Locuritas

Capitulo 1 (La Hamaca De Shaka)

-¿Dónde está Shaka?- Pregunta el quinto guardián, algo molesto, mirando por todos lados del templo de la virgen.

-Ya lo hemos estado buscando toda la mañana, y ni siquiera puedo sentir su cosmos- El octavo caballero dorado menciona esto mientras revisa alrededor de la flor de loto dorada en donde el rubio hace meditación a diario.

Un suspiro molesto y fastidiado deja salir –Es un maldito recluido en su propio templo, siempre se encentra aquí y el día que se necesita su maldita presencia, decide irse a quien sabe dónde- Cruza sus brazos, recargándose en un pilar, bufando de cólera ahora.

-¿Qué tan malo es, no encontrar a la rubia de pueblo?- Se acerca el peli cerúleo, con una sonrisa tranquila.

-¡¡¡ES MALO PORQUE SI SHAKA NO ESTÁ, TENGO QUE SER YO QUIEN CUMPLA LA MISIÓN!!!- Menciona esto gritando exasperado.

-¿Y eso que tiene?- Confundiéndose el escorpión, pues una misión no debería ser algo difícil para su compañero de armas.

-¡¡¡¿CÓMO QUE, QUE TIENE?!!!- Le pregunta, elevando su cosmos a lo más que pueda por el enojo -¡¡¡TENGO QUE IR YO SOLO A GROENLANDIA!!!- Su rostro demuestra una sensación desagradable de solo pensarlo, aprieta sus labios y su rostro compungido se proyecta.

-Insisto, no sé qué tiene de malo- Milo solo retrocede, pues las reacciones del otro no las comprende del todo.

-Claro que no las vas a entender- Se cruza de brazos, dejando salir un suspiro sonoro –Si a ti te “Encanta” el frio, pero otras personas normales prefieren que los climas no sean tan extremos-

-¿Qué insinúas?- Pone sus manos en su cintura, para mirarlo con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido.

-Sabes de lo que hablo- El griego castaño le refuta, alejándose del pilar donde se recargo unos minutos previamente, para seguir caminando templos arriba –Ya, como sea… Shaka no está aquí, seguiré buscándolo- Menciona esto con los puños apretados y los pies dando casi golpes a cada paso.

-Ah no, ven acá gato pulgoso, me dirás ahora mismo a que te refieres con “Me encanta el frio”- Lo persigue, para sujetarlo por la capa que usa el León dorado, casi para tirarlo hacia atrás.

-¡¡¡MALDITO BICHO RASTRERO!!!- Lo toma desprevenido, pero controla su equilibrio para no caer, pero si para arrebatar su prenda blanca de las manos del octavo -¡¡¡COMO SI NINGUNO DE NOSOTROS SUPIÉRAMOS LO QUE HACES EN ACUARIO A ALTAS HORAS DE LA NOCHE!!!- No era un reclamo de índole celoso, pero si algo de envidia por que el Griego no puede hacer lo mismo con quien quiere.

Las mejillas del bicho rápidamente se sonrojan, para mirar hacia otro punto y hacerse algo el desentendido -¿Qué tiene de malo jugar Twister con mi amigo Camus?- No conecta miradas, pero bien esto puede ser verdad.

-¿Jugar Twister?- Confundido el León, arqueando una ceja, negando con la cabeza, para seguir su caminando, teniendo cosas más importantes que hacer –Como sea, eso nadie te lo cree-

-Pero, si es eso lo que hacemos- Le menciona algo apenado, pues no lo creía algo malo, aunque otras cosas si han pasado durante esos juegos, sin embargo el peli cerúleo reacciona rápido para preguntar algo mas importante –A todo esto, ¿Ya lo buscaste en Aries?- Una risita picara se dibuja en sus labios –Todos sabemos que a nuestro buen amigo Virgo aunque sea vegetariano le gusta comer carne de carnero- Las burlas están presentes en sus palabras.

-Fue lo primero que hice, pero por Aries no está, ni siquiera en Jamir- Niega con la cabeza, saliendo del sexto templo, con un bicho a su lado.

-¿Lograste incluso hacer que Mu te llevara a Jamir para averiguar?- Sorprendido pues el pelilila detestaba que dudaran de sus palabras en ocasiones.

-No sé cómo es Mu contigo, pero al menos conmigo existe algo de respeto- Menciona orgulloso, aunque realmente tuvo casi que rogarle a que el primer guardián accedería a esto, y por pena se compadeció.

-¿Seguirá enojado por llamarlos señores a ustedes dos cuando se pelearon?- Se acercó al otro con curiosidad por la respuesta y unos ojitos inocentes.

La mirada verde oscura, se fija en los azul turquesa del contrario, denotando que tampoco está aún feliz del todo con este bicho –Ni que fuéramos por “Años” mayores que tú, solo son meses Milo, ¡¡¡MESES!!!- Le grita desesperado, mientras ya están poniendo pies a las escaleras para conducir a Libra.

-Bueno, pero meses son meses, es como en años perro- Hace el comentario tan fuera de lugar.

Aioria no está para aguantar a un amigo atolondrado cuando el otro se le escapó, que jura por su vida que va a atraparlo y que el patriarca mande a Virgo en su lugar a misión.

-En ese caso, Camus ya sería un anciano- Le agrega este comentario, haciendo referencia que entre los de su edad ahora veintiuno, es el primero en cumplirlos.

-¡¡¡CON CAMUS NO TE METAS, GATO PULGOSO!!!- Ahora el grito para defender al peliaguamarino, y querer atacar al León dorado.

Claro que el quinto no va a dejarse, pero eso ya está pasando a casi nada de llegar a Libra, entre gritos e insultos, que se escuchan en las cercanías.

Aun así, todo eso es observado desde atrás por una persona, que solo lanza un suspiro por este comportamiento tan infantil de sus amigos, negando con su cabeza, pero dejando ver una sonrisa leve en sus labios.

Le parece divertido como se comportan, haciendo memoria a cuando eran más niños.

Sin embargo esta persona está más interesada en averiguar donde se metió precisamente el rubio dueño del sexto templo, que por todo el santuario ni su cosmos se nota.

Sabe que no salió de este lugar, pues lo hubiera visto o sentido al momento de desaparecer su cosmos por alguna teletrasportación.

Por lo cual solo sabe un solo lugar, que no le dijo a Aioria, pues es secreto del rubio que solo compartió con él.

Sus pasos lo conducen hasta la puerta, aquella que esconde detrás un inmenso jardín, en donde dos árboles, conocido como los “Sales Gemelos” se encuentran.




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