Tee Zeng giraba en su cama, pensando en cómo llegar a decirle a su amigo Hiro Hao que ella, al igual que él, tenía una identidad secreta que usaba para pelear con los Kweis.
- ¿y si lo llamo?-musitó tomando su celular, pero dejándolo tan pronto como lo tomó- ¡No! Es demasiado importante, mejor se lo digo mañana
- Ejem ¿Tee Yang?
- ¡Calcetín!
- No estarás pensando en decirle a Hiro Hao quien eres ¿verdad?
- ¿Qué? Por supuesto que no, solo...-rápidamente pensó en alguna excusa- estoy preocupada por el examen de mañana jeje
- ¡Ohhh!-con un tono sarcástico el calcetín saltó encima de la niña- Buen intento, pero no puedes decirle
- ¡¿Por qué no?! ¡Hao es nuestro amigo!
- Eres... Una niña...- Patada suspiró- Escúchame Tee Yang, no sabemos porqué el Héroe de la Espada vino a Isla Estrellada en primer lugar. ¿Cuál es su propósito?
- Pero él nos ha ayudado ¡Hemos luchado juntos incontables veces! No hay forma qué sea alguien malo.
- Estás siendo tan infantil justo ahora- musitó en un tono cansado. Tee Zeng resoplo ofendida
- ¿Y qué si lo soy? Soy una niña, también Min y el Héroe de la Espada ¡Y te hemos ayudado!- se cruzó de brazos ignorando a la prenda parlante
El maestro de artes marciales volvió a suspirar, muchas veces dudaba si le era posible tratar a los niños correctamente, vio detenidamente a la infante y se rindió.
- Está bien, tienes razón- a Tee Zeng se le iluminó la mirada
- ¡Entonces está decidido! ¡Le diré a Hao a primera hora mañana!- bajó a calcetín Kung Fu de sí misma y decidió arroparse- ¿Debería decirle que mañana quiero hablar con él?-volvió a tomar el celular marcando el número del chico, pero colgó al percatarse que la hora en su celular marcaba: 2:32am- No lo voy a molestar- finalmente se arropó y durmió
Calcetín la vio en silencio, sacudió su cabeza de un lado al otro antes de irse a su respectiva cama. Definitivamente no sabe cómo es capaz de lidiar con una niña tan hiperactiva como ella.
Aún así, es mejor compañía que Manipulense...
La mañana siguiente llegó con prisa, Tee Zeng entró al salón muy entusiasmada, saludó a Min y dejó sus cosas en su puesto, miró el pupitre de Hiro Hao y notó algo particularmente extraño.
- Oye Min ¿y Hiro Hao?
- Parece que no ha llegado- le respondió la castaña
- Hm, que extraño...- la niña de coletas se sentó pensando en dónde podría estar su amigo, eso hasta que la lectura del periódico que estaba haciendo el niño fisgón la sacaron de su mente- Oye...
- Isla Estrellada espera grandes olas hoy, se llama a todos los navegantes a estar atentos...
- ¡Oye! Niño fisgón!
- ¿Eh?
- ¿Has visto a Hiro Hao?
- No, hoy no
El profesor entró al salón y se dió inicio a las clases, la de mirada rojiza no podía evitar prestarle más atención a la puerta o al puesto vacío del fondo que al mismo señor Wang. Y antes de darse cuenta, su desvelada de hasta las 2 de la madrugada le costó una siesta en clases, despertando justo segundos antes que la campana sonara.
Tee Zeng se levantó rápido de su asiento y fue con su profesor para preguntarle por la ausencia de su amigo y en especial si se había reportado enfermo.
- Eh no... quizá solo se le hizo tarde
- ¡Pero Hiro Hao nunca llega tarde!
- Calma, llamaré a sus padres más tarde, no debes preocuparte si uno de tus compañeros llega tarde, no es importante- una vez dicho eso, el profesor salió por el pasillo, pero un pensamiento lo preocupó un poco "En su planilla ¿estaba el número de sus padres?" Pero aquel pensamiento se disipó al ver a la profesora de educación física pasar
Por su lado Tee Zeng no estaba convencida, calcetín intentó calmarla pero tampoco tuvo éxito. La pequeña pelinegra corrió hasta la parte de atrás de la escuela y marcó el número del ojiazul, pero solo tuvo respuesta de la contestadora.
- Esto no me gusta... ¡Debo resolverlo!
Junto con Min, los tres realizaron una larga búsqueda, pasaron por la biblioteca, el puesto de bollos, el pozo de los deseos, la calle principal, la plaza de la Espada, el parque, y hasta la parte más alta de la Isla.
En una última desesperada idea le pidieron al perro callejero que siempre alimentaba que lo buscara, lo que las llevó a un callejón sin salida y un basurero.
Rendida y cansada, Tee Zeng, Min y calcetín se sentaron en las gradas de la cancha de su colegio. La niña de pelo negro soltó un sonoro suspiro.
- No lo entiendo ¿Dónde podría estar Hao, Min?- volteó a ver a su amiga- oye ¿crees que haya decidido regresar a Valle Lunar?
- Ahh no lo creo, Hao no se iría sin despedirse de todos- la castaña meditó
- Pero ¿dónde podría estar?- repitió triste, hasta que una terrible idea se le pasó por la mente- ¡¿Y si lo secuestraron?!- exclamó impulsivamente
Calcetín Kung Fu, quien no había participado en la conversación en ningún momento, decidió salir del bolso de la niña de ojos rubíes para intentar calmarla.
- ¡Oye! No digas eso, él es el Héroe de la Espada ¿quien podría secuestrarlo?
- ¡¿Qué?!- la exclamación de Min hizo caer en cuenta al Maestro de su posible error- ¿Hao es el Héroe de la Espada?
- ¡Ah! Olvidé decirte- Tee Zeng miró disimuladamente a su alrededor y sin moros en la costa habló con un volumen bajo- yo no me enteré sino hasta ayer... Hao es nada más y nada menos que ¡El Héroe de la Espada! Él lo estuvo ocultando todo este tiempo
-¡Ohh! Por eso es todo este alboroto ¿vas a decirle que eres la Chica Kung Fu?
- Si... o al menos eso era lo que quería hacer, no contaba que desapareciera
- Si me preguntan, esto, nos conviene. Vámonos a casa, es como cuando buscas objetos, siempre aparecen cuando dejas de buscar
Interrumpiendo la conversación, un anuncio sobre un monstruo en el puerto, pese a estar tan lejos del lugar, el pergamino lo detectó como un kwei.
- La chica Kung fu nunca ha dejado de lado su misión por el Héroe de la Espada ¿No?