En un día bastante tranquilo en el santuario, siendo algo extraño ya que últimamente ha habido muchos desastres ocasionando por “Arreglar” algunas cuentas del pasado entre caballeros de todo rango.
Siempre siendo calmados por aquellos que tienen más paciencia, y también por orden del patriarca, qué sino, Libra les jalara las orejas a todos los revoltosos, por que están dando una pésima imagen para el santuario de Atenas, y aunque la misma Diosa no se encuentra ahora mismo con ellos, no se pueden comportar de una pésima manera.
El templo de Aries, es uno de los pocos lugares donde la paz ha estado reinando desde hace tiempo, pues con el primer guardián, nadie tiene temas que arreglar, ni tampoco él.
Después de todo, es un hombre de paz tanto externa como intenta, nada lo perturba, ni lo hace enojar.
Al contrario, ha sentido que nada puede salir o estar mal.
-Kiki, ¿Terminaste de estudiar?-
-Si, maestro- Sonriente y estando en las primeras escaleras de Aries -¿Puedo jugar con los videojuegos del celular?- Pide suplicante aquello.
Claro que el pelila preferiría que su pequeño aprendiz qué ve como a un hijo, pase el tiempo con él, sabe que a veces debe dejarle momentos de esparcimiento, y tenga sus instantes a solas, ya que no es nada malo.
Después de todo, lo tiene bien vigilado gracias a una App, qué sabrá Atena, como la pudo instalar en su celular, si apenas le sabe a lo básico. Pero gracias a ella logra cuidar todo lo que hace el menor en el aparato y protege que no vea nada indebido.
-Esta bien, pero ven rápido para la cena en una hora- Le advierte y le dedica una sonrisa, para darle unas palmadas en la cabeza al menor.
A lo cual, el pequeño Lemuriano, le dedico una pequeña sonrisa, y de forma fugaz abraza al mayor -Gracias maestro- Asiente varias veces –Si, iré rápido. Me quedaré aquí a jugar- De inmediato se sienta en las escalinatas de aires, para buscar el juego que tiene en partida.
Mu solo sonríe, niega con la cabeza, pensando sí es que lo consciente demasiado, pero al verlo tan feliz, y saber que muchos de sus compañeros también consciente un poco de más a sus alumnos, no le parce tan malo.
Pero antes de retirarse por completo, para seguir con unos pendientes que incluyen la cena, escucha algo de parte del pelirrojo.
-Maestro Mu, debería a invitar a cenar al señor Shaka- Aquella propuesta no lleva para nada malas intenciones. Kiki, ha aprendió a apreciar al sexto dorado y también admite que la agrada un poco para hacer feliz a su maestro.
A lo cual el actual Aries, solo se queda estático en su lugar, para preferir huir antes de responder algo.
Gracia a esta reacción, Kiki solo rio y sigue en su juego.
Sin duda el Lemuriano cabellos rojizos, le encantaría qué su maestro y el caballero de Virgo se hicieran pareja, ya que tener el respaldo de más dorados sería muy divertido para él. Además que, a veces Shaka, se lo ha intentado ganar dándole algunos dulces y chocolates, así que disfruta mucho el ser sobornado, pero dice que principalmente lo hace por la felicidad de su maestro.
Total, su emoción solo crece al ver que va ganando suficientes puntos para combatir un monstruo, gana experiencia y sube de nivel.
Apenas va en los primeros retos, pero ya se siente todo un pro en esto.
Kiki sonríe y ríe a carcajadas, alzando el celular cada que obtiene una estrella.
-¡¡¡SIIIIIII!!! ¡¡¡PASE EL ÚLTIMO NIVEL DEL PRIMER MUNDO!!!- No pudo evitar saltar, alzando lo más alto el celular.
Pero, por estar con los ojos cerrados, y muy emocionado, no siente el cosmos, ni la presencia de quien repentinamente le arrebata el aparato de color negro, con una carcasa de color lila con borreguitos rojos.
Esto provoca que el pequeño aprendiz de Aries, se sorprenda y se detenga en seco, para rápido toparse con el intruso qué le dice algunas palabras “Amigables”.
-Vaya, nos volvemos a ver. Tapón de alberca-
Aquella voz la reconocería donde fuera. Ese sobrenombre le trae pésimos recuerdos.
-Isaac…- Kiki, pronuncia ese nombre qué sólo le trae mucho enojo. Frunce su ceño al verlo con una sonrisa burlona, mientras sostiene su celular -¿Qué estás haciendo aquí?- Pregunta refunfuñando.
-Je, je, je, solo vine a ver a mi maestro- Le devuelve el celular con un desdén algo grosero, por lo cual casi se le cae de las manos al pelirrojo.
-Ayyy… Aumm… Uffff- Al sostenerlo y tenerlo bien en sus manos se gira al otro para enfrentarlo -¡¡¡OYE!!! ¡¡¡TEN CUIDADO ESE TELÉFONO NO ES MÍO, ES DE MI MAESTRO!!!- Dispuesto a defenderse, lo guarda rápido entre sus ropas, para hacer uso de su Telequinesis en señal de que lo atacara si hace alguna tontería -Solo has venido a molestar—
La marina del Kraken, sigue con una sonrisa pero lejos de fruncir el ceño o de mostrarse de nuevo a arrogante, solo lanza un suspiro y mira al menor.
-No vine para nada de eso sino…- Rasca su cabeza ante la mirada enojada del Lemuriano -A disculparme, también… Contigo—
Esto sorprende al menor, que deja caer las rocas al suelo que ya levitaban sobre la cabeza del peliverde, simplemente no puede creer que esto esté pasando -¿Conmigo?- Se señala a si mismo incrédulo.
---Dentro Del Templo De Aries---
-Listo, ya esta todo- Suspira, admirando la hermosa mesa y cena qué ha preparado, de hecho la ha decorado de la mejor forma posible.
Sonríe ante esto, a la vez que el sonrojo se apodera de sus mejillas, ya que en efecto, hizo caso a las palabras de su alumno, e invito a una cierta persona especial.
-Espero, qué les guste— Lleva sus manos al nivel de su pecho, para lanzar un pequeño suspiro, pensando en esa maravillosa noche que van a tener.
Solo será una pequeña y linda cena, en un tipo de atmósfera familiar. Pero… Tal vez, Kiki podría irse a dormir un poco más temprano de lo usual, ya que… Quiere pasar algo de tiempo a solas con Virgo.
Pero tan solo al pensarlo, se avergüenza por siquiera a ver imaginado algunas cosas, niega con la cabeza para desaparecer cualquier pensamiento que se le cruce, y rápido mira hacia la entrada de Aries.
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Editado: 04.03.2026