Los años que te ame...

Capítulo 56 — ¿Amar nuevamente?

Me acurruque en el suelo abrazándome a mí mismo, está carta me llegó tanto al corazón que simplemente deje salir todo el dolor... Creo que necesitaba escuchar esas palabras, cada día ese pensamiento de que todo fue culpa mía me invadía y al ella decirme que no lo fue, quitó ese peso en mi corazón y alivio mi alma.

— Mi niño ¿Que tienes? — escuché la voz de mi madre y sentí sus brazos alrededor de mí.

— La extraño mama, la extraño mucho... — ella solo me acurrucó en sus brazos y me dejó llorar todo aquello que me hacía falta.

Sostenía la bolita de cristal con fuerza, la observaba enteré lágrimas y agradecí al cielo por esta oportunidad que me dio de recibir estás palabras. La paz comenzó a inundar poco a poco mi alma cuando deje de llorar, fue como si Summer hubiese aliviado este dolor que tanto me acongojaba.

— Mi hijo, debes saber que Summer te amaba demasiado y estoy segura de que desea que salgas adelante — la mire y asentí.

— Lo se mamá, lo haré lo prometo. Seré un buen padre por Danna, ella me necesita... — justo en ese momento mi hija comenzó a llorar, me levanté junto con mi madre y ambos fuimos a su habitación.

— Últimamente no duerme bien ni come corazón — me explico con tristeza, la tomé entre mis brazos y comenzó a arrullarla, que mal padre he sido.

— Intentaré calmarla mamá, gracias por ayudarme este tiempo... Me toca cuidar de mi nena — bese su linda cabecita, mi madre me extendió el biberón, me senté en el sofá donde se supone mi esposa la amamantaría, pero justo ahora era para mí.

— Bien, iré a dormir, si necesitas algo solo toca mi puerta — asentí y ella cerró la puerta, admiré a mi hermosa Danna mientras tomaba su biberón.

Era perfecta, como su madre, sentí que mis ojos se llenaban nuevamente de lágrimas, pero está vez, eran de alegría. Daría todo de mi por el bien de mi hija esa era mi promesa.

Después de darle su biberón comenzó a llorar, la revise de su pañal y se lo cambié... Pensé que sería difícil pero no, aunque eso no la hizo dejar de llorar, respire hondo para ser paciente en esta situación.
Después de casi una hora que no podía calmarla decidí ponerla en la cuna, estaba desesperado realmente de no saber cómo cuidar a un ser tan indefenso.

Mire la grabadora y pensé que quizás una pieza musical la relajaría. Me acerqué buscando algún CD o algo así, pero encontré una cajita muy hermosa con casetes, eran 20 en total. Saqué uno y me di cuenta de que las palabras escritas eran las de mi Summer... Sentí un calor especial en mi corazón, ella dejó todo preparado.

Puse la pista e inmediatamente reconocí la melodía... Nuestro Canon de Pachelbel...

— Mi nena es hora de dormir... — la voz de Summer salió de la cinta lo que me sorprendió e inmediatamente mi nena comenzó a dejar de llorar. La tomé entre mis brazos mientras la pista seguía reproduciéndose — debes dormir por qué seguro papá está cansado Danna... No seas cruel con papá — cerré mis ojos dejándome llevar nuevamente por esas lágrimas que no podía detener, parecía llave abierta — mamá preparo esto para que, cuando me extrañes puedas escucharme y ahí siempre estaré contigo mi Danna, y también con papá Samuel — reí ligeramente, mire a mi hermosa hija que metía su dedo a la boca y por fin cerraba sus lindos ojos... La acune en mi pecho aun llorando, la pista siguió y siguió, Summer había grabado en ella su voz para calmar a nuestra hija y valla que funcionó, fui a mi habitación y traje una de sus ropas, la envolví con ella para que sintiera el olor de mamá.

La dejé en su cuna, traje una sábana y una almohada y me acosté en la alfombra. Hoy quería estar aquí con ella, con el olor de mi hermosa nena y el de mi esposa... Sabía que tenía que dejarla ir, pero me costaba, mi corazón siempre sería de ella y no importan los años que pasen, esos 10 años que la ame se multiplicaran y un día, podré volver a verla a los ojos y decirle cuánto la extrañé.

El tiempo fue pasando, los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses y los meses en años... Mi vida no fue igual después de su muerte, pero me mantuve a flote, por mi hija.

Seguí trabajando con Natalia pues me ofreció el puesto de Directivo cosa que fue genial ya que no tendría que viajar, eso lo hacía Ricky quien por cierto adoptó a una nena y un nene muy hermosos, él y Daniel son una familia muy feliz. Daniel no deja de decirme sobre el compromiso a futuro de mi hija y si hijo... Sinceramente si lo estoy pensando pues siempre están juntos jugando.

Henry y Paula desafortunadamente tuvieron que mudarse a Londres pues allá él tenía una oportunidad de trabajo muy buena y Paula tenía un embarazo muy riesgoso así que decidió llevársela y que ella descansará, la verdad los extraño pues los primeros dos años de Danna nos hicimos muy amigos y siempre salíamos juntos, son personas geniales.

Michelle se casó con Molly y tienen literalmente un kínder en su hogar, tuvieron 3 hijos, dos niños y una nena, igualmente mantenemos comunicación y de vez en cuando vamos a tomar una copa. Mi suegra vive cerca de mí y pues si ella siempre será mi suegra, la amo con el corazón y agradezco el apoyo que me han dado en cada día a lo largo de estos años.

Danna ya tiene 5 años y es una vaga en todo el sentido de la palabra, pero, es como su madre, soñadora. Ese día salí temprano de trabajar y decidí llevarla a comer Carls Junior por qué, curiosamente adora esas hamburguesas como su madre, la llevé al parque, me senté en el pasto mientras ella corría de un lado a otro.

— ¿Danna, que estás haciendo hija? — le pregunté al ver qué saltaba, cerraba su mano y la abría nuevamente.

— ¡Estoy atrapando el viento papi! — la mire con una sonrisa.

— ¿Atrapando el viento?

— Si, el viento tiene aroma a mamá así que quería atraparlo y sentirla más cerca de mi... — me levanté y corrí a abrazarla, era igual a su madre, soñadora, alegre, vivaz. Me sorprende que mencioné el hecho de que el viento huele a su mamá, pero me tranquiliza a la vez.



#3358 en Novela romántica

En el texto hay: tragedia, amor dolor

Editado: 20.05.2021

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