Los años que te ame...

Capítulo 32 — Acuerdo de divorcio

Durante los siguientes días la monotonía fue peor en esta pareja, ambos se ignoraban, ambos esperaban del otro algo, que no sabían si sucedería; que hablara, cosa que nunca sucedió, así paso otro mes en los que las quimioterapias de Summer cada vez las sentía más pesadas y dolorosas.

Henry, Paula y Daniel estuvieron ahí apoyándola, sin embargo, de quién más esperaba el apoyo, nunca llegó. Summer ocultaba sus moretones con el fin de que él no los notará, pero, Samuel, desde que la vio salir del Royal, no se acercó a su casa más que para cambiarse.

Durante este tiempo los eventos, el trabajo y las cenas se hicieron más presentes en la empresa de Samuel, unas en donde siempre iba acompañado de Mitzy, su corazón se sentía destrozado pues había seguido a su esposa varias veces confirmando que entraba una noche en el Royal y salía al día siguiente.  A veces en la soledad de su oficina se preguntaba ¿Que había hecho mal? ¿A caso no era un buen esposo? ¿Quién era Summer en realidad? Su mente estaba llena de dudas y no sabía con enfrentar a su esposa. Quizás debía dejarla libre, pues había demostrado que, para ella, su matrimonio no importaba.

Muchas veces se la topo de frente en su hogar y ninguno de los dos dijo más allá de dos frases, el hogar era como un cascarón vacío, sin vida, sin luz, sin nada. Ambos derramaban lágrimas en la lejanía extrañándose, pero no sé atrevieron a platicar en ningún momento, más después de que Summer miro a su esposo asistir a un evento junto con Mitzy, esa noche justo pasaba por el lugar y lo vio entrar. Le pidió a Henry que se detuviera y como pudo se escabulló entrando sin que nadie la mirara.

Camino perdiéndose en la multitud y ahí lo vio, tomado de la mano de ella. Riendo y charlando tan alegremente, hace mucho no veía esa sonrisa en él, una lágrima rodó por si mejilla cuando él le dio un beso y la abrazo. Se dio la vuelta y salió directo al estacionamiento, corrió hacia donde estaba Henry y lo abrazo rompiendo en llanto. Quizás era lo que tenía que pagar por no decirle a su esposo de su enfermedad, quizás era lo mejor para dejarlo ir, al fin y al cabo, a ella le quedaba poco tiempo.

Había hablado con su hermana y su mamá hace unos días y les confesó toda la situación, mintiendo al decirles que su esposo lo sabía y que la cuidaba demasiado. Su hermana lo tomo bien y busco estarla apoyando desde lejos, viendo la manera de irse a vivir a California lo más pronto posible, Summer supo que aún si Samuel se divorciaba de ella, tendría mucha gente que la apoyaría y la amaría, pero algo más se mostró en su camino uno que le hizo decidirse en soltar a su esposo.

— Así es como será siempre Summer — le pregunto Samuel esa noche que lo vio regresar a casa, se estaba preparando algo de cenar pues se sentía bastante débil después de la quimioterapia. — tú y yo ignorándonos...

— No sé qué quieres que haga Samuel, tú eres el que ha estado alejado, ti trabajo te absorbe por completo y digamos que no eres mucho de preguntarme que tal estoy — replicó ella, no quería peleas y estaba sumamente agotada.

— Digamos que ya no te afecta tanto el que no te llamé, al final tienes a alguien más que te cuide ¿No? — afirmó el mirándola con desdén, cada vez que imaginaba las cosas que ella y su amante hacían en el hotel se le revolvía el estómago. Nunca más recibió fotos nuevamente, él había estado espiándola por su cuenta. La irá crecía cada vez que la veía, pero quería calmarse, si el matrimonio era algo desechable para Summer él le daría el gusto.

— Mira no sé de qué hablas, no tengo ganas de pelear de verdad Samuel — en eso en la sujeto del brazo y la atrajo hacia el con fuerza.

— ¡¿No quieres pelea?! O ¿A caso no quieres que me acerque a ti? — Summer intento separarse de él, sus manos la lastimaban por la forma en que la tenía agarrada.

— ¡Me estas lastimando Samuel! ¡Suéltame!

— ¿Por qué te soltaría? ¿Que ya no quieres que te toque? — en eso la empujó contra la pared y comenzó a besarla furtivamente en los labios, Summer estaba asustada intento alejarlo pues no quería que él la poseyera, no de esta forma.

— ¡Samuel para me lastimas! — intento alejarlo dándole una bofetada con toda la fuerza que pudo darle,  la miro con odio y rencor, se dio cuenta de lo que estaba a punto de hacer y se separó de ella lanzándola a la pared nuevamente. — ¡Aléjate de mí, no me toques!

— ¡Ni quién quería tocarte Summer! No vales la pena, ¿Quién quiere tocar algo sucio como tú? — la miro por última vez dejándola desconcertada y salió de la casa. ¿A qué demonios se refería? Se preguntó Summer al verlo irse tan enojado, ¿Que había sabido? ¿A caso sabía que se quedaba con Henry y Paula? ¿La había visto en el hotel? Si esa era la respuesta, tenía sentido.

« Si es lo que piensas de mí, no puedo refutar eso Samuel. Lo hice para no ser una carga para ti, pero veo que jamás has confiado en mí, ni por un segundo » ahora entendió su alejamiento y su reacción, el creía que ella lo engañaba, de hecho, ya lo había dado por verdad.

¿Por qué nunca le pregunto que hacía ahí? ¿Así era la imagen que él tenía de ella? Entonces quizás lo mejor era dejarlo así, si el nunca cuestionó esa parte, entonces realmente jamás la amo como tal. ¿Jamás le pasó por la cabeza que eso no era lo que pasaba?

Esperaba demasiado de Samuel, quería que él se diera cuenta que algo no andaba bien con ella y ¿Que obtuvo? Más indiferencia de su parte y desconfianza.

« Está bien Samuel, si así es como me vez, no me voy a defender. Es lo mejor para los dos, así no me extrañaras cuando ya no esté »

Se dejó caer al suelo y las lágrimas inundaron sus ojos, le dolía el alma, el corazón, todo su ser. Abrazo sus rodillas y no pudo callar el llanto desgarrador que la envolvía.

Dolor...

Angustia...

Soledad...

Tristeza....

Fueron los sentimientos que solo existían en el corazón de Summer, ya no había nada que hacer, nada que recuperar. Todo se había ido por el drenaje. Mantendría está mentira por el bien de Samuel, si él le pide el divorcio ella se lo cedería sin refutar nada, sin pelear nada... « Aunque tú ya no me ames Samuel, yo siempre lo haré...»



#3358 en Novela romántica

En el texto hay: tragedia, amor dolor

Editado: 20.05.2021

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