Lo que Solíamos Ser

Allá I Ask II

Hay una soledad específica que solo se siente cuando la persona que amas está en la habitación de al lado y, sin embargo, sabes que no puedes alcanzarla.

​Me quedo sentado en el sofá del salón, a oscuras. No he encendido las luces porque la penumbra es más honesta; no me obliga a ver los marcos de fotos vacíos ni el espacio en la estantería donde deberían estar los libros de cuentos que nunca compramos. Escucho el sonido del agua corriendo en el baño. Inés se está duchando. Es un sonido cotidiano, mecánico, pero para mí suena a despedida.

​Cierro los ojos y trato de recordar el peso de su cuerpo sobre el mío cuando no había sombras entre nosotros. Trato de invocar la sensación de su risa vibrando contra mi pecho. Pero el recuerdo se me escapa, difuso, como si estuviera tratando de atrapar humo con las manos.

​Mi mayor miedo no es la soledad. He estado solo antes de conocerla. Mi miedo es este vacío con su nombre. Es la idea de despertar y que el lado izquierdo de la cama no solo esté frío, sino que no tenga dueño.

​—Inés —susurro para nadie, probando el nombre en mis labios. Suena a derrota.

​Me levanto y camino hacia el pasillo. Me detengo frente a la puerta del baño. El vapor se escapa por la rendija inferior, trayendo consigo el aroma de su champú de lavanda. Es un olor que asocio con la calma, pero que ahora me revuelve el estómago. Quiero llamar a la puerta. Quiero entrar, sentarme en el suelo y pedirle que me perdone por no ser suficiente. Por no saber cómo sacarla de ese pozo.

​Pero sé que si lo hago, ella se tensará. Sé que mi presencia ahora mismo es una demanda de energía que ella no tiene.

​Vuelvo al salón y me asomo a la ventana. La calle está desierta. Me pregunto si ella mira por esta misma ventana y ve una salida. Me pregunto si, cuando Valeria habla de aniversarios y de bodas, Inés siente que le estamos poniendo clavos a un ataúd. Yo solo quería darle un motivo para sonreír, una meta, un horizonte. No entiendo en qué momento mi optimismo se convirtió en su veneno.

​"Si esta es mi última noche contigo...", la frase de la canción de Adele se repite en mi mente como un mantra masoquista.

​Me aterra que, si ella decide irse mañana, el último recuerdo que nos quede sea este silencio espeso y amargo. Me aterra que nos convirtamos en dos extraños que se cruzan en las reuniones familiares de Valeria y Mateo, evitándose la mirada entre copas de vino y risas forzadas.

​No puedo evitarlo. Siento que la estoy perdiendo y que, cuanto más intento sujetarla, más rápido se desvanece. Soy como alguien que intenta salvar a un náufrago que no quiere ser rescatado, y el peso de ambos nos está hundiendo.

​Escucho que el agua se detiene. El silencio que sigue es todavía peor.

​Me siento de nuevo en el sofá, fingiendo que leo algo en el móvil cuando la veo salir, con el pelo húmedo y los ojos enrojecidos. Me mira un segundo, una fracción de tiempo en la que parece que va a decir algo, pero luego baja la vista y sigue de largo hacia el dormitorio de invitados.

​—Inés —la llamo, con la voz rota.

​Ella se detiene, pero no se gira. Sus hombros son dos líneas rígidas bajo la bata.

​—Mañana voy a salir temprano —dice ella, ignorando mi llamado—. Tengo que ver unas cosas en el estudio. No me esperes para desayunar.

​"No me esperes". Esas tres palabras me golpean más fuerte que cualquier grito. Ella no me está pidiendo espacio; está borrando su rastro de mi mañana. Está ensayando para un futuro donde yo ya no estoy.

​Me quedo ahí, en la oscuridad, escuchando cómo se cierra su puerta. No hay nada que pueda hacer. No hay nada que pueda decir que no hayamos dicho ya mil veces. Soy un hombre que se ahoga en tierra firme, viendo cómo la mujer de mi vida se convierte en un rastro de lavanda y pasos lejanos, sin poder evitar que el océano que nos separa termine de cubrirlo todo.



#740 en Otros
#1 en No ficción

En el texto hay: drama

Editado: 25.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.