Los aullidos a la luna

Capítulo 31

Hogar dulce hogar
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Angelic

En cuanto me dieron el alta médica nos fuimos a Portland junto a Alec y Duque. Definitivamente tengo que comprar un cuarto en el hospital en el último año eh estado más internada que en mi casa. Me sorprende que servicios sociales no haya visitado mi hogar para ver por qué sufro tantos accidentes. No debería estar bromeando ahora con un tema tan delicado como lo es mi salud, pero no puedo evitarlo. Mama me llamo durante el viaje para verificar que no me haya desmayado de nuevo el doctor dijo que pudo ser un pico de estrés, pero no entiendo por qué jamás me paso algo así en época de exámenes. Lo que me paso fue como si mi cerebro le diera flojera estudiar y me descompense. A causa de eso Demian no deja de estar constantemente vigilándome por temor a que me desmaye otra vez.

– puedes dejar de verme así es raro – deje de mirar por la ventana para centrar mi mirada en Demian. Este solo puso una sonrisa de medio lado que al instante fue remplazado por su semblante serio. El tren paro en la estación dónde nos toca bajarnos, pero no pase por alto la expresión seria de mi novio. Alec tomo a Duque mientras que nosotros llevábamos las mochilas solo serían unos días los que estaríamos aquí por el trabajo de Demian tenía ahora en Boston.

– Angelic quiero que permanezcas cerca de mí y Alec no te alejes – el tono de voz frió de Demian me dio a entender que algo estaba pasando y no iba a decírmelo. Miré por toda la estación buscando el motivo cuando las encontré. Con botas negras militares medias de red negras, un vestido azul holgado y una chaqueta negra. Se encontraba parada Liz con gafas de sol negras y un cartel donde ponía ¨Scott (estúpido) Parker¨ literalmente ponía Scott y entre paréntesis estúpido. Cuanto amor le propinaba su hermana Liz. Al costado de la pelirroja estaba su gemela con unas plataformas rojas y un vestido floreado de rosas. Tenía una diadema en la cabeza de flores y un saco fino rojo puesto. Las hermanas Parker siempre fueron como el día y la noche, pero compartiendo la misma cara, pero si vemos sus corazones solo ahí oscuridad. Demian me tomo del brazo llevándonos lejos de las hermanas Parker que por asares del destino no nos vieron o si lo hicieron, pero disimularon.

– ¿llamaste a papa o nos vamos en taxi? – quería salir huyendo de la estación antes de que las dos locas intenten asesinarme porque estoy con los que ellas piensan son el amor de su vida.

– vino mi hermana Megan a recogernos – Alec señalo un auto estacionado donde dos jóvenes se encontraban compartiendo saliva. – nunca me acostumbre a ver a mi hermanita con novio se suponía que sería virgen hasta que la luna roja escogiera a su pareja – hablo con disgusto apartando la mirada de su hermana. No entendí a que se refería con lo de la luna roja, pero sabía que si preguntaba no me dirían nada por lo que no me queda de otra que preguntarle a mi papa.

– pronto estaremos en casa pequeña – Demian paso un brazo por mis hombros atrayéndome hacia él. Lo abrase y así caminamos hasta llegar a donde la pareja calenturienta estaba en su sesión de besos.

Decir que un viaje de treinta minutos fue largo es estar exagerando, pero créanme que cuando digo que pareció un viaje de dos horas. Para empezar, tuvimos que meternos todos apretados en los asientos traseros Duque no podía ir en lacajuela  necesita respirar por lo que me tuve que sentar encima de Demian. Nuestra mascota fue en el medio siendo cuidado por Alec que no dejaba de pedirle a su hermana que pisara el acelerador que quería llegar a ver a su novia. Megan le gruñía a su hermano de que no podía ir mas rápido si no quería ser multada y que le sacaran la licencia. Lo que más me sorprendió saber es que en ese viaje me entere que el novio de Megan ósea Conor era el informante que me sito en el bar de mala muerte aquel que se incendió. Me pidió perdón por dejarme abandonada en ese bar de mala muerte donde casi muero.

Cuando llegamos a mi casa fui la primera en salir del auto arrodillándome en el suelo dando gracias por al fin haber llegado. Demian se reía de mi manera infantil de decir que deteste el viaje a casa en el coche de los papas de Alec. Al levantarme del suelo vi a mi amiga Bailey con un cartel en las manos ¨bienvenida a casa princesa¨. Corrí hacia ella para abrasarla luego se nos unió su novio casi nos caímos los tres, pero Demian nos ayudó a mantener el equilibrio. Me separé de ella para dejarla rencontrarse con su novio y fui con mis padres que me recibieron con los brazos abiertos.

– los extrañe mucho – mi mama me beso la frente muchas veces sin querer soltarme.

– ¿princesa te sientes bien? – papá pregunto en cuanto me separe de mi mamá. No me dolía nada no entiendo por qué todos se empeñaban en pensar que estaba enferma.

– me siento bien papá no tengo nada deja de ser tan paranoico estas peor que Demian – mi papa frunció el seño volviendo a tocar mi frente con su mano.

– creo que tienes algo de temperatura hija – mama le dio un codazo disimulado que me hizo levantar sospechas. Algo tiene que ver mi misteriosa fiebre que yo no siento, pero al parecer los lobos sí.




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