Los Besos del Alfa

Capítulo 20

Los ojos de Damián se habían vuelto oscuros, pero en su vago mar de deseo, había algo que quería cumplir, algo que deseaba mucho hacer, quería hacerle el amor a su Luna de la forma más deliciosa, placentera y tortuosa que pudiera, aún tenía que pagarle el pequeño inconveniente de la tarde, pero esa noche no, esa noche deseaba hacerla suya de una manera muy especial y tierna. 

Entre la oscuridad de la habitación Damián se hundió entre la piel blanca de su Luna, sin dejar ningún espacio por besar, marcando por cada centímetro de su cuerpo que ella era suya. Ella por su parte había experimentado la más exquisita sensación, pues al inicio había comenzado un vaivén tan lento pero a la vez tan tierno que su cabeza parecía dar vueltas, llegando al punto en el que no sabía dónde se encontraba, sólo importaba con quien, pues, el hombre que en ese momento le hacía el amor, era su Alfa y un beso, solo un beso los había hecho sentir el mejor placer de todos. 

En la soledad de la inmensa casa, entre el silencio de la noche, solo se encuchaba el chocar de dos cuerpos desnudos y fuertes gemidos que provenían de una de las habitaciones. Había llegado al punto más alto de su lazo, inmediatamente Amanda había movido un poco su cabeza dejando al descubierto la hermosa piel entre su hombro y esta, invitando claramente a su Alfa a dejar su marca en ella. 

Sin siquiera dudarlo Damián enterró sus colmillos en la suave piel de su Luna, e inmediatamente Amanda sintió que el placer recorría cada parte de su cuerpo. Damián quería acompañarla en tan magnífica experiencia así que el al igual que ella le dio acceso a su clavícula y Amanda encanta hundió sus colmillos en la piel de su castaño, dando paso a la más electrizante sensación, hasta alcanzar el climax donde Damián dejó escapar un gruñido salvaje. 

No sabían cuánto tiempo habían estado así, habían perdido la cuenta de cuántas veces lo habían hecho, solo eran conscientes de que en cada una lo habían disfrutado demasiado, hasta que su cuerpo les pedía un descanso, y aún dentro, Damián se había acostado en cima de ella, claro, sin dejar caer todo su peso. El sueño la había vencido primero a ella, así que él los había cubierto a ambos con la sábana, pegando a su Luna a él, mientras él se dejaba embargar por el sueño. 

...... 

La luz del sol ya entraba por la ventana y el primero en despertarse había sido Damián, quien en ese momento no podía dejar de contemplar a la hermosa mujer que tenía entre sus brazos, ante tal imagen su cuerpo despertaba nuevamente, sentir nuevamente la suavidad del cuerpo desnudo de su luna y su calor, lo hacía perder el control. Al sentir el fuerte deseo de su Alfa Amanda había despertado, la conexión provocaba los mismos sentimientos y deseos de ambos. 

Después de haberlo hecho otra vez en su cama, en la regadera y contra la pared, habían bajado a desayunar, Amanda no sabía ni como a un podia caminar, pues su Mate la había tomado incalculables veces en toda la noche y por la mañana, las imágenes aún pasaba por su mente, como la había besado y como la había tomado de una forma deliciosa, había disfrutado tanto sentirlo dentro de ella que de tan solo pensarlo su intimidad se volvía a humeder. 

*Basta.. O también te tomaré aquí.. - Dijo Damián con una voz más ronca de lo normal, Amanda al verlo pudo notar en ardiente deseo que en sus ojos se podía ver. El había sentido el fuerte deseo que en su Luna estaba surgiendo, él mismo en ese momento se quería controlar, pues ya lo habían hecho muchas veces y cada uno tenía cosas que hacer, pero de verdad que esa mujer no le ayuda. 

*De verdad? .. - Pregunto Amanda con un tono de voz tan tentador que hizo que inmediatamente que Damián se pusiera duro de tan solo pensarla desnuda sobre la mesa. Definitivamente esos dos tenían una atracción natural, más allá de un lazo, ambos sabían como sacar a flote los más bajos instintos del otro, despertando el más oscuro deseo y los más pervertidos juegos. 

*Eso quieres?..- Había vuelto a preguntar Damián, mientras se dirigía hacía ella, la tomó de la cintura y la sentó en la gran mesa, asegurándose que nadie los pudiera ver le levantó la blusa y desató su ropa interior, al instante sus pechos había quedado expuestos y Damián era libre de hacer lo que él quería, los había mordido, succionado, los había tomado con sus manos con tal desespero que pareciera que nunca lo había hecho y hacía tan solo unas horas que la había tenido así, dispuesta para él. 

Justo en el momento en que su Luna se veía necesitada por que la tomará y pedia entre gemidos por más, Damián se separó dejando a Amada con un calor en su interior que la volvía loca. 

*Qué haces?.. - Se quejo, pues la habia dejado con ganas de más. 

*Solo cobrándome lo de ayer cariño - Respondió el mientras le acomodaba la ropa, ya que no quería que nadie más viera ni siquiera un centímetro más de su piel - Nos vemos a la hora de la comida, amor.. - Fue lo único que dijo antes de irse hacia su despacho en donde Marco ya lo esperaba. 

........ 

Al final Amanda había tenido que tomar otra ducha, su Mate sin duda era de las personas a las que les encantaba jugar y su manera de hacerlo era exitante y por la noche ahora ella se cobraría, si, esos dos se escondían tras los juegos para poder así disfrutar del cuerpo del otro de una y mil maneras, pues ella a cada segundo deseaba que su Alfa estuviera dentro de ella. 

Sus pensamientos habían sido interrumpidos cuando una muy preocupada Violetta entraba en su casa. 

*Hola Ami, haz visto a Alessa - Pregunto con gran angustia, ya que, después de la fiesta ya no la habían vuelto a ver, había desaparecido y les preocupaba que algo malo le hubiera pasado, sus padres llevaban toda la mañana buscándola, pero no aparecía por ningún lado. 

*No puede ser, yo no la he visto, pensé que estaba con papá y mamá?.. - Después de haberla ayudado a arreglarse, Amanda ya no la había vuelto a ver. 




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