Los Besos del Alfa

Capítulo 10

Justo como Damián le había dicho, al día siguiente muy temprano el ya se encontraba esperandola para llevarla a almorzar, claro primero tal vez caminarian por la cuidad.

Aunque parezca un poco inusual Amanda jamás había estado en una cita, siempre había estado ocupada, así que hoy estaba realmente emocionada. Damián había salido muy temprano de su manada procurando terminar casi todo su trabajo para poder pasar todo el día con su Luna.

Después de dos horas habían llegado al lugar donde almorzarian, tal vez una cena romántica era más adecuado para una cita, o al menos era lo que Damián pensaba, aunque ante los ocupados horarios de ambos era técnicamente imposible verse a esa hora, así que a ambos les había parecido perfecto un almuerzo, ya que no podían estar más tiempo separados.

Para sorpresa de ambos, tenían muchas cosas en común, todo el tiempo en el restaurante jamás habían estado en silencio, sus conversaciones no eran para nada triviales, habían descubierto que ambos amaban la lectura y el vino, eran fanáticos de las películas de terror y que sus lobos se llevaban de maravilla, claro ellos viven por y para sus mates, además el había descubierto que Amanda amaba el café y los frutos rojos, además por lo que decía ella ese era el olor que desprendía de el. 

Ambos habían pedido un almuerzo muy saludable, al ser tan buenos en combate ellos debían tener una buena alimentación. habían creído que su tan ansiada cita iba a terminar bien y que al despedirse ambos se irían con una gran sonrisa de felicidad en su rostro, aunque, la realidad había sido una poco diferente. Alessa había logrado ver salir de una gran camioneta negra a una Amanda tan roja como un tomate, cualquiera podría pensar que tal vez estaba sonrojada, pero no, estaba roja de enojo, sus ojos mostraban confuncion, sin titubear y ni siquiera voltear a ver la camioneta entro a la mansión, a Alessa le había parecido un poco extraño el comportamiento de su hermana, aunque al ser ella la mate de un Alfa ya se imaginaba lo que había ocurrido.

Damián desde su auto veía como su Luna entraba a la mansión de el Alfa, se sentía culpable? Tal vez... Pero no lo había podido controlar, era una parte de su naturaleza, en ese momento su lobo y el habían sido uno. No quería que su Luna estuviera enojada, a lo mejor si se había equivocado.

Al estar dentro de la mansión, el enojo de Amanda se estaba dicipando, tal vez su respuesta ante la acción de Damián tampoco había sido muy buena, pero ese lobo había sido un gran dolor de cabeza después de salir del restaurante.

................

Flasback....

Amanda había pedido su almuerzo, cuando el mesero termino de escribir, amablemente se dirigió a Damián, quien al igual que Amanda había pedido lo mismo, rápidamente el mesero se habia marchado a la cocina por sus platillos, una vez listos eleseeo había regresado con la comida y bebida de ambos. Deseándoles un buen provecho.

Como había dicho el almuerzo había sido de lo más  espléndido, habían decidido que al terminar tal vez irían a algún centro comercial. Al pedir la cuenta otro mesero llegó a su mesa, quien a diferencia del otro este era más mayor y de cuerpo más tonificado, por instinto Damián había gruñido, Aziz y el habían notado que este era un licántropo como ellos.

Amanda no había tomando importancia, su apariencia no le había llamado la atención, en pocas palabras ni siquiera había notado como el mesero le coqueteaba descaradamente. Por otro lado Damián no podía más con los celos que sentía, ese lobo que no dejaba de ver a su hermosa Luna, una parte de el se sentía feliz y orgulloso de ella, pero por otro el enojo que sentía al verlo posar sus ojos sobre su Mate.

Si el mesero se hubiera alejado un poco antes tal vez no hubiera terminado con la nariz rota, los lobos por naturaleza eran fuertes pero si los tomaban desprevenidos y ante la ira de una Alfa eso no podía terminar bien. Amanda ni siquiera había podido reaccionar cuando su mate ya tenía al mesero agarrado del cuello de la camisa mientras con la otra mano lo golpeaba en el rostro, ante tal escena ella quizo separarlos, pero su lobo no reaccionaba, por más que lo llamara o intentará tomarlo del brazo este no cedía.

*Mi Alfa...- Sin pensarlo se abalanzo contra el, lo abrazo y le susurro al oído esa frase que vuelve loco a cualquier Alfa cuando su Luna los llama de esa manera.

Y cómo si de un hechizo se hubiese tratado los ojos de Damián habían vuelto a ese hermosos color verde que Amanda tanto adoraba. En cuanto reacciono pudo notar que ella se dirígia hacía la puerta de salida. En todo el recorrido a la mansión no habían hablado, ni siquiera lo había mirado y al salir del auto no se había despedido.

Fin del flasback.

.......

Damián se encontraba en su habitación recostado en su cama pensando en lo que en ese momento estaría haciendo su Luna, en este momento se podria decir que si se sentía culpable, no había podido evitarlo, y por su culpa su Luna se había enojado. Sabía que no la podría ver otra vez pronto.

Sin más remedio se dispuso a dormir aunque tanto el humano como el lobo se sentían inquietos e incompletos.

Por otra parte, Amanda había subido a su habitación después de hablar con Alessa, toda la tarde había sido tranquila hasta que después de la cena su hermana le pidió conversar. Habían hablado, ella comprendía los celos de Damián y no era que los aprobará, si no que los celos eran uno de los sentimientos más presentes en la conexión de Mates, si ella hubiera visto a una loba o humana cerca de su Alfa hubiera hecho lo mismo y Alessa le había hecho ver eso.

Después de una ducha Amanda también había decidido dormir, aunque como lo podía imaginar y al igual que Damián esa había sido una de sus peores noches.

.....

Habían pasado tres días desde su cita, Amanda sabía que el estaba muy ocupado, así que ella iría a verlo al día siguiente, no era que ella tuviera que hacerlo, ella no había tenido culpa, pero, al pasar de los días, se había dado cuenta que muy en el fondo tanto ella como su loba habían disfrutado como su Mate había golpeado al lobo, su mirada les había causado asco, así que tal vez al final no habían tenido que enojarse con el.




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