La robótica le era bastante agradable para despejar su mente, después de todo ¿que era mejor que terminar el detector de kweis que desde hace tiempo había estado haciendo?
Una vez terminó se estiró y dejó sus gafas protectoras a un lado de su mesa de noche, recostandose cansado en su cama.
¿Debería dormir? Es tarde, está cansado, pero por algún motivo no podía pensar en hacerlo en ese momento.
Más bien, su mente comenzó a divagar hacia hace unas horas, podía entender mejor porqué esta isla se llamaba en honor a las estrellas, según Tee Zeng y sus compañeros de clase se pueden ver varias lluvias de estrellas a lo largo del año, pero la primera siempre es especial.
El Valle Lunar en cambio poseía mucha contaminación lumínica por lo que ver las estrellas a veces era todo un lujo, pero por más iluminación que tenga el Valle, siempre la Luna resplandecía con fuerza y elegancia.
Se alegraba de haber llegado a Isla Estrellada, pudo ver las estrellas desde la primera noche, conoció a Tee Zeng, Min, El niño fisgón, y a la Chica Kung Fu que ahora son sus amigos, aunque con la última apenas es que se están llevando bien.
De pronto su teléfono comenzó a sonar sacándolo de sus pensamientos. ¿Quién sería tan tarde?
Hao se levantó y tomó su celular, observando el contacto en pantalla suspiró y respondió, escuchando de inmediato su energética voz.
<<¡¡Hola hermano!!>>gritó la femenina voz del otro lado del teléfono<<¿O debería decir el "Legendario Héroe de la Espada"? ¿Cómo te va?>>
- ¿Qué es lo que quieres?
<<¿Que? ¿Acaso no puedo preocuparme por mi hermano menor?>>
Al oírla decir eso giró sus ojos, se levantó de su cama con el teléfono en mano, sin prestarle mucha atención al pico que piso, yéndose al escritorio donde estaba el detector de kweis.
- No me refiero a eso
<<¿Desde hace cuanto tiempo te fuiste? ¡y ni una sola llamada!>> la chica del otro lado de la línea se seguía quejando
- Perdón, he estado ocupado
<<Con esas cosas raras tipo monstruos y el rey oscuro que mencionaste ¿no es así? ¡ja! Si quieres puedo ir volando hacia allá y eliminarlos en un minuto>>
- No hace falta, tengo todo bajo control
<<Ohh! Alguien se lastimó el orgullo>> mencionó juguetona <<"no gracias, puedo manejarlo por mi cuenta">>con el mismo tono imitó la voz del joven
Hiro Hao giró sus ojos otra vez, dejando el detector en un lugar seguro
<<De acuerdo, pero te recuerdo amablemente que es la espada de papá la que robaste>>
Al oír esa parte, el chico saltó con pánico, tomó el celular quitando el altavoz y acercándolo a su oído. Por más que estuviera solo, o creyera estarlo, no quería tomar el riesgo de que alguien oyera lo que su hermana le dijo.
<<No lo avergüences al fingir que eres El Héroe de la Espada, o no seguiré guardando tu secreto.>> Sentenció, pero al notar el silencio de este lado de la línea suspiró<<Te pusiste nervioso, relájate, estoy muy ocupada como para entrometerme, Isla Estrellada no es el único lugar que necesita un Héroe... ¡Ah! ¡Mi objetivo se escapa! Hablamos luego hermanito>>y colgó
- Si... hablamos...- El chico de ojos azules suspiró, guardó en su bolsillo el celular y comenzó a buscar sus gafas protectoras.
Un extraño movimiento detrás suyo lo hizo voltear, notando que en su mesita de noche estaban sus gafas, las tomó sin dudarlo y cuando se las iba a poner una gaviota se estrelló contra la ventana.
- ¡Pero-- -Enfocando mejor su mirada notó algo extraño, un color peculiar- Que color tan extraño...-unos ojos amarillos fue todo lo que necesitó para descifrar lo que ocurría- ¡Es Manipulense!- espetó soltando los lentes, la gaviota voló hasta el piso para atraparlo
Una sombra comenzó a crecer alrededor del ave, formando al villano que Hiro Hao conocía, el niño lo miraba con odio, no sabía qué era lo que tramaba pero no debía ser nada bueno sí intentó hipnotizarlo a él
- ¡No puedes engañarme!
- Puedes llamarme Mani, Héroe de la Espada- el chico abrió sus ojos sorprendido, la silueta oscura sonrió al notar esa reacción- que delicia tan sorprendente ¡Te encontré en muy poco tiempo!
- Imposible... ¿como...?
- Eso fue gracias a que alguien se transformó muchas veces en la playa para ayudar a una niña muy linda
- N-no.. no es posible...
El chico sacó su espada y atacó mientras la piedra lunar, la fuente de poder, brilló con intensidad y cambiaba la apariencia de Hiro Hao a su clásica vestimenta como el Héroe de la Espada.
El ser de oscuridad esquivaba torpemente sus ataques mientras intentaba en vano convencerlo en hablar, las cosas se le estaban complicando, sobre todo después de que se activara el sistema de seguridad.
Era excesivo. ¿Que no ese niño apenas llevaba un par de meses en Isla Estrellada? ¿Por qué tenía todo eso?
De todas formas, no parecía querer escuchar, por lo que Manipulense debía acudir al plan B. La sombra visualizó varias fotografías que tenía colgadas, tomó una específica y la mantuvo en el aire frente al rostro del infante.
- Bueno niño- agitando su cabeza de un lado al otro soltó con ironía-, un Héroe deslumbrante, ya veo... ¡¿Un niño fingiendo ser su padre?! ¿No te parece raro? ¿Crees que no sé que solo eres un impostor?
Hao cerró los ojos, no iba a seguir viendo el retrato, no iba a escuchar lo que ese villano le decía.
- Si, bueno, ¿quién le creería a alguien cómo tú?- volvió a ver la fotografía, sus ojos se detuvieron un momento en él mismo, justo en ese chiquillo con lágrimas en sus ojos- ¡Nadie! ¡Aun si gritas mi secreto!
Manipulense frunció el seño, justo cuando el Héroe de la Espada volteó a él, le atacó por la espada con un librero, el cual el chico destruyó sin mucho esfuerzo, entre los papeles que caían la fotografía familiar terminó destrozaba.