Los años que te ame...

Capítulo 38 — Te deseo lo mejor, Samuel.

Al siguiente día me levanté con mucha energía, me di un buen baño y Ricky me prestó uno de sus trajes y valla que me quedo bastante bien. Salí de su casa y curiosamente no vi a Daniel por lo que me supuse que estaba aún con Summer en el hospital.

Tome un taxi hasta mi casa y ahí tome mis llaves y algo de efectivo, quería sorprender a mi mujer este día. Llamé a la oficina de la CEO comentándole que deseaba el día libre, a lo que ella accedió se escuchaba un poco extraña pero no pensé nada mal.

— Si Samuel te doy el día libre, cuando termines hay algo que quiero discutir contigo sobre tu asistente — menciono y yo me sorprendí, no había pensado en eso hasta ahora, pero, quizás lo mejor sería que cambiará de asistente.

— Si, de hecho, también quiero hablar sobre eso con usted, pero ya el día de mañana jueves, ahora tengo a alguien que cuidar — ella río del otro lado del teléfono.

— Sabes me alegro de que quieras pasar tiempo con tu esposa, siempre que lo necesites te puedo ayudar, lo importante es la familia. — respondió y sentí un toque de melancolía en su voz.

— Gracias Natalia, es bueno tenerte como jefa — colgué la llamada y salí en mi auto hasta el hospital, aunque sabía que Summer sería dura de conquistar, pero tenía que hacer el esfuerzo. Quería proponerle un trato, que me diera la oportunidad de demostrarle lo mucho que la amaba y si no cumplía sus expectativas, la dejaría ir.

Me detuve en un puesto de flores recordando que ama las orquídeas, compré un ramo completo y la florista me ofreció una que estaba guardada en una bolita de cristal, la cual se conservaría por mucho tiempo. Sin pensarlo la compré, quería demostrar mi amor por ella con cualquier detalle, pues no quería perder a mi mujer por nada del mundo.

Tan solo de pensar eso me dolía el corazón, pero, era jugar el todo por el todo. Una sola oportunidad por una gran recompensa, esa era mi meta y mi determinación. Estacione el auto en el hospital y camine directamente al área de recepción, los nervios estaban invadiendo todo mi cuerpo, pero, no desistiría, todo por mi amada mujer.

— Disculpe señorita vengo a ver a la paciente en la habitación 1002 por favor, es mi esposa — ella asistió y reviso en el sistema para poder darme el pase.

— La paciente dejo el hospital hace dos horas Señor — respondió y me quedé atónito.

— ¿Que? No, eso no es posible. Ayer deje a mi esposa en esa habitación y todo está bien... Revise nuevamente — estaba empezando a alterarme.

— Señor lo que le digo es verdad, mire — voltea la pantalla y me enseña « Summer Park, dada de alta a las 8:00 am » ¡Mierda! Grité en mis adentros — ¡Señor no puede ir por ahí!

No me importaron los gritos de las enfermeras, yo tenía que ver con mis propios ojos que ella ya no estaba. Quizás Daniel se la había llevado y no me avisaron o Paila incluso Henry o su madre. Subí el ascensor y corrí hasta donde estaba la habitación. Cuando la abrí mi sorpresa fue exactamente lo que dijo la enfermera, estaba vacío.

— ¿Señor Martínez? — voltee y vi al médico que trata a mi esposa, sin pensarlo lo tome del cuello empujándolo contra la pared — ¡¿Que le sucedes?! ¡Deténgase!

— ¡¿Dónde está mi esposa?! ¡Ayer cuando me fui estaba aquí! ¿A dónde se fue? — estaba fuera de mis cabales.

— Ella fue dada de alta esta mañana señor, su madre y su hermana vinieron por ella. Tienen derecho a llevársela.

— ¡No, ella es mi esposa! ¡Nadie la puede separar de mí! — solté al médico y salí corriendo de ahí, no quería hablar más con nadie solo quería encontrar a Summer. Salí del hospital y me subí inmediatamente a mi coche.

Tomé el celular y marqué a Daniel, él debía saber si mi esposa volvió a nuestra casa.

— ¿Bueno?

— ¡Daniel! ¡¿Dónde está Summer?! — pregunté inmediatamente.

— Valla un saludo primero primor, no lo sé, está mañana se fue con su mamá no me dijo nada más. Quizás estén en tu casa, ve a ver — su tono era muy confiado y podía entender que no me mentía.

— Está bien, gracias por eso. Chao — colgué y di vuelta al coche para ir directamente a mi casa. Esperaba que realmente ella estuviera ahí o no sé qué haría. Se que mi suegra me ha de odiar en estos momentos, pero, quiero prometerle que está vez lo haré bien.

No me importó el tráfico ni los semáforos que me pase en rojo, ni siquiera los señalamientos con tal de llegar a mi hogar y ver ahí a mi esposa, no importa que no suegra me golpee o mi cuñada es lo de menos, solo, solo quiero que ella me dé una oportunidad, solo una es todo lo que pido.

Estacione mi auto tipo "Rápidos y Furiosos" si condujera en la Fórmula uno, ya hubiera ganado. Me bajé olvidando cerrar la puerta, la ansiedad me comía los nervios, abrí la puerta y, justo lo que no esperaba, la casa estaba en completo silencio.

— ¡Summer! ¡Summer mi amor! — grité buscando en todas la habitaciones, pero, nada, no había nadie.

Mi corazón latía con fuerza, las lágrimas comenzaron a salir como cascada, mire en nuestra habitación buscando algún indicio de ella, pero, se había ido. Solo estaban unas cuantas prendas que usaba, el aroma tan peculiar de mi esposa aún emanaba de la ropa. Mire a nuestra cama y estaba como siempre bien tendida, pero vacía como mi corazón.

— Mi Summer ¿A dónde te fuiste? — me deje caer sobre ella y mire nuestra foto en el buró. Ambos sonreímos y la felicidad emanaba de nosotros, así como el amor. ¿Cómo pude ser tan idiota y perderlo?

Cuando tome la foto un papel doblado llamo mi atención, inmediatamente lo agarre y desdoble, era su letra.

Mi amado Samuel... No sé si aún deba llamarte así por solo por este instante lo haré.

Se que, si estás leyendo esto, significa que ha estoy muy lejos de ti. Perdóname si eso te lástima, pero debes entender que es por mi bien y el tuyo también.

¿Sabes algo? Ayer cuando te miré al abrir los ojos, sentí que era un sueño, uno donde el amor de mi vida aún se preocupaba por mí, uno donde el Samuel del que me enamoré, me cuidaba como siempre lo había deseado. Pero volví a la realidad rápidamente y mi corazón no pudo soportarlo. Quizás por eso reaccione como lo hice, no soporto la idea de que sientas lástima por eso, eso jamás Samuel.



#3349 en Novela romántica

En el texto hay: tragedia, amor dolor

Editado: 20.05.2021

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