Lo que se llevó el mar.

Cerca de ti

Terminé aceptando ser la protagonista del vídeo, no podía negarme porque es una gran oportunidad y no solo me afectaría a mí también a mis compañeras, sin embargo, no puedo dejar de pensar en el hecho de que no puedo subirme al yate y es algo que no les he dicho; tengo que resolver esto sola y solo imaginarme fracasar y causar que el grupo pierda esa oportunidad por mi culpa me dan ganas de llorar, pero logro controlarme y me trago el miedo y la angustia para irme al instituto sabiendo que tengo otro problemas allá y ese es Diego.

Logré evitarlo por completo y ahora solo me queda una última clase y es de mis favoritas, la clase de literatura; el profesor nos mandó a crear un pequeño poema libre, pero corto sobre nuestros sentimientos actuales, cosa que me encantó ya que las ganas de desahogar me en este momento son muy grandes.

Lo que se llevó el mar

Tan profundo como el mar ¿quién me lo curará? así es mi dolor, imposible de olvidar. Miedos que me agobian y no me dejan avanzar, quisiera olvidarlos para poder ya comenzar.    

Empezar a hacer un sueño que no se pueda destrozar, subirme en un yate sin temor a naufragar. Quisiera dejarle al olvido las olas de aquel ayer, que se ha llevado muy lejos una gran parte de mi ser. No tener más pesadillas que me lleven a pensar, que yo soy la causante de lo que se llevó el mar.

Después de pararme y leer mi pequeño poema el profesor me felicitó y hasta me dijo que debería hacerlo más largo para la competencia de poemas que tendrá la escuela, me gusta ver la competencia, pero nunca había pensado en participar, sin embargo, ahora no tengo cabeza para eso, solo quiero llegar a mi casa y soltar todas estas lágrimas que llevo acumuladas desde la reunión.

Diego

Hoy no he podido hablar con Mar, me han encargado muchos trabajos y cuando tengo tiempo libre ella me ignora, quiero hablar con ella y explicarle todo lo que pasó; sé que ella piensa que fue un intento de suicidio y por eso siente que le fallé, pero no es así y si no le digo pronto me volveré loco, no soporto la idea de que ella piense que no confío en ella como para buscarla si me siento mal.

Después del trabajo fui donde Luci para que me diera la dirección, le expliqué todo lo que me pasa con Mar y me puso muy feliz saber que ella quería vernos juntos como pareja; ahora sé que tengo una cómplice por si todo se complica y con mi Mar todo siempre es complicado.

Llegué a su casa y saludé amablemente a su tía Elena quien se veía muy triste y con lágrimas en los ojos, me dijo donde estaba Mar, pero no pude irme y dejarla así; tengo que saber qué le pasa.

—Elena ¿por qué lloras, qué te pasa?

—Estoy triste por Mari.

—¿Ella está bien?

—No Diego, está muy triste por algo que tiene que hacer, pero que le da miedo.

—No entiendo ¿podría explicarme mejor?

—Mejor que ella te explique, eso no me corresponde y solo te pido que, por favor, la ayudes.

—Haré todo lo que pueda para que su sobrina esté bien.

—Gracias Diego, veo que eres un buen muchacho y me alegra que estés interesado en ella.

—¿Tanto se me nota? —Digo algo apenado.

—Desde lejos niño. —dice con una pequeña sonrisa pintada en su rostro.

Subí hacia arriba donde estaban las habitaciones, me dijo que la de Mar es la que tiene una ballena en la puerta; supongo que ese es su animal favorito, la puerta estaba abierta así que la abrí despacio porque sé que si escucha mi voz no me abrirá la puerta.

Cuando entro la veo sentada al lado de su cama, llorando mientras abraza a su perrita, su mirada está en el suelo y sus ojos se ven rojos de tanto llorar al igual que su cara; me destroza verla así y solo quiero abrazarla, pero en cuanto doy un paso la perrita comienza a ladrar causando que esos ojitos me miraran con algo de rabia, ya no sé si asustarme por como me mira o por la cachorrita que tiene carácter de leona.

—¿Qué haces aquí? —pregunta mientras se levanta muy enojada dirigiéndose hacia mí.

—Vine a explicarte todo.

—¡No quiero que me expliques nada!

Mar está muy alterada, no deja de empujarme y golpearme mientras llora, pero sin importar lo enojada que esté no pienso irme sin explicarle todo y saber lo que tiene. Le agarré de ambas manos y la pegué a la pared para que dejara de golpearme y en todo esto la perrita aún ladraba como loca.

—Déjame en paz Diego, no quiero verte ¡suelta me estúpido!

—Sí soy un estúpido, pero es el amor que siento por ti que me hace ser lo.

La besé cuando terminé de decir la última palabra, quería demostrarle cuanto la quiero, la besé lentamente, despacio para callarla y calmarla, llegó un momento en que sentí que podía soltarla y sus manos subieron entrelazándose alrededor de mi cuello y acercándome aún más a ella; cuando me separé Sequé sus lágrimas y le di un beso tierno en la frente para luego aferrarme a ella y abrazarla.

—¿Por qué lo hiciste? —me preguntó aún estando en mis brazos.

La solté y la dirigí a la cama para sentarnos y así poder contarle todo lo que pasó y porqué hice lo que hice, pero en cuanto ambos nos sentamos ella intentó irse y tuve que detenerla jalándola hacia mí y poniéndome sobre ella para que no pudiera intentar nada más.




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