Aquellos hombres que habían sobrevivido a una guerra santa y vuelto a estar enfrascados en una segunda… Que pelearon contra jueces del inframundo, ayudando fielmente a su Diosa, haciendo lo necesario para ayudarla tanto a ella como a la humanidad. Soportaron la furia y el ser juzgados por los demás dioses del Olimpo… Nada de eso les importo, no los hizo claudicar de su eterno deber como caballeros dorados, miembros de la elite del ejército de Atena.
Juraron ser siempre fieles en su deber, que nada les impediría cumplirlo, ni en su vida pasada ni en esta nueva… O eso pensaron antes.
Ambos, terminaron llenos de comida para bebés, esas papillas caceras, sí que serán difíciles de sacar tanto de la ropa, como del cabello. Bueno… Lo principal es que sus niños no sufran más… Por qué, aunque estén algunos riendo y divirtiéndose, otros están molestos por que no terminaron de comer bien.
Pero primero lo primero, limpiarlos no será lo único que necesitan hacer, deben cambiarlos, lavarles las caritas y el cuerpo… Obviamente es mucho mejor darles un tibio baño.
Uno se debe ocupar de toda esa responsabilidad, mientras él otro limpiará la evidencia del desastre ya hecho.
Dohko se queda para rápidamente limpiar las paredes, las bancas, el piso, cualquier otra cosa o superficie que lo necesite y ordenar, al igual que desarmar todos los asientos para bebés de madera y esconderlos…
Mientras, el patriarca se lleva rápido a los doce niños, pues el estruendo claro que ha llamado mucho la atención de algunos solados rasos qué pasaban por allí.
Fácil, su teletrasportación le ayuda a no verde descubierto…
Pero, necesita no solo ir a su habitación, ahora mismo debe ocuparse de darles un baño a sus sucios bebés qué no paran de moverse y estar sumamente activos.
Cada uno va demostrando de nueva cuenta sus personalidades y disgustos por estar en estas condiciones.
Así que… No está de más ir a tomar un baño a los aposentos qué sólo el patriarca tiene acceso.
Ese baño tan cómodo y conveniente, es una tina bastante grande y poco profunda, ideal para estos doce revoltosos.
Se debe ir por orden para conocer qué está ocurriendo ahora.
Shion, soltó su cabello, se quitó sus ropas y coloco una toalla en sus caderas, también necesita quitarse los retos de comida de su cabellera verde, pues ahora mismo parece ser multicolor.
Claro que lo primeo es qué sus hijitos entren al agua de a poco…
-Que buen que Dohko compro esos flotadores- Suspiro asintiendo suavemente y con una sonrisa avergonzada, dándose cuenta que aquella riña qué le dio al castaño por comprar algo sin sentido, fue una verdadera tontería.
Poco a poco, coloca flotadores de diferentes estilos a sus pequeños.
Alde, trae un flotador qué le llega a la cintura, en donde sus piernas al moverlas rápidamente le ayudan a desplacerse. Este objeto tiene una forma de un dragón azul, que desde el primer momento en que el Brasileño lo vio, no pudo evitar aferrarse a este y Shion ni lo pudo alejar a pesar de que este objeto pertenece a Kanon, pero este último lejos de enojarse, está más feliz con uno sencillo, transparente con estampados de animalitos de granja, siendo solo una pequeña rueda alrededor de su cintura. Le encanta moverse de un lado a otro por sí solo, aunque prefiere mil veces más ir con el torito y jugar con el dragón azul dándole palmaditas.
Los sonrojos del castaño, sus risas nervosas, como el hecho de bajar la mirada, evidencia su sentir.
-Bonido- El peli cobalto está fascinado por el flotador de dragón, sus ojitos están iluminados a al vez que habla con el torito -¿Jugamos?- Algunas palabras le salen bien y otras se le dificultan.
Los ojos del contrario se abren de par en par y asiente rápidamente -Si… Jugué…- Los ojitos del toro brillan tan preciosamente y más porque el gemelo menor de inmediato le toma la mano para ir a una sección más tranquila de la tina, mientras toman unos patitos de hule y comienzan a jugar con ellos, aunque Alde está más atento a ver las sonrisas del animado niño que salpica alegremente agua a su rostro.
Cosa que llama la atención de Shion, y claro que entiende de donde viene esta convivencia. Conoce los sentimientos de ambos dorados, es bastante curioso qué a pesar de lo que está ocurriendo, no se alejan mucho de quienes en sus corazones están.
Una sonrisa enternecida se le dibuja en su rostro, suspira, recordando sus años de juventud, pero algo llama su atención tanto que los saca de sus pensamientos. Y son unos sonidos de protesta.
-Ño quielo il… Mamá- La voz claramente de su alumno, lo cual lo hace girarse de inmediato. Admirando como frunce el ceño, sujetando con sus manitas el flotador donde está sentado Mu, siendo este objeto de color lila, que tiene forma de borreguito, como la carita y a colita.
-Ven- Y quien lo está haciendo enojar, es nada más ni nada menos que el pequeño rubio bebé, el cual tiene la cabeza por encima de la superficie, por el flotador de color amarillo qué asemeja un bonito girasol colocado en su cuello. Le estira la mano al renegado corderito qué se niega a ir con él.
-No… Mamá, mamá- Sin duda el pequeño Aries, prefiere mil veces ir con Shion qué estar a lado de Shaka en este momento, y aunque el rubio le insista, Mu solo lo ignora, pues… No quiere perder por nada del mundo la oportunidad de estar al lado de su figura materna.
Mu de nuevo rechaza su mano, esto le da da bastante tristeza al pequeño Virgo, qué incluso parece que esta reteniendo sus lágrimas de esos tristes ojos azules. Ahora mismo tiene sus parpados abiertos, pero… Gracias a un control de cosmos que Shion desarrollo antes para que las explosiones repentinas de energía cesarán.
Pero no se va a dar por vencido, quiere pasar tiempo con su amigo, por lo menos es lo que cree en su corazoncito… Ya que ellos dos estaban a nada de algo más antes.
-Mmh… No debería alegrarme de ver sufrir a uno pero…- La culpa empieza a reinar en el peli verde.
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Editado: 04.03.2026