Los Amores de Megan

20. MI­–AMOR

20. MI­–AMOR

Adoro mi cama, la amo y no quiero despegarme de ella. Lauren y mis primas han dormido en mi habitación junto conmigo pero como yo no soy muy generosa me quede en mi cama con Lauren y Sandra mi prima, las demás durmieron en colchones inflables regados por el piso ¡Familia grande! ¡Muy grande!

—¡Meg!

—¡Megan!

—¡Rubiecita!

—¡Hermana!

—¡Prima!

—¡Hija!

—¡Mi amor! —okay eso sí que me despertó

Abrí un poco mis ojos dejando solo una rendija para ver quien estaba a mi costado. El pelinegro de ojos verdes me estaba mirando con una sonrisa, abrí mas mi vista para ver que ya estaba duchado y cambiado, le había dicho que se quedara a dormir en mi casa pero como estaba tan lleno se fue a la casa de Luc ya que hoy iban a hacer un almuerzo.

—Carajo —maldigo golpeando mi frente recordando el almuerzo que iba a hacer Luc— Dime que aún es una hora prudente para almorzar.

Lolo se ríe y yo cubro mi rostro porque la luz aun molesta. Bueno la luz siempre molesta.

—¿Qué es tan gracioso Paulo Hastings?

—Son las tres de la tarde —dice sacando mis manos de mi cara y besándolas—. Es gracioso que despierte cuando te digo «Mi amor»

—No me desperté por eso

—Si lo hiciste

—No. Lo hice porque me sorprendió oírlo —excuso sentándome y rodándolos ojos al ver que se ríe— ¿Cómo lograste entrar?

Mi papá y mis hermanos son celosos incluso se podría decir que más que mis amigos, no me imagino si se enteran que Lolo esta en mi habitación diciéndome «Mi amor» probablemente las mujeres Jones se alegren y mi papá y hermanos luego de darle la gran charla sobre cómo debe cuidar el corazón de su pequeña rubiecita o lo que se le romperán a él serán otras cosas, lamento estar en la posición de Laurel aunque ya no están Justin y Valentín aún tiene a Anwar y Scott.

—Tu familia está por toda la casa, salude a tus padres que me dijeron que aun sigues durmiendo al igual que tu tío Tony, ese señor sí que duerme creo que lo heredaste de él —golpeo su hombro—. Aposte con Scott a que te levantaría ya que él no pudo.

—¡¿Fui una apuesta?!

—De 20 dólares, hermana —el castaño está en el marco de la puerta con un billete el cual se lo entrega a Lolo—. Bien jugado, bien jugado.

—No es necesario que me lo des Scott, solo quería demostrarte que soy bueno levantando personas

Yo me voy por otra tangente y lo miro conteniendo mi risa —no es que sea mal pensada— pero levanto mis cejas en forma de burla, lo que hace que Scott nos mire raro.

—Entonces esto es mío —le quito el billete a Lolo—. No soy a quien deben molestar, así que es mi billete.

—¿Cómo pudiste levantarla? —pregunta Scott—. He utilizado la almohada y alarma incluso a mamá pero cuando volví ya estaba despierta ¿La besaste?

—¡No! —decimos ambos

—¿A que le dicen no? —cuestiona Luc con un sándwich en sus manos para luego tirarse encima mío—. Megan, enserio teníamos que venir a recogerte

—Qué lindo de tu parte traer un sándwich para mí —le quito el sándwich—. Ahora váyanse para cambiarme y comer tranquila.

Tome la duche más rápida de mi vida, ya que la habitación se llenó por mis lindas y chillonas primitas, las habitaciones estaban llenas de tíos y más familia, creo que fácilmente podría pasar como hotel. Me puse el primer conjunto que había en mi maleta, unos jeans y una blusa corta. Pase casi una hora buscando mi teléfono el cual tenía mi pequeño primo Kevin de tan solo 6 años.

—Kevin, ¿Dónde obtuviste mi teléfono?

—Me lo dio la tía Fanny para que juegue

—¿Y cómo lo desbloqueaste? —pregunto mirando mi teléfono lleno de azúcar pegajosa—. También descargaste juegos, miles de juegos aburridos.

— La contraseña siempre es la misma 1234 —aquel rubiecito malcriado me estaba llegando a la coronilla—. Estaba aburrido y me lo dieron, además tu teléfono ya se puso lento, no lo neccesito.

—¡Tiene 64 gb de memoria!

—El de mi mamá tiene 128

—Pues utiliza el de tu mamá y no recibas cosas ajenas

—Loca —me saca la lengua y se la devuelvo—. Eres gorda y fea.

—Si claro, soy tan fea como el corte que tienes

La mini personita me da una mirada fulmínate y yo salgo de esa habitación antes de que pueda decir algo, prefiero ignorar al monstruito de mi primo. Veo llamadas perdidas de Jazz y opto por hablar con ella. El teléfono timbra pero no me contesta entonces decido borrar los juegos de armas que ha descargado y otros más que no se ni como se utilizan. Hay unas manos que se posan en mi cintura atrayéndome a él y después deja besos en mi nuca lo que hace que me dé cosquillas.




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