Otro día mas, normal en el santuario…
¿Qué tan raro puede ser que se estén casi matando en el coliseo?
Defendiendo y peleando por una Diosa Griega.
Lanzándose algo llamado cosmos a diestra y siniestra…
Llevándose a veces tan bien que parecen todos los dorados hermanos y luego otras como si fueran enemigos acérrimos por sus discrepancias…
Normal, lo de todos los días.
¿Nunca les ha pasado?
En esa ocasión nos centramos en ver directamente a la décima casa del zodiaco, en donde si nos adentramos en esta, más precisamente a la habitación del caballero que la ocupa para protegerla.
Logramos apreciar algo muy íntimo, un secreto que solo una persona de todo el mundo conoce.
Y es porque esta misma persona fue quien le dio la idea….
Aun podía recodar bien…
Cuando le dijo que su cuerpo se vería mejor, si marcaba mas la cintura…
¿Tal vez solo fue por experimentar?
O
¿Por qué los ojos celestes de cachorro malherido que usaron contra él?
Después de todo, han sido una de sus mayores debilidades, y no por que conlleve algo romántico, sino que como su mejor amigo uno de dos, ha sabido cómo lograr lo que quiere.
Y lamentablemente para Shura esa vez se volvió algo que debe admitir que le fascino.
Pero desde luego lo mantenía oculto por completo, pues…
¿Qué seria del caballero más fiel de Atena, si todos se enteran que…?
Shura, caballero dorada de Capricornio, usa debajo de sus ropas y armadura, una faja, que le hace una silueta muy estilizada, con cintura estrecha y caderas más provenientes…
Desde luego moriría de vergüenza y no podría volver a dar la cara en todo el santuario.
Solo Afrodita conoce su secreto y es quién le consigue esas prendas, ya que… Ver al Piscis con ellas recién compradas, no es para nada raro.
Sin embargo que Capricornio las utilizará… Sin duda seria la burla de todos en la orden de elite.
Por lo cual, siempre por las mañanas se coloca dicha prenda…
Procurando que la puerta de su habitación este siempre cerrada, algo de lo que se ocupa la noche anterior, por más cansado que este… Siempre mantiene esta puerta cerrada, por completo bajo llave… Sin embargo y por hacer caso a uno de sus mejores amigos…
Para irse a beber y por no ser de salir tan seguido a esos lugares, no midió sus copas y termino bastante ebrio, como todos en el lugar, pero… Al menos no hizo el ridículo, solo se quedó sumamente dormido después de su última bebida.
Lo cual provoca que no recuerda exactamente si cerro con llave o no, tal vez por eso es sumamente fácil, lograr ver como deja a relucir su cuerpo delante de ese espejo, habiéndose colocado su pantalón primero, para ahora en su torso desnudo…
Ir acomodando la faja, una de color morada, combinando perfecto con su prenda inferior.
Colocándola por detrás primero, para irla afianzando por delante, acomodando aquellas agujetas con la cual va cerrándola, haciendo que su cuerpo empiece a tomar esa figura que ha mantenido, no tan ajustada, pues necesita comer y no sentirse incomodo, también suficiente para respirar bien y no sentir opresión.
Mirándose en el espejo, no niega que se llega a ver bastante bien, puede que fuera desde antes seguro con su cuerpo, aunque después de usar la faja por primera vez… No pudo dejar de hacerlo…
Aún recuerda como aquella persona que quería se fijara en él, lo alabo diciéndole un par de cumplidos.
-Wow, Shura, ¿Cómo has logrado estar en tan buena forma?- La pregunta es inocente, pero el receptor lo toma como un hermoso cumplido.
Lo recuera, y se sonroja… Deseando seguir escuchando aquello, decidió ser algo vanidoso, para así confiar más en sí mismo y en como los demás lo ven.
Aunque, también piensa… Que si se dieran cuenta que todo es una farsa, pues en efecto lo es… Esa cintura es más estrecha de lo normal, por que usa esa faja, pero sin ella… Y por como su cuerpo se recupera rápidamente, como lo son todos los que tienen la capacidad de usar el cosmos, no le ha causado secuelas, aun teniendo más de la mitad de su vida usándola.
-Me moriría de vergüenza si la vieran…- Susurra esto, mientras ajusta la última parte de la faja y la anuda, para que no se mueva ni una sola vez.
Es imposible para él dejar de verse.
No tiene ningún derecho de decirle algo a Afrodita, cuando podemos ver que Capricornio es igualmente bastante vanidoso.
Parándose de perfil, dejando ver que con ese producto sus caderas se notan más pronunciadas… Aunque no sean utilizadas para ser demasiado tocadas, solo para atraer…
No es malo sentirse cómodo con algún producto de belleza, siempre y cuando eso no te lastime, ni causa daño a terceros, es bien aceptable, aunque en ellos no se aplican muchas las consecuencias de cuerpos de personas no usuarias del cosmos activo.
Recuerda en ese momento la conversación que tuvo con Piscis hace un tiempo.
Cuando justamente le traía esa faja en el pedido de aquella vez.
-Con esto, sin duda tendrás a tus pies a ese leoncito- Sonríe triunfante, pues sabía mucho de su mejor amigo, algo que el peliverde no compartió ni con el cangrejo.
-Afrodita, no lo digas tan a la ligera- Se molesta algo, aunque rápidamente oculta esa prenda detrás de él, por si alguien pasaba por el décimo templo a estas horas.
-Qué no te de vergüenza, debes de decirle lo que sientes- Dando motivación a su mejor amigo es esa la forma de actuar del peli celeste.
-Claro que me dará vergüenza, si se entera que yo uso algo así…- Se sonroja, pero algo molesto por darse cuenta que esta mentira se salió de control –Se burlaría de mi…- Baja la mirada, siente malestar en su corazón por la posibilidad.
-Aioria no es tan cruel…- Le da ánimos al Español, aunque no le dirá que cabe la posibilidad de equivocarse, es mejor no arriesgarse.
-Sé que es amable, pero… Esto sería demasiado que procesar… Incluso yo lo sigo procesando- No logro calmarse aquella vez, y no lo lograra ahora.
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Editado: 04.03.2026