Lo Que Sea Por Amor

03

—Con dolores de espalda baja, y la verdad, muchas ganas de ir al baño.

—Eso es normal, recuerda que tienes una personita en tu interior, anda arrinconando todos tus órganos. Lo que quiero es que controles tu ansiedad, veo unos niveles altos en tu sangre, sal a caminar un poco, toma muchas bebidas naturales, descansa tus pies en agua tibia para que te relajes.

—Si doctora—Le respondo, la verdad que, si ando algo ansiosa, tengo algo así como cuatro meses, ando alguito desesperada, para que el tiempo pase rápido y poder tenerlo entre mis brazos, va a ser un niño, hermoso, precioso, de pronto el recuerdo de la mirada de su padre, de Luck, he pensado, ponerle su nombre, después de todo para que tenga algo de él, porque su apellido no lo tendrá, quiero llorar, soy la peor madre del mundo.

—¿Te encuentras bien?

—Si, claro —La doctora, me mira de una manera no muy convencida, de pronto escribe algo en un papel y me lo entrega.

—Me voy a tomar el atrevimiento de darte la dirección de un sitio de apoyo para mujeres que llevan el embarazo solas, sin el padre de su bebé a su lado. No eres la única que está pasando por algo así.

Le agradezco y veo la nota, tal vez deba hacerle caso. Muchas veces pensamientos nada bonitos vienen a mi mente: la culpa, ese sentimiento de negatividad, por estar haciéndole esto a mi bebé.

Regrese al trabajo, aunque estoy algo cansada, necesito hacerlo, ahorrar lo más que pueda, un centavo que ahorro, me acerca más a mi propósito: darle una vida de calidad a mi pequeño Luck. De pronto una patadita me golpea, me quedo en mi sitio, estoy impactada, es la primera vez.

—¿Qué sucede, Adriana? ¿Te sientes bien?

—Si, solo que me pateo, mi pequeño Luck, me pateo—Estoy con las lágrimas que me sobrepasan, está ahí mi tesoro, mi Luck, es increíble la sensación de tener vida dentro de mí, de que me diga mami, aquí estoy, gracias mi amor, por darle fuerzas a mami, cuando piensa que las cosas no están saliendo como quisiera, gracias por ser mi bastón, mi cielo.

—Ese sobrino, va a ser futbolista. —Mi querida jefa es un sol, luego de un ratito, dice que vaya a estirar las piernas y me coma algo, la verdad se me antoja algo dulce. ¿Verdad, mi amor? Acaricio a mi vientre y le hablo a mi pequeño.

—Disculpe, no fue mi intención. — Le respondo, aunque no sé si fue su culpa o la mía.

Choqué con alguien que, la verdad, me miró de una manera, que me dio escalofrío; sin embargo, sus ojos, me recuerdan a alguien. ¿A quién no tengo idea? Sigo de frente y, de pronto, veo una tienda de ropa para bebés, me muero de la emoción, con leoncitos y jirafas. Estoy hasta aplaudiendo como niña en una dulcería.

Salí derrotado, los precios son una locura, mejor solo me bebo una naranjada, creo que hay otros lugares donde comprar más barato.

SEMANAS DESPUÉS

—No se hubiera molestado, en serio, me van a hacer llorar—. Les digo para empezar a llorar de verdad: es que me organizaron una fiesta para mi bebé, hay un enorme cartel que dice: "TE ESPERAMOS LUCK

—Es lo menos que te mereces, siempre has sido una buena empleada, no tengo quejas de ti, has dado más de tu cien por ciento, hasta más. También eres una compañera leal, una buena persona; personas como tú, son las que merecen ser premiadas; además, tengo esto para ti, de manera personal.

Me entrega un sobre blanco, cuando lo abro; no lo puedo creer, mis ojos se agrandan como dos platillos gigantes; es un poco más que un sueldo completo adicional, sumado con todo lo que me han regalado. Podía jurar que es tanto que ahorita no puedo calcular.

—Esto, además, es de parte de todas.

Me voy a desmayar, es otro sobre igual, se siente tan bien, que tantas buenas personas quieran a mi pequeño tesoro. Estoy tan agradecida, tan premiada, y jamás me alcanzará la vida para agradecer todo lo que han hecho por nosotros.

Cuando llego a casa, todo está un desastre, tengo seis meses de embarazo, decidí pintar mi casa, lo quiero todo lo mejor que pueda para esperar su llegada, yo misma me he dedicado que pintar la habitación, es mi pequeño espacio, don Fermín, me regalo una vieja mecedora y me la pinto muy bonito, hasta grabo el nombre de mi pequeño en la parte de arriba, también G me regalo la cómoda que era de su sobrino que ya creció, digo que estoy bendecida, con ángeles a mi alrededor.

Sacó todo del empaque, los lavo con mucho cuidado y una vez seco los guardo uno por uno, huele tan bien, aspiro su aroma y hasta imagino a mi pequeño vestido con uno de estos, lo pongo sobre mi hombro y acaricio la parte de la espalda, como si fuera mi pequeño, una enorme sonrisa se dibuja en mi cara, nunca me vi a esta edad madre, no lo planee, pero a cada paso que doy siento que es una realidad, una que llena mi pecho de una alegría, de una felicidad sin precedentes. Desde la muerte de mis padres, todo lo que hice, fue trabajar, dedicarme a mi hermano, a sacarnos adelante. Deje de pensar en mí, en mi felicidad, dejé los estudios, porque no iba a alcanzar. Le di a ese ingrato, todo lo que tenía. ¿Dónde está ahora? Dios sabe dónde y con quién, solo me veía como una vaca, le servía para ordeñarme y sacarme lo que podía y, ahora que no puede, me dejó. No miró atrás, no le importó que solo nos teníamos a los dos. Ahora simplemente pensaré en mí y mi pequeño tesoro.



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En el texto hay: deseo, amor, dolor

Editado: 26.08.2025

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