giré apenas hacia él.

‎—¿Trabaja de verdad?

‎El hombre pareció confundido por la pregunta.

‎—Señor Caldwell… la mitad de los sistemas actuales existen porque ella los reorganizó mientras estudiaba preparatoria.

‎Qué.

‎Volví a mirarte.

‎Estabas discutiendo algo con dos analistas mayores que tú y ninguno parecía complacerte por educación.

‎Te escuchaban de verdad.

‎Ahí entendí algo importante sobre ti incluso antes de hablarte formalmente por primera vez.

‎Anika Katsar no era una heredera decorativa.

‎Eras peligrosa.

‎Porque eras inteligente de una forma práctica.

‎Fría cuando hacía falta.

‎Capaz de sostener presión real sin quebrarte.

‎Y honestamente… creo que fue exactamente en ese momento cuando dejé de pensar en ti como “la candidata ideal” y empecé a verte como alguien que podía igualarme.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.