Los años que te ame...

CAPITULO EXTRA

— Summer... — Michelle me miro desconcertado, pero, era obvia la respuesta que tendría... — tu leucemia ha vuelto... Lo que tú tienes es un embarazo psicólogo...

— Pero estoy vomitando... Y, mi vientre me crece... Mi periodo no me ha bajado, además, ¿Cómo explicas que salieron positivas las pruebas? — le cuestione, no estaba dispuesta a pensar que no estaba embarazada.

— Amor, deja que te explique... — me dijo Samuel, tomo mi mano y su mirada llena de tranquilidad de alguna forma me calmó.

— En términos generales, cuando deseas demasiado un bebé tu cuerpo, puede jugarte una mala pasada Summer, y esto es lo que te está sucediendo... — explico pacientemente, pero con firmeza — los efectos que estás experimentando son parte de la Leucemia. Náuseas, mareos, vómitos, inclusive antojos y eso aunado a el deseo de ambos de ser padres... Te está afectando en sobremanera — Samuel suspiro y es que, pensado lo bien, si habíamos estado en busca intensa de un bebé.

— Entiendo... — fue lo único que pude decir.

— ¿Que hacemos ahora? — pregunto Samuel — ya tuvo una operación, ¿Qué sigue?...

— Primero seré claro, Summer las quimioterapias te produjeron infertilidad, tu problema se agravó cuando descubrirnos tu enfermedad así que... Lamentó decirte que no podrás tener bebés, tu cuerpo no podría soportar un embarazo, lo mejor es que desistan de esa idea y si anhelan bebés, hay otras opciones.

— Si eso lo sabemos perfectamente... — Samuel comenzó a hablar con Michelle de mis futuros tratamientos y demás, yo solo podía pensar en las palabras "Ya no podrás tener bebés"...

De hecho, siempre supe que no podría concebir, mi problema viene desde hace tiempo atrás y, una vez Molly me comentó la posibilidad de quedar completamente infértil debido al cáncer.

Suspiré fuertemente, todo estaba en mi mente, como deseaba ver mi estómago hincado por un bebé... Las lágrimas comenzaron a salir y mi esposo me abrazo con fuerza llenándome de calidez sin igual.

Salimos del hospital, despidiéndonos de Michelle. Caminamos por los pasillos, yo estaba sumamente callada y mi esposo solo tomo mi mano y me dejó procesar lo que tanto me acongojaba.

No me di cuenta en qué momento llegamos al auto, o en qué momento ya íbamos por la carretera... Simplemente yo estaba en el limbo.

Salí de mi trance cuando sentí que se estacionaba y la brisa del mar golpeó mi rostro... Alce la mirada y mi amado Samuel recargado en la puerta de mi asiento, mirándome con esa sonrisa tan sensual que nuestra cuando en su mente algo ya está procesándose.

— Mi hermosa dama, ¿Gusta acompañarme a caminar por la orilla del mar? — me preguntó extendiendo su mano, no dude en tomarla y sonreír.

— Claro que sí, a dónde vallas yo iré.... — beso mi mano, cerró la puerta del auto y comenzamos a caminar con nuestras manos entrelazadas. Solo había silencio, solo paz... Solo nosotros dos.

— A veces la vida nos da muchos golpes... Pero creo que el destino no está usando de saco de boxeo — solté una risa algo fuerte ante su comparación.

— Lo sé, es como si dijera "Summer y Samuel son fuertes... Pueden con todo" — se detuvo riendo, tomo mis dos manos y me miro.

— Aunque deseo con todo el corazón que estés embarazada, acabo de entender que quizás ese no es nuestro destino... No quiero perderte por cumplir un deseo que puede solucionarse de otra forma.

— ¿Cómo adoptar? — asintió.

— Si, mi prioridad es atender tu enfermedad, Michelle dijo que vamos bien, pero si te embarazas, tu vida está en riesgo y es algo con lo que no deseo jugar amor mío — agache la cabeza tratando de contener las lágrimas, pero me fue imposible.

— Yo solo deseaba tener un bebé producto de nuestro amor... — dije entre sollozos — quería darte un hijo, uno que fuera tuyo.

— Te tengo a ti... Con eso soy feliz — tomo mis rostro entre sus manos, limpio mis lágrimas y me besó con ternura — podemos tener hijos producto de nuestro amor, aunque nazcan de otros padres... Pero ellos habrán nacido de nuestro corazón... — sinceramente me sorprende la forma en que sobrelleva todo, este Samuel es uno que me encanta, uno que me sostiene cuando yo no puedo estar de pie.

— ¿No me odiaras? — frunció el ceño, pero me sonrió.

— Eso jamás mi amor, eres el amor de mi vida y sería estúpido de mi parte odiarte por eso... Así es la vida y no debería ser impedimento para que seamos felices. — suspiré, miré al cielo y supliqué paz.

— ¿Podemos con la adopción y mi tratamiento?

— Estás hablando con el nuevo director del área de informática mi amor... — extendió las manos regodeándose de su nuevo puesto, cosa que no sabía — y con ello viene un mejor sueldo, mejores prestaciones y... Días libres para irnos a perder a dónde mi reina quería — me carcajee.

— Bien señor ricachón... ¡Adoptemos un bebé! — me lance a sus brazos y lo bese, con el alma, con el corazón... Con todo lo que yo tenía en mí.

— Los que quieras amor mío... Los que quieras... — seguimos caminando mientras las olas del mar mojaban nuestros pies, planeando un futuro, aunque fuera incierto por mi enfermedad, lo planeamos.

Tres meses después empecé nuevamente el tratamiento, fue menos pesado por la operación, pero, aun así, dolía. Sin embargo, esta vez no estaba sola, cada vez mi esposo me acompañaba al igual que mis amigos.

Casualmente Daniel y yo adoptamos al mismo tiempo... Solo que el adoptó tres niños ya grandes y yo... Yo adopté una hermosa nena recién nacida, la cual llamamos Danna.
Cuando la tuve entre mis brazos supe que era mía, que está nena era el fruto de mi amor con Samuel, un fruto del corazón.

— Es preciosa mi amor... — me dijo al odio con lágrimas, había tenido el un sueño muy triste donde yo moría al dar a luz a una hermosa hija. Llore cuando me platico todo el calvario que vivió y agradecí al cielo que solo fuera un sueño...



#3341 en Novela romántica

En el texto hay: tragedia, amor dolor

Editado: 20.05.2021

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