Los 5 hermanos y la lámpara

Capítulo 7: El Reclamo del Cobalto

A diferencia del sendero oscuro de Ricardo, el camino que recorre Estevan con Eduar y Ewduin brilla con una intensidad eléctrica. La luz azul de la luna es tan clara que parece mediodía, pero es una claridad que lastima los ojos. Todo a su alrededor se ve nítido, frío y rígido.
Estevan caminaba con la vista clavada en su tablet, tratando de estabilizar la señal, cuando de pronto la pantalla se puso blanca. Un pitido agudo salió de los altavoces y una interferencia violenta empezó a distorsionar la imagen.
— ¡Estevan! ¿Qué está pasando? —preguntó Eduar, tapándose los oídos por el chirrido metálico.
— ¡No lo sé! Es como si algo estuviera intentando entrar en el sistema... ¡pero no es un virus! —gritó Estevan, mientras sus dedos resbalaban por el cristal caliente del dispositivo.
De repente, la interferencia se calmó y una voz profunda, que parecía vibrar en los huesos de los tres hermanos, salió de la tablet. No era una voz humana; era el sonido de un trueno contenido en un circuito.
— ¿POR QUÉ PROFANÁIS MIS SENDEROS CON VUESTRA PRESENCIA DIVIDIDA? —la voz retumbó tanto que Ewduin cayó de rodillas, sujetando su anillo de madera que ahora ardía en un azul intenso.
Estevan, temblando, intentó recuperar el control.
— Solo... solo queremos pasar. Buscamos a nuestros hermanos.
La tablet proyectó un haz de luz hacia el cielo, conectándose directamente con la luna de arriba. La pantalla mostró un nombre en caracteres antiguos que el traductor de Estevan descifró con un brillo escarlata: AETHEL.
— YO SOY AETHEL —tronó la luna—. Y ESTE ES EL REINO DEL ORDEN ABSOLUTO. VUESTRA SEPARACIÓN ES UN INSULTO A MI PODER. SI SELENE OS HA PERMITIDO CAMINAR EN SU PLATA, ES PORQUE ELLA SIEMPRE FUE DÉBIL Y SENTIMENTAL.
El impacto de la historia se desglosó en ese momento. Aethel no solo estaba enojado, estaba reclamando su territorio.
— HACE EONES, YO ERA EL SOL QUE LO ILUMINABA TODO —confesó la voz a través de la tablet, revelando una verdad que los dejó helados—. PERO SELENE, EN SU EGOÍSMO, QUISO COMPARTIR MI LUZ CON LA OSCURIDAD. POR ESO FUIMOS FRAGMENTADOS. AHORA, SI QUERÉIS SOBREVIVIR, DEBÉIS RENUNCIAR A ELLA. ENTREGADME LA LÁMPARA QUE LLEVA EL OTRO Y OS PERMITIRÉ VIVIR EN MI CLARIDAD ETERNA.
Eduar dio un paso al frente, apretando los dientes. Su mirada gruñona se fijó en la esfera de cobalto.
— ¡Jamás te daríamos la lámpara! ¡Eso significaría traicionar a Ricardo y a Brian!
— ENTONCES... —la voz de Aethel se volvió una amenaza pura— ...QUE LA CLARIDAD OS CIEGUE.
La tablet de Estevan empezó a brillar tanto que se volvió imposible de mirar. La luz azul comenzó a materializarse alrededor de ellos, no como un camino, sino como cadenas de energía que empezaron a apretar sus extremidades.
Estevan se dio cuenta de algo aterrador: Aethel no quería ayudarlos, quería usarlos como carnada para atraer a Selene y destruir lo último que quedaba de ella.
La luz azul de la tablet de Estevan dejó de ser agresiva por un segundo y se expandió, creando una cúpula de energía que los aisló del bosque. El tiempo pareció detenerse. Eduar y Ewduin quedaron hipnotizados mientras la voz de Aethel cambiaba; ya no era solo autoridad, ahora había una profunda melancolía en sus palabras.
— MIRAD LO QUE FUIMOS ANTES DE LA FRAGMENTACIÓN —susurró la voz.
Frente a ellos, el holograma de la tablet se transformó en una visión nítida. Vieron a dos mujeres de una belleza celestial, envueltas en túnicas de luz. Una tenía la piel como el mármol y el cabello plateado (Selene), y la otra, con una mirada intensa y protectora, brillaba con una esencia azul profunda (Aethel). Se tomaban de las manos, y donde sus dedos se entrelazaban, nacía una paz que iluminaba todo el universo.
— Eran ellas... —susurró Estevan, conmovido—. Eran dos reinas, dos fuerzas que se amaban.
— NUESTRO AMOR ERA INFINITO —continuó Aethel a través de la visión—. PERO LA ENVIDIA DEL VACÍO NOS SEPARÓ, CONDENÁNDONOS A SER ASTROS QUE SE PERSIGUEN SIN TOCARSE. PARA VOLVER A SER UNA SOLA ENTIDAD, COMO ÉRAMOS ANTES, NECESITAMOS ALGO QUE HEMOS PERDIDO.
La visión mostró entonces un espacio vacío en el cielo, justo entre las dos mujeres.
— UNA LUNA NUNCA ESTÁ SOLA EN LA ETERNIDAD. AL LADO DE LA LUNA, SIEMPRE DEBE ESTAR LA ESTRELLA. SOLO SI ENCONTRÁIS LA ESTRELLA QUE NOS ACOMPAÑE, NUESTRAS LUCES PODRÁN FUNDIRSE DE NUEVO.
Eduar frunció el ceño, procesando la información.
— ¿Y qué pasará si las unimos? ¿Si encuentran a esa estrella?
— ENTONCES, Y SOLO ENTONCES —sentenció Aethel mientras la visión empezaba a desvanecerse—, NOSOTRAS OS MOSTRAREMOS EL CAMINO HACIA EL SOL. PORQUE EL SOL NO ES UN LUGAR, ES OTRA ENTIDAD, EL PADRE DE LA LUZ, QUE SOLO DESPIERTA CUANDO EL AMOR DE LAS LUNAS ES RECONSTRUIDO.
La tablet de Estevan se apagó de golpe, dejando el bosque en un silencio absoluto. El brillo azul de los árboles regresó a la normalidad, pero la mente de los hermanos estaba en otro lugar.
— Una estrella... —dijo Ewduin, mirando su anillo de madera—. ¿Y dónde vamos a encontrar una estrella en este mundo de nácar?
Estevan miró hacia el camino por donde se habían ido Ricardo y Brian.
— Quizás la estrella no es un objeto, Ewduin. Quizás la estrella es uno de nosotros. Tenemos que avisar a Ricardo. ¡Ahora más que nunca tenemos que volver a unirnos!




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.