Abrió sus ojos con un poco de dificultad, no reconoció en lugar en donde estaba, pero solo podía sentir que hacía frío y que le dolía la cabeza, parecía estar solo, por lo cual volvió a cerrar sus ojos, no pasó mucho para volver a quedar dormido.
Manipulense se percató de ese breve momento de consciencia del niño. Dentro de poco tendría que volver a razonar con él. Pero mientras eso no pasaba podía disfrutar de la reacción de terror de aquella niña molesta.
No tenía precio, su sorpresa y desesperación se dibujaron claramente en su rostro al ver que su aliado "El Héroe de la Espada" estaba siendo controlado por él, Manipulense, y no solo eso, sino que logró arrebatarle un Kwei justo frente a su cara.
- ¡JAJAJAJA! ¡Pero qué gozo! Jamás creí que disfrutaría tanto de ver sufrir a un estúpido niño... Da igual, hace un rato divisé un perfecto lugar para escondernos, muden sus cosas a ese lugar- tras hacer sonar los dedos, la fiel gaviota de Manipulense se acercó a él- este pequeño sabe cómo llegar, síganlo hasta esa vieja nave naufraga....- Manipulense se detuvo un momento, tomó la gaviota y le revisó la cola- Si, creo que eres macho, no lo sé, no soy experto en aves.
Y la soltó por el aire. Las gaviotas salieron del lugar, el cuerpo de Hao se sentó en el trono, y comió unas papas fritas mientras se ponía a leer una historieta que se encontró por ahí.
La lluvia no había cesado, por lo que no iba a salir de ese lugar durante un rato, si, quizás saltaba alerta al sentir los rayos golpear cerca de esa guarida, pero nada de que preocuparse por el momento.
Volvió a sentir que el niño se iba despertando, pero casi de inmediato caía dormido nuevamente.
- Tiene mucha voluntad para querer despertar, lástima que soy más fuerte jajaja- murmuró con malicia.
Se acomodó en la silla y tras un suspiro profundo empezó a meditar, adentrándose hasta lo más profundo de la mente portadora de este cuerpo.
Dio un vistazo rápido al oscuro alrededor, sonrió de medio lado, su "consiste" seguía apagado.
El hombre larguirucho se acercó a la materialización del dueño del cuerpo.
Hiro Hao estaba en el suelo, acostado en posición fetal siendo retenido por grilletes en sus manos y pies.
- No creo que necesites estos- quitó 3 de los 4 grilletes, dejando solo uno en su pierna derecha, en caso que despierte y quiera tomar su cuerpo en un mal momento- Más te vale no despertar cuando esté capturando un Kwei
Y volviéndose una nube espesa, volvió al mundo real, haciéndose cargo del cuerpo de ese pequeño chico.
Pasadas unas horas las gaviotas regresaron, algunas temblaban de frio, otras solo se sacudieron y la particular gaviota de ojos grandes se posó cerca de Manipulense, miraba con recelo cómo su amo poseía otro cuerpo.
- Que asco, hueles a mojado- expresó Manipulense creando una fogata improvisada con algunas cosas de la guarida y su magia- sécate antes de acercarte a mi
La gaviota se acercó al fuego y se dejó calentar, las otras gaviotas con frío se fueron moviendo lentamente hasta el lugar, intentando no ser muchas en ese lugar.
Después de un rato; y ya entradas en calor, las gaviotas siguieron obedeciendo al humano. Manipulense sintió que podía relajarse como se debía, el calor de la fogata también le llegaba, la lluvia cesaba, por lo que el sonido de la llovizna era arrullador.
Fue en ese momento de paz, que una alarma comenzó a sonar estrepitosamente.
- ¡Ah! ¡¿Qué?! ¡¿De donde?!- saltó alerta, se dió cuenta que la alarma venía del chico, revisó todo lo que puso antes de percatarse de su muñeca, presionó la pantalla del reloj y una voz femenina calló las alarmas.
[[Intrusos, alerta de seguridad, intrusos]]
En la pantalla del reloj se dibujó un mapa que indicaba el hogar del niño. Manipulense alzó una ceja, volvió a presionar la pantalla y dejó de sonar definitivamente.
Cerró sus ojos, volvió a la mente del chico.
No despertaba.
- Veamos que ocurre con esa "Alerta de seguridad"- dijo al abrir sus ojos bicolor, tomó la espada voladora y salió de su guarida.
Por mientras al sentir otra vez una brisa extraña Hiro Hao, apretó sus puños, llevaba mucho tiempo dormido, ya no se sentía normal, debía despertar pronto, pero sus párpados aún no se separaban.
Al llegar a esa casa, abrió con sigilo la ventana, pudo escuchar dos voces hablando, infantiles.. de niñas.
"Interesante" pensó con una sonrisa, entró por la ventana y observó fugazmente algo que no estaba allí antes.
- Veo que son muy entrometidas- habló, usando más que nada la voz del chico, pero con un tono de superioridad, después de todo, las encontró husmeando.
- ¡Ese es--! -exclamó sorprendida la castaña, pero fue interrumpida por una acción de la pelinegra.
"Esa chica fue la que salvó en la playa, jeh no es buena guardando secretos" volvió a decir en su propia mente en lo que se acercaba como si nada.
- Este.. Héroe de la Espada...- habló nerviosa la de ojos rojizos, poniéndose al frente de su amiga- soy yo Tee Yang, yo...
Al escuchar ese nombre, sus ojos se abrieron con dificultad. Manipulense se percató, pero igual no dijo o hizo nada.
Alzó su mano y tomó la barbilla de la chiquilla en un gesto condescendiente, pero que para la contraria haría avergonzar más, lo cual logró.
- Me eres familiar- fingió demencia, necesitaba saber qué tanto terreno podría tantear.
- Hiro Hao, soy yo Tee Yang- repitió esperanzada
En ese momento Hao tomó posesión de su cuerpo, un segundo, más que suficiente para que la chica lo notara
- Tz..- murmuró, antes de que la cadena que envolvía su pierna lo hiciera retroceder, viendo desde su mente lo que ocurría- ¡Tee Yang!- gritó en su mente
- ¡Hao!- cuando ella lo iba a abrazar, Manipulense retrocedió, evitando así el contacto.
Sin decir nada, solo analizando el comportamiento de su actual víctima, miró de reojo a la castaña, quién estaba detrás de la niña de la playa.