Ambos adultos se quedan primero sorprendidos. Primero, uno molesto por esta interrupción que pudo asustar a los bebés y otro poniéndose nervios porque deberán explicar esta situación.
Sin embargo, rápidamente el Pegaso se fija en lo curioso de tener juguetes esparcidos por todos lados y ropita de bebé perfectamente doblada, y lo segundo, escuchar los balbuceos adormilados de infantes.
-Oigan, ¿Ahí bebés en el santuario?- Señala con el dedo índice hacia las cunas.
Lo que llama la atención de todos, incluso del Dragón.
-¿Qué, como que bebés?-
-Estás viendo mal Seiya, eso es…- Se queda callado al confirmarlo pues logra ver a los infantes dormiditos en la cama -Pero… ¿Qué?-
-Patriarca, viejo maestro. ¿Paso algo malo?- Shiryu se acerca hacia Libra y el pontífice.
Acto qué incluso el más pequeño sigue -Patriarca, ¿Ha visto a mi maestro? Siento su cosmos muy débil- Su carita se nota preocupado –Pero… No lo encuentro por ningún lado- Frunce el ceño más angustiado, pero no ha terminado de hablar -Tampoco encuentro al señor Shaka. pensaba que estaría con él, pero no… ¿Les paso algo malo?- Casi quiere llorar por no saber de ellos.
Shion rápidamente es abrazado por este niño, y claro qué le corresponde para calmarlo, ya que en efecto, sí les había pasado algo, pero no era una cosa muy mala qué digamos.
Pero antes de poder explicarlo, una vocecita media modorra habla.
-¿Mami?- El pequeño Afrodita, se incorpora levemente por el alboroto y se talla sus ojos para poder despertar más o menos.
Ahora si los de bronce se quedan con las bocas abiertas y los ojos como palitos -¡¡¡¿MAMI?!!!- Las voces al unísono junto al pequeño Lemuriano no se hacen esperar, para después darse cuenta los hombres de más de doscientos años de edad, que ya no tienen de otra que hablar.
Una conversación después y un fuerte regaño por parte de Libra, agregándoles un fuerte golpe para todos los entrometidos, menos para Kiki y Shiryu.
-Entonces… Ellos son… ¿Nuestros maestros…?-
-No solo ellos. Todos los dorados se volvieron bebés por romper una sonaja de una Diosa menor…-
-Y en veinticuatro horas volverán a la normalidad… Pero mientras deben cuidarlos y alimentarlos-
-Pero también deben reparar con sus cosmos esa cosa, pero les llevara algo de tiempo-
-Sin contar que deberán devolverla al templo para que la maldición también desaparezca…-
-Esto es muy extraño y si que hemos vistos cosas demasiado extrañas-
-Aunque si lo piensan bien- Kiki sonríe sumamente entusiasmado y emocionado por la idea que surca su mentecita -Podríamos ahora nosotros cuidarlos. Ayudar así al patriarca y al viejo maestro un rato para que terminen pronto- Parece encantado con sus palabras.
-¿Cuidarlos?- Piensa en esa idea, y sonríe gustoso –Eso sería muy divertido- A Shun esto parece agradarle.
El castaño Libra asiente, y le parece fascinante -Sería muy bueno eso. Pero les advierto que es difícil, no aceptan tan rápido a cualquiera- Advierte con determinación a los allí presentes.
Sin embargo se tuvo que tragar sus palabras al momento en que Shun fue con Afrodita, quien se despertó por completo y al verlo le sonrió, pidiéndole ir a sus brazos.
-¡¡¡¿QUÉ?!!!- El Tigre lloriquea, pues que sus bebés acepten a otro más fácil le destroza el corazón.
Sin embargo y aunque la idea sea buena y hasta productiva, le parece muy devastador el tener que separarse de sus hijitos, aunque sea un momento.
Pero debe pensar fríamente con la cabeza, concentrarse en su deber de regresar a sus bebés a la normalidad. Sabe que cuidarlos es algo que les ocupa mucho tiempo, pero eso no quita qué le mortifica mucho.
-Bueno… Podría ser una misión qué ahora ustedes deberán cumplir- Les habla firme y claro a los de bronce y al pequeño Lemuriano.
Ahora sí que a algunos parecen gustarles la idea, pues no niegan qué cuidar bebés puede ser algo bastante adorable y bonito.
Aunque otros no están muy convencidos del todo, pero… En cuanto logran ver a los pequeños bebés dormiditos tan plácidamente, cambian rotundamente de opinión.
Y esos seis de bronce junto con Kiki, si que quedan fascinados por los doraditos durmientes, hasta el indiferente Fénix no puede negar qué es adorable ver a Aioria como un bebé, y le hace recordar a cuando cuidaba a su hermanito.
-Creo que ahora si tendremos más tiempo borreguito- Dohko se siente aliviado en cierta forma por esta gran oportunidad que les dan los de bronce, pero…
-Si…- Shion, no parece estar del todo feliz.
Un rato después, cuando los bebés comenzaron a despertar y vieron a los más jóvenes cerca de ellos, no tuvieron una mala reacción, al contrario… Les llama mucho la atención y otros hasta sonríen.
-Maestro Mu, qué lindo bebé es- Kiki, aprendió a cargar bebés desde más pequeño, con corderitos recen nacidos e infantes de Jamir.
Para el pelilila esto es muy divertido, aceptando gustoso los brazos de su alumno, aunque el infante no comprenda nada de eso.
Seiya por su parte no pierde tiempo alguno, y como fuerte chico qué es, carga a Aioros y Aldebarán sin problemas. Ambos bebés parecen contestos con esto, aunque el Griego está atento a los brazos de Ikki, quien lleva al castaño claro medio adormilado, qué talla sus ojitos por el sueño.
-Creo qué el resfriado ya ha pasado-
-Si, ya no tiene fiebre y nada de escurrimiento nasal- Hyoga, quien carga con cuidado a su maestro Camus, el cual solo lo mira atento y le acaricia la cara, reconociéndolo como alguien importante, con lo cual hace estremecer el corazón del patito, para acto seguido abrazar al infante.
-Oye, Milo… No, no me jales el cabello…- Jabu sí que tiene muchos problemas, pues el bichito ya más lleno de energía, le jala los cabellos claros, mientas ríe a carcajadas por qué se divierte con él.
-Shura sigue dormido, pero sus mejillas están normales-
-Eso es bueno de escuchar-
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Editado: 04.03.2026