---Templo De Virgo---
-¡¡¡NO LO HARÉ!!!-
-¡¡¡DEJA DE ESTAR GRITANDO NIÑO TONTO!!! ¡¡¡Y SE VALIENTE CON TUS SENTIMIENTOS!!!-
-¡¡¡NO SÉ DE QUÉ HABLA!!! ¡¡¡YO NO TENGO SENTIMIENTOS HACIA NADIE!!!-
-¿Cómo qué no?- Frunce el ceño, cruzándose de brazos molesto -¿Y Mu qué es para ti?- Lo cuestiona rápidamente para ver su reacción.
Pero el Hindú, se mantiene estoico y firme para no ser demasiado obvio.
-¿Qué pasa con él?- Pregunta hasta desinteresado.
-¿De verdad no te importa?- Alza una ceja acusadora.
-Fuera de que sea mi compañero de armas y posiblemente el único qué considero un amigo, no- Intenta sonar convincente y sin mostrar mayor interés en ese Lemuriano.
Dohko lo mira serio, ya se ha dado cuenta qué está mintiendo el rubio, pero eso jamás lo ha detenido para sacarles las verdades a las personas.
Asiente, poniendo una cara larga -Bien, está bien- Alza sus manos al frente para dar unos cuantos pasos hacia la salida trasera del sexto templo -Si no lo ves de otra forma, significa que me equivoque, y lo siento por molestarte- Se disculpa fingidamente, ocultando este hecho.
-Se lo dije- Responde serio, para darse media vuelta e ir a su pedestal de flor de loto dorado –Así que, por favor, retírese y, no vuelva a preguntarme algo como eso- Su tono condescendiente es obvio de superioridad ante creer que ha ganado esta discusión.
-Bien, iré con mis demás niños- Sonríe, para cuando ya no ve al rubio, sentirse confiado en su siguiente movimiento –Entonces… Ahora, y gracias a lo que me has dicho, creo que podré ayudar a uno de ellos para acercarse a Mu- Confiesa una cómplice mentira, para no detenerse en su andar, y seguir hablando en voz alta, para que Shaka lo escuche fuerte y claro.
Cosa que surte éxito en segundos. El Hindú se detiene en seco, pues siente que el miedo se apodera de su ser, mas sigue callando.
-Cuando lo supe, pensé que no debía intervenir, por que creí que “Tú” amabas a Mu, así que me sentí algo mal en querer ayudar a otro de mis hijos, cuando veía que “Tú” estabas muuuuy interesado en él- Habla algo malicioso y haciendo mucho énfasis en ciertas palabras -Pero… Sí para ti, Mu no es nada más que un amigo, ayudaré ahora a quien lo ama de verdad, para que se gane su corazón. Je, je, je- Ríe maliciosamente -¿Y quién sabe?- Alza sus hombros despreocupado -Si su amor llega hasta Mu, puede que ellos se unan más allá de solo un noviazgo- De reojo ve al rubio, sintiendo claramente ese cosmos inestable -Pero, shhh- Pone un dedo delante de sus labios, para hacer el típico sonido del silencio -Yo no te dije nada, así que guárdalo en secreto ¿Si?- Se detiene brevemente para poder ver al rubio, que sigue estático en ese punto donde sus oídos se inundaron con esa mentira despiadada.
El cosmos se le nota sumamente perturbado, al igual que su semblante no denota nada bueno.
-En fin, nos vemos luego niño- Se despide Libra, para salir del lugar de inmediato.
Sin embargo…
-¡¡¡ESPERO, PADRE!!!- Shaka habla lo más fuerte posible, con los ojos bien abiertos, angustiado y el ceño fruncido por la sola idea que alguien le arrebate a quien aún no es suyo.
Un susurro se escucha de los labios de Libra -Mordió el anzuelo- Esa sonrisa maliciosa se dibuja en su cara, pues acaba de cumplir su cometido.
---Templo De Escorpio---
-Ja, ja, ja, ja, no puedo creer que hiciera eso- La voz de un pelicerúleo resuena por todo el octavo templo.
-Y eso que no te conté la vez que me encarcelaron en Roma, y Deuteros me tuvo que sacar pagando mi fianza. Ja, ja, ja, ja, cof, cof, cof- Ríe a carcajadas el castaño, qué casi se ahoga con un pedazo de manzana que comía -Pero al final por otro mal entendido, Deuteros también fue encarcelado y estábamos preocupados porque el patriarca Sage nos mataría al regresar- Se compone casi de inmediato, pues pasar el detalle completo es lo que mas desea.
Al estar Milo tan asombrado se queda con la boca abierta y sumamente expectante -¿Y qué hicieron?- Ansioso pide la continuación.
-Pues… Se supone que tenemos prohibido utilizar nuestros cosmos para otras cosas que no sean el combate, el bien común y nuestra Diosa, así que…- Posando su codo sobre la mesa, mientras sigue devorando pedazos de manzana como frituras -Nos quedamos allí encerrados por casi una semana. Ja, ja, ja- No puede evitar soltar pequeñas risitas ante la situación que se vivió en su juventud –Ahí si fue bastante complicado no romperles la cara a los guardias- Mira su bebida burbujeante y amarga para beberla.
-¿Pero que hicieron para que eso pasara?- La sonrisa de emoción se dibuja en el escorpión curioso y dorado.
-Es que…- Se rasca la cabeza, algo avergonzado al segur su historia -Le quería llevar un ramo de flores silvestres a mi borreguito… Y había unas muy hermosas en Roma, que no podía dejar pasar la oportunidad. He, he, he- Extiende sus palmas para sonrojarse levente y rascar su nuca –Y ¿Cómo yo iba a saber que la margarita es la flor nacional, y en esa época estaba penado por la ley cortar aunque fuera una?- Le parece lo más indignante del mundo.
-Ja, ja, ja ¿De verdad solo por eso los encarcelaron?- Milo esta emocionado por escuchar esa anécdota tan bizarra.
-Sí, solo por eso- Asiente -Y al final, fue Sísifo quien mandado por el patriarca, preocupado por nosotros, nos liberó, costándole algunas monedas de la época. Ji, ji, ji- Ríe nervioso, rascando su mejilla derecha -Y nos fue regañando durante todo el camino de regreso. Aunque, le pareció lindo mi concepto de romper las reglas por amor- Orgulloso de su hazaña, bebe su cerveza como recompensa de haber contado una buena historia.
Un suspiro por parte del escorpión se hace presente -Romper las reglas por amor. Eso es muy hermoso. Je, je, je, je- Se ríe todo ilusionado, casi como si el ambiente se tornara con nubes rosas y corazones -También he hecho ese tipo de cosas y han sido de lo mejor- Confiesa con enorme orgullo que también ha pecado por amor.
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Editado: 04.03.2026