Unas muy pocas horas después… O dependiendo de quienes se trate, pues sucedieron varias cosas.
Pará empezar…
Aioria, ahora sí que se tomó enserio este desagrado de Ikki, y que no estuviera prestándole la ms mínima atención, por lo cual decidió empezar con la siguiente fase de la misión y es…
Buscar algo que divierta al menor….
Cosa de la cual no tiene ni una mínima idea, pero recordando su infancia, podría intentar varias técnicas.
Primero, lo ha llevado a donde ahí varios niños y algunos preadolescentes, pintando al aire libre lienzos qué ya tiene dibujos impresos para los más pequeños, mientras que los más grandes pueden dibujar y crear lo que deseen.
Aunque tenga quince años, sin duda se ve casi tan alto como un adulto y al estar en medio de un lugar como ese... Y con un León animándole a que haga algo muy bonito.
No va a hacer algo grosero o que ponga mal ejemplo a los niños presentes, aunque estos le tengan mucho miedo por su presencia intimidante.
Aunque, una niña que esta su lado, le señala algo importante.
-Debes pintar aquí- Le indica el lienzo en blanco -Así será más divertido- Es la única que no le teme ni un poco.
El fénix al ver el actuar de esta niña, al principio no le causa gran cosa, pero… Sí le enternecido un poco.
-Lo sé, pero no quiero- Responde serio y un tanto tosco.
-Entonces, ¿Por qué haces gastar a tu papá para que te traiga aquí, sí vas a estar enojado y aburrido?- Se cruza de brazos para girarse a su obra y seguir trabajando.
Aquel bronce levanta una ceja y frunce el ceño, pareciendo aún más aterrador de lo normal -Ése tipo no es mi padre- Es una palabra que le trae los peores recuerdos de su vida.
-Pues, si parece. Esta feliz esperando a que hagas algo bonito y, te anima a que lo hagas, eso es lo que hace un papá- Habla seria, como si fuera una experta en la material, mientras levanta el dedo índice y frunce el ceño.
Sin duda esta niña tiene un carácter muy fuerte, con el cual pocas cosas deben aterrarle.
Para Ikki esto no es nada de su agrado, pero… Aunque sea algo molesto, tiene algo de razón esa niña. Aioria parece que se está esforzándose mucho a su manera, sin embargo no se va a dejar engañar, ya que después de todo, esto sigue siendo solo una misión para el dorado.
Y a regañadientes, empieza a dibujar algo y pintarlo sin mayor cuidado.
-¡¡¡SIIII!!! ¡¡¡BIEN HECHO IKKI!!! ¡¡¡DIVIÉRTETE!!!- Apenas el León dorado lo noto haciendo esa actividad, no pudo evitar gritar con total entusiasmo, ya que sabe que están avanzando un poco en su relación maestro/alumno.
Claro que esto llama la atención de los demás padres y niños, lo cual hace sonrojar a Ikki y lo hace sentirse sumamente avergonzado.
Pasado un rato.
-Perfecto, ¿Te divertiste?- Le pregunta apenas lo vio alejarse del lugar.
No hubo contestación nuevamente.
Claramente no lo va a tomar muy bien esa seriedad, pero seguirá insistiendo.
-Bueno, entonces… Podemos ir a los columpios o resbaladilla del parque o... Mmmh- Sonríe entusiasmado -Recuerdo que a esos lugares me llevaba mi hermano cuando era niño y me divertía mucho- Esas hermosas memorias de su tierna infancia, que ahora intenta recrearlos con su alumno para terminar la misión y bueno… Unirlos un poco más, sí es que se puede.
Pero en vez de que con esto, lograran tener algo de conversación, el pollo rostizado solo gira sus ojos, y le avienta el lienzo qué pinto.
Cosa que hace que el León dorado se detenga en seco, para atrapar y sostener el dibujo qué le tiro en la cara.
Aprovecha esto el bronce, para alejarse un poco. Aunque le ah deja un mensaje, claro al quinto guardián.
En lo que Ikki dibujo, se puede leer claramente algo que le dedica a Leo. Trazos decentemente y pintados con colores semejantes a las llamas… Pero con algo más.
-Déjame en paz- Suspira decaído el castaño claro, pues su primera opción de intentar acercarse fue destruida, pero no va a darse por vencido, incluso si lo debe obligar lo hará.
Sin embargo para Ikki, esto ya raya en lo ridículo.
No entiende por que alguien se tomaría tantas molestias en poder tener una conexión con él, sin contar que el hecho de ser maestro y alumno… El bronce claramente no tiene buenos recuerdos de cuando tuvo a uno.
Para la siguiente parada de nuestro viaje…
Necesitamos pagar boletos, pues iremos al cine y aunque creían que solo se encontrarán un grupo grande, en realidad pueden ser más.
-Palomitas, nachos, refrescos, helados, chocolates, todo listo. ¿Qué van a querer ustedes?- Pregunta en son de burla el latino.
Todos rieron, viendo que el grandote lleva sin ningún esfuerzo casi toda la dulcería, mientras esperan a Sagitario y Géminis que pagan las botanas, pues los boletos fueron cortesía de Alde y Kanon.
Seiya, esta feliz con un bebida saborizante y helada, qué no pude esperar por beberla, que bueno que pidió dos.
Y aprovechando que todos están distraídos.
El peli cobalto va hacer su jugada maestra.
-Yo si quiero algo más-
El que lo tenga tan cerca y ligeramente tocando su hombro, le provoca que la piel se le enchine y que las mejillas se le ruboricen -¿Si? ¿Qué… Que… Cosa?-
-Bueno… - Acaricia el hombro derecho del segundo dorado, haciendo círculos en la camisa y mirándolo con unos ojos bastante cuestionables -Me gustaría un salchicha caliente…- Le dice en un encantador susurro, mientras le guiña el ojos coquetamente -¿Si sabes a lo qué me refiero?
Aldebarán se queda un instante procesando todo y lejos de lo que se pudiera pensar que imaginaria, al ver su rostro nervios y averiguando más, asintió feliz y, calmado se dirigió hacia la dulcería.
-Me da un hot dog, por favor- Claro que lo va a pagar con su tarjeta de crédito y, no pasaba nada si le compra algo a Kanon.
Aunque es un gesto dulce y adorable del torito, sin duda no le funcionó el juego sucio de palabras al gemelo menor. Ya solo niega con la cabeza, pero aun tiene el ceño fruncido y decidió -No te me vas a escapar torito. Lo juro por mi grandiosidad y poderoso cosmos- Si qué va enserio ahora.
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Editado: 04.03.2026