Capitulo 18 –
Ryan Miller:
Luego de lo que paso con Ava me quede pensando. Ella también había vivido en Chicago, tal vez le afectaba también el hecho de venir, y yo estuvo todo el rato nervioso mientras ella me daba ánimos, tal vez ella también estaba asustada. Por segunda vez, dije algo que debía decir y ella se entristeció, tal vez algunas cosas que digo ¿la hacen recordar algo? ¿que es lo que le afecta tanto?¿puedo ayudar?, quisiera preguntárselo, pero no creo que quiera hablar de eso, tampoco creo que siquiera me responda. Quisiera poner ayudarla, así como ella me ayuda a mi.
Tal vez no le guste hablar de eso, y yo soy un entrometido, pero se me hace imposible no querer consolarla después de verla así, pero cada que nos acercamos un poco ella alza sus muros casi imposibles de escalar, pero yo quiero escalarlos, y derribar cada uno de sus muros. Es mi amiga, bueno al menos yo lo considero así, y quisiera poder estar ahí para ella en sus momentos difíciles.
Siguiendo la dirección que mi padre, me había mandado, caí en cuenta que nos dirigíamos a un Campo de golf, y un lugar normal para pasar una tarde y distraerse, pero bastante raro para un junta empresarial, ¿por que seria en este lugar?, no un edificio Miller, no un edifico de algún socio. Un campo de golf, no me gustaba cuestionar las decisiones de mi padre el sabia lo que hacia, pero no le encontraba lógica a esto.
Ingresamos al lugar, y nos dirigimos al campo. La lunática vuelve a alzar los pulgares rápidamente y yo agradezco el gesto. Tan solo entrar quedo mas perdido de lo que ya estaba, hay muchas personas, en su mayoría empresarios e inversionistas que se pasean por el lugar , algunos jugando golf, otros concentrados en como juegan y otros descansando un poco apartados en las mesas con sombrillas, donde les sirven jugos y todo eso. Trato de encontrar a mi padre pero no tengo mucha suerte.
– ¡Ryan! – Llaman mi nombre, me volteo a mirar a dicha persona, y me encuentro con uno de los amigos de mi padre. ¿También esta aquí? – Mírate, luces como todo un líder – Dice apretando mi hombro y yo le doy una sonrisa a boca cerrada, tratando de lucir nervioso.
– Cuanto tiempo señor... – ¿Como se llamaba?, agh genial. Grace se detiene a mi lado y literalmente salvándome de una incomoda situación, disimuladamente susurra su nombre – Señor Drew, es un placer verlo de nuevo.
– ¿Como te sientes?, tu padre me contó que estos días han transcurrido con calma, pero no le creo seguro estuviste bastante estresado – Ríe – Al principio es agotador, después lo sigue siendo pero te acostumbras.
Terminamos sentados en una de las mesas del club un poco apartadas del campo de golf pero te regalan una hermosa vista de todo el campo. Nos tienden bebidas cosa que agradezco porque me ayudara a refrescar mi organismo. Aun estoy curioso por el lugar de esta junta.
El señor Drew se disculpa para luego levantarse a atender una llamada, en ese momento las chicas se acercan un poco mas, estando igual o mas confundidas que yo, por todo esto.
– Siempre pensé que las juntas eran en lugares privados o algo así – Dice Ava bebiendo de su jugo de mora.
– Esto es un sitio privado, pero...también me extraña un poco todo esto , tal vez es una junta sin mucha importancia ¿no? – Grace me mira esperando mi respuesta pero en realidad ni yo se la respuesta. Le regalo un rápido asentimiento mientras inspecciono a mi alrededor. Aunque todos parecen bastantes relajados, lucen atuendos bastantes formales. ¿Llegamos tarde?, no, mi padre me hubiera informado y regañado, así que ese no es el caso.
– Lo que si se, es que este lugar es hermoso – Admite mirando la gran vista que tenemos frente a nosotros y tiene razón, el verde césped recién cortado toma la mayoría del grande espacio del campo de golf, 18 hoyos bien situados en el enorme terreno, cada uno mas difícil que el anterior, y aunque no se demasiado sobre el deporte, puedo notar como la dificultad de los hoyos se hace mayor conforme avanzas. Carritos de golf por todas partes, y personas muy concentradas en su juego.
– Cierto, todo es bastante bonito – Esta de acuerdo Grace.
Y si darme tiempo a reaccionar alguien me toma por los hombros haciendo que me voltee sorprendido, y miro a la señora García sonreír ampliamente mientras me detalla.
– Querido Ryan – Besa mis mejillas y yo la abrazo mientras le sonrió, me alegra verla. – Los chismes corren como agua, así que ya eres director – Se emociona – Que alegría, choca esos cinco – Le hago caso y terminamos chocando los cinco como en los viejos tiempos.
– Gracias a usted, sin sus charlas no hubiera terminado la universidad – y ella deja de sonreír para darme un leve golpe en la cabeza la miro confundido mientras me sobo.
– No me atribuyas nada, Ryan – Agita su dedo índice en mi dirección en señal de reproche – Son tus méritos, yo solo te regale un par de palabras, pero tu hiciste que esas charlas tuvieran sentido ¿no?
Hago un amago de volver a abrazarla y ella me recibe con alegría de nuevo. En verdad me alegra verla.
– Ahí esta, señora García – Dice y reconozco la portadora de la voz.
– Sasha, querida. Saluda a Ryan – Me regala una sonrisa – Le estaba comentando lo bien que le queda el puesto.
– Y tiene toda la razón – Dice mirando las dos personas sentadas detrás de mi.
–Bueno nos veremos mas tarde, Ryan – Deja dos golpecitos en mi hombro – Debemos ir a atender unos asuntos.
Quería preguntar si sabia la razón de la junta pero me detuve a mi mismo. Me vería como un ignorante.
– Hay que buscar a mi padre – Digo inspeccionando de nuevo el lugar tratando de dar con mi progenitor.
– Esta bien – Dicen las dos al unísono, Ava termina rápidamente su bebida mientras Grace toma su bolso.
– No parece tanto un parque de pirañas, Ryan – Comenta la lunática solo para los dos mientras caminamos.
–Tal vez el miedo, me hizo exagerar – Digo pero me trago mis palabras al ver a mi padre hablando con un grupo de personas que se hacen hacia a mi sin darme tiempo de reaccionar y salir corriendo. La mayoría me mira de arriba abajo, algunos con disgusto, otros solo con curiosidad, pero sus miradas me ponen incomodo. ¡Esto no debería importarme tanto!