En ese instante los dorados se quedan por completo estáticos, mirando la enorme alegría de Dohko que se expresa con una sonrisa por verlos a todos reunidos a la hora acordada.
Tal vez… Si esperaba algo de ellos.
Sin embargo, Libra solo se siente muy feliz porque sus niños están allí presentes por él, aunque… Los debió obligar un poco para ir muy por la mañana al coliseo, aun así siente que en efecto lo estiman mucho.
Solo imagina, que por el día de hoy, podrá pasarlo por completo con ellos, que eso podría significar que ya lo están viendo como su padre. Para el séptimo dorado ese es su mayor deseo.
Que así lo empiecen a llamar de verdad, por eso… En este día haría algo sumamente especial, algo que probablemente ninguno se esperaría, después de las diferentes torturas qué les dio, sin mala intención.
-Me alegra tanto que viniera aquí, hijos míos- Esa alegre voz, y esa mirada verde brillante con su enorme ilusión.
Solo espera la repuesta de sus no tan pequeños dorados, sin embargo estos no saben ni que decir o hacer.
Poseen tanta culpa en sus corazones, por el hecho de haber pensado en dejarlos solitos en este día, de no darse cuenta de sus esfuerzos, aunque desastrosos, fueron desde el amor paternal que le tiene.
Sin contar, que les brindo mucho más que solo momentos divertidos, también les dio concejos muy buenos e importantes que les ayudará a mejorar a futuro.
Todos se notan bastante avergonzados, pensando que de verdad son los peores hijos del mundo… Y más contra alguien que les quiso demostrar un enorme amor que es solo para ellos, siendo uno muy especial y único.
¿Qué hacer?
Se formulan esa pregunta en la mente y por vía cosmos, pero ninguno logra responder con coherencia.
Sin embargo, al parecer alguien va a tratar de sacarlos a todos del apuro.
-¡¡¡MUCHAS GRACIAS, PAPÁ!!!- El León dorado es el primero en ir a darle un muy fuerte abrazo a Libra, demostrando una enorme sonrisa, como un sonrojo y avergüenza, ya que fue lo primero que se le ocurrió hacer.
Esto deja con la boca abierta a toda la orden dorada como al séptimo, qué se termina quedando expectante ante la acción del Griego.
-¿Aioria?- Dohko murmura apenas ese nombre, cuando de nuevo es interrumpido.
-Es que… Le quiero agradecer mucho, por sus concejos y lecciones- Rápido se las ingenia, para dar a conocer su idea, aunque en si… No era del todo mentira sus motivos y acciones -Yo no conocía muchas de esas cosas, no…- Se pone a pensar detenidamente en el pasado que todos comparten -Tuvimos una infancia o adolescencia normal y… No había nadie mayor o maduro para que nos enseñará ese tipo de cosas que un padre…- Poco a poco se va separándose del abrazo que le dedica al castaño, para mirarlo de frente -Le enseñe a sus hijos- Pero… Y aunque le dio la cara al Chino, la desvía para evitar su mirada, por la vergüenza que sus palabras la ocasionan, ya no lo hace tanto para salvar el día, sino… Para en efecto revelar algo de su verdadero sentir de agradecimiento.
-Fue muy interesante y entretenido aprender todo lo que nos enseñó- Sonríe mostrando algo sus dientes por la pena –Fue bastante divertido… Y aunque… Me dolió un poco el golpe, pero…- Baja la mirada para lanzar un suspiro, pero la levanta para sonreírle y sujetarle los brazos a Dohko -Sus palabras me han ayudado mucho para acercarme a Ikki, para entenderlo más. Y creo, que… Usted nos enseñó eso, ya no tanto para nosotros, sino…- Entrecierra sus ojos, para analizar y ver con un nuevo enfoque todo lo ocurrido en estos días -Que podamos pasar este conocimiento a las futuras generaciones a nuestros discípulos y… ¿Posibles hijos?- Eso último se lo saco de la manga en sí, pero le agrada un poco pensar eso.
Escuchar que uno de sus pequeños dorados, ha entendido lo principal, saber que se pudo dar a entender a pesar de que sus métodos no fueran del todo convencionales o razonables en sí.
Dohko hizo lo que pudo.
Al principio no sabía cómo llegar a ellos, así que lo comenzó hacer desde el poder que tiene ahora por Atena, aprovechando que Shion lo dejo a cargo como patriarca interino.
Sus ojos esmeraldas están bien abiertos, mirando con mucha ternura al Griego, mientras unas lágrimas se cuelan por sus orbes, para rodearlo con sus brazos en un abrazo paternal lleno de mucho amor.
-Gracias Aioria… Gracias, por escucharme y entenderme…- Siente como el corazón se le oprime, a la vez que su voz se quiebra un poco –Que… Todo lo que les mostré, sí es para ustedes, pero también… Es para el futuro, su futuro- La emoción sí que le termina ganando.
Ninguno de los allí presentes, llego a pensar que este día podría llegar a ser tan especial para todos.
Aunque, la mayoría no lo pensó de esa forma al inicio de la mañana.
El León dorado se sorprende gratamente por las palabras de su padre, tanto así que termina sonriéndole para volverlo a abrazo, y una vez más sentir esa calidez qué ni él, ni ninguno de los dorados de su generación llego a experimentar conscientemente, un sentimiento de protección paternal, que solo una persona puede llegar a darles, y ahora que puede tener la enorme fortuna de que alguien se lo esté brinde es lo más maravilloso del mundo.
-Son mis hijos, mis pequeños grandote… Que… No pude verlos mucho de niños pero ahora- Solo un poco se separa del León, para mirar a los demás -Quiero que de verdad me vean como su papá, qué confíen en mi, que sepan que voy a estar con ustedes pase lo que pase, ayudándolos y guiándolos…- Ríe nervioso, sin dejar de abrazar al castaño claro, para sonreírle a todos -Sé que… Los avergoncé mucho y les hice pasar vergüenzas y algunos buenos golpes- Mira de reojo a Shaka y Alde que fueron los que se llevaron la peor parte de ese día –Pero, solo quería qué ustedes se divirtieran y entendieran que un padre a veces hace tonterías o ocurrencias para que sus hijos puedan crecer… Aunque… Ustedes ya crecieron- Asiente para romper ese abrazo con el quinto dorado -Los quiero mucho niños, a cada uno por igual- Entre una cálida y paternal mirada, sonriente, sin parar de llorar por la enorme felicidad que siente en su corazón.
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Editado: 04.03.2026