Lo que quedó entre líneas: Inevitablemente Tú

5. Antes de conocerte

Minutos antes del capítulo 0.

~ANIKA~

Nunca había sentido tan pesado el picaporte de una puerta.

‎Ridículo.

‎Era solo una oficina.

‎Solo una reunión.

‎Solo el hombre con quien probablemente terminaría casándome.

‎Respiré lento intentando ignorar el sonido amortiguado de voces al otro lado de la sala ejecutiva.

‎Henry Caldwell ya estaba ahí.

‎Esperándome.

‎Dios.

‎Mis dedos se cerraron un poco más alrededor de la carpeta que sostenía contra el pecho mientras una asistente terminaba de acomodar algo cerca de mí.

‎—¿Se encuentra bien, señorita Katsar?

‎Asentí inmediatamente.

‎Por reflejo.

‎Porque claro que debía verme bien.

‎Era Anika Katsar.

‎Las herederas como yo no temblaban antes de reuniones importantes.

‎No dudaban.

‎No parecían nerviosas.

‎Aunque por dentro estuvieran completamente agotadas.

‎Miré apenas mi reflejo en el cristal lateral del pasillo.

‎Perfecta.

‎Cabello impecable. Casi. Ese mechón molesto y su rebeldía, siempre fuera de lugar.

‎Postura recta.

‎Expresión tranquila.

‎La versión de mí que el mundo esperaba ver.

‎Y honestamente eso hacía todo peor.

‎Porque no quería estar ahí.

‎No quería conocer al hombre elegido estratégicamente para convertirse en mi esposo.

‎Pero tampoco tenía demasiadas opciones.

‎Mi familia necesitaba estabilidad.

‎La empresa necesitaba alianzas.

‎Y yo… yo solo estaba cansada de pelear contra decisiones ya tomadas.

‎Había leído sobre ti demasiadas veces durante las últimas semanas.

‎Frío.

‎Inteligente.

‎Difícil de leer.

‎Algunos artículos incluso te llamaban despiadado.

‎Perfecto.

‎Porque honestamente lo último que necesitaba era un hombre intentando enamorarme.

‎No quería romance.

‎No quería falsas promesas.

‎No quería volver a depender emocionalmente de alguien.

‎Solo quería un acuerdo claro.

‎Y tú parecías exactamente el tipo de hombre capaz de mantenerlo así.

‎Profesional.

‎Distante.

‎Ordenado.

‎Casi tranquilizador.

‎La asistente abrió finalmente la puerta de la oficina.

‎Y por un segundo absurdamente pequeño… quise irme.

‎Solo girar.

‎Salir del edificio.

‎Desaparecer antes de que mi vida cambiara, otra vez.

‎Pero no lo hice.

‎Porque la heredera Katsar no huía, aunque tuvieran miedo.

‎Respiré una vez más.

‎Y entonces entré, a conocerte.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.