— ¿Por qué aceptase salir con Marcello? —cuestiono a Rami.
Ella termina de guardar todo en su casillero. —Porque no estamos saliendo realmente, solo es…
—Si es una cita —la interrumpo—. Vas a salir con Marcello, mi enemigo, eso es traicionar a tu mejor amiga.
Suelta una carcajada. —No es cierto, además, tu vendrás conmigo.
— ¿Iré contigo? ¿A tu cita? —tomo mi cabello como una cola de caballo entre mis manos y abanico mi rostro.
— ¿Si quiera prestaste atención a lo que estábamos hablando? —Rami me mira directamente a los ojos, presionando los labios.
Bien, tengo que admitir que no. Estaba muy ocupada viendo a Alec pasar y estaba distraída. — ¿Qué parte?
Se encoje de hombros. —La parte donde le dije que iría solo si tú ibas y él respondió que no importa porque Nico también estará ahí y…
— ¿Qué? —junto las cejas tanto como se puede—. ¿Nico también? ¿Y yo también?
— ¿Qué hay sobre mí? —una voz gruesa detrás de mí me hace voltear.
Nico y por supuesto, Marcello.
Me suelto el cabello y los veo, frunzo el ceño de inmediato. —Nada.
Nico entorna la mirada. — ¿Nada? Estabas hablando de mí.
Marcello recuesta el brazo en el hombro de él. —Sí, lo hacías, te escuché también —sonríe de lado—. ¿Acaso te gusta? Ya puedes decirlo.
Esta vez, es Rami quien responde, dando un paso al frente. —A Rosie no le gusta Nico, ella ya tiene un casi novio.
Ambos elevan las cejas.
La miro y me pregunto si Rami es mi amiga o mi enemiga. —Eso no…
Rami coloca las manos en su cadera. —Es que, yo no entiendo porque ustedes la molestan —rueda los ojos—. Y solo acepté, Marcello, para que convivan con Rosie y se den cuenta que ella es genial.
— ¿Tienes novio? —Marcello me pregunta.
Claramente no tengo novio, pero eso no es asunto de él. —Quizás.
— ¿Quizás? —Nico repite—. ¿Eso qué significa?
—Significa que no es asunto tuyo —respondo sin pensarlo demasiado.
Marcello suelta una risa baja, claramente entretenido con la situación. —Me gusta, misteriosa.
Rami rueda los ojos, pero no corrige nada, lo cual no ayuda en lo más mínimo.
~
El camino hacia el lugar de hamburguesas no es largo, pero se siente más de lo normal.
Marcello y Rami van adelante, hablando con facilidad, como si se conocieran desde hace más tiempo del que realmente llevan, mientras Nico y yo quedamos un par de pasos atrás sin haberlo decidido explícitamente.
Camino con las manos dentro de las mangas de mi suéter, mirando al frente, consciente de su presencia a mi lado sin querer hacerlo obvio.
—Entonces —dice Nico después de unos segundos, con un tono casual que no encaja del todo con la pregunta—, tu “casi novio”…
Giro la cabeza apenas, lo suficiente para mirarlo de reojo. — ¿Qué hay con él?
—Suena… como si realmente no tienes un novio, los “casi novios” no existen, Rosie —responde, encogiéndose ligeramente de hombros.
Suelto una pequeña risa sin humor. —Y tú suenas muy interesado para alguien a quien no le importa mi vida.
— ¿Qué? Eso no… mira, no me importa —dice—. Solo estoy tratando de entender si existe realmente, además no es como si…
—Existe lo suficiente —respondo, manteniendo el tono ligero, aunque no lo sea del todo—. No necesito darte detalles.
Nico asiente apenas. —Claro, no necesitas darme detalles, no es como si fuéramos amigos.
Hay un pequeño silencio después de eso.
— ¿Y tú? —Pregunto después, desviando la conversación—. ¿Sigues coleccionando ex novias o ya te aburriste?
Nico deja escapar una leve exhalación que se parece más a una risa. —No es una colección…
—Seguro —murmuro.
—Y no —añade, mirándome de reojo—, no me aburro tan fácil, como otras personas.
Levanto una ceja, sin apartar la mirada del camino. —Claro, lo que digas.
— ¿Sabes? —Nico habla—. A veces pareces otra persona.
Lo miro de reojo. — ¿Eso qué significa?
—Que pareces amable pero no lo eres realmente —suelta.
Ahora sí me giro para verlo. —Vaya Nico, esa observación me acaba de romper el corazón.
Eleva una ceja. — ¿Dije alguna mentira? Eres contradictoria.
Chasqueo la lengua. —En realidad, no lo soy, es solo que contigo no me dan ganas de ser amable.
— ¿Ah, no? —me mira unos segundos y luego resopla—. Vaya, sí que eres buena fingiendo.
Frunzo el ceño. —No estoy fingiendo nada.
—Como digas, Rosie —suspira—. Como digas.
Ruedo los ojos. —Supongo que tú sabes bien eso, ¿No? Lo de no ser amable ¿Cuándo has sido amable conmigo?
Detiene el paso un segundo. — ¿De verdad? Mejor pregúntame, ¿Cuándo he sido grosero contigo desde…?
—Desde que me conoces —lo señalo, al mismo tiempo Rami está riéndose con Marcello, sin saber que Nico y yo estamos en plena guerra argumentativa—. Nunca has sido amable.
—No puedo creerlo.
Me encojo de hombros. —Obviamente no te lo crees, pero si alguien conoce tu lado grosero, soy yo —miro hacia Marcello—, además el hecho que solo tengas un amigo habla más de ti de lo que crees.
Eleva una ceja. — ¿Y tú cuantas amigas tienes?
Oh, touché.
Aclaro la garganta. —Eso no es lo mismo.
Nico entorna la mirada y lentamente, sonríe de lado. —Creo que es lo mismo, tal vez tu y yo —se inclina un poco hacia mí—, ambos somos unos hipócritas desde el punto de vista del otro.
Suspiro. —Yo no soy hipócrita.
Nico sigue caminando y también, sigue sonriendo.
Al frente, Rami se gira un segundo, haciéndome una seña para que no nos quedemos atrás.
Le doy un vistazo a Nico y solo ruedo los ojos.