La noche continua con su curso y yo solo pienso en lo que sucedió esta tarde, con todas esas preguntas de Marcello y Nico.
No debería importarme tanto.
No son nadie.
Cierro los ojos un segundo, dejando escapar un suspiro, intentando soltarlo todo, pero es inútil, porque en cuanto abro los ojos de nuevo la pantalla de mi celular se ilumina con una notificación y mi atención cambia tan rápido que casi me molesta darme cuenta de eso.
Alec.
El nombre aparece ahí como si nada, como si no hubiera pasado todo lo demás hoy, como si este fuera un espacio aparte donde las cosas no son complicadas y solo por eso desbloqueo el teléfono sin pensarlo demasiado.
Alec: “¿Todo bien?”
Lo miro unos segundos y sin darme cuenta, ya estoy escribiendo.
“Si, todo bien, ¿Por qué preguntas?”
Tarda un poco en responder, lo suficiente para que me quede viendo la pantalla más de lo necesario, como si esperara algo específico que no sé nombrar.
Alec: “No sé, solo preguntaba”
Alec: “Digo… no sé”
Alec: “Estabas un poco rara”
Frunzo ligeramente el ceño, incorporándome un poco en la cama, apoyando la espalda contra la pared.
¿Es por lo del escritorio? Alec me vio y sí, sin duda actué rara.
“¿Rara cómo?”
Tal vez me ha notado cuando lo veo o como siempre estoy buscándolo con la mirada.
La respuesta llega más rápido esta vez.
Alec: “No lo sé, solo quiero saber si pasa algo”
Alec: “Lo siento, no sé qué estoy diciendo”
Alec: “¿Todo bien, entonces?”
Me quedo mirando esas palabras un segundo más de lo normal.
“Sí, todo bien”
No agrego nada más, pero tampoco dejo el chat, como si eso fuera suficiente para que entienda.
Alec: “Entiendo, lo siento, solo quería dejar las cosas claras”
Suelto una pequeña risa por lo bajo, negando con la cabeza, aunque nadie pueda verme.
Alec: “Entonces, ¿Qué haces ahora?
“Nada realmente, ¿Tu qué haces?”
Alec: “¿Honestamente?”
Alec: “Estaba pensando en ti”
Alec: “Ah… eso suena más cursi de lo que es, ¿no?”
Alec: “No es como suena”
Muerdo ligeramente el interior de mi mejilla, deslizando el pulgar por la pantalla sin escribir todavía.
“¿Estabas pensando en mí?
Alec: “Sí, es solo que tú eres bastante difícil de leer”
Alec: “Pero también eso me causa curiosidad, como que quiero saber más de ti”
Me quedo viendo el último mensaje unos segundos más, sintiendo esa mezcla extraña entre querer responder de inmediato y no querer parecer demasiado interesada, como si eso fuera a delatar algo que ni siquiera estoy segura de entender del todo.
“¿Difícil de leer?”
Alec: “Sí”
Alec: “En persona pareces… cerrada”
Alec: “Pero por aquí eres distinta”
Frunzo el ceño levemente al leer eso, recostándome mejor en la almohada mientras sostengo el teléfono sobre mi rostro, como si cambiar de posición fuera a aclararme lo que acaba de decir.
“¿Distinta cómo?”
Alec: “No lo sé, más abierta supongo”
Alec: “Como si confiaras más”
Alec: “O como si no te importara tanto lo que piensan los demás”
Mi respiración se ralentiza un poco, no porque lo que dice sea completamente cierto, sino porque no esperaba que lo notara, o que lo dijera de esa forma tan directa.
“Tal vez es más fácil hablar con alguien que no está frente a ti todo el tiempo”
Alec: “¿Y eso soy yo?”
Alec: “¿Alguien fácil?”
Suelto una pequeña risa por lo bajo.
“No dije eso”
Alec: “Pero lo pensaste”
Ruedo los ojos, aunque no pueda verme.
“Eres intenso”
Alec: “¿Eso es algo malo?”
Dudo un segundo, mirando el cursor parpadear como si me estuviera presionando a responder algo más honesto de lo que tenía planeado.
“No… supongo que no”
Alec: “Supongo que no suena muy convincente”
“No me analices tanto, parece que estuvieras buscando algo”
Alec: “¿Y si lo estoy?”
Mi pulgar se queda suspendido sobre la pantalla.
“¿Qué?”
Alec: “No lo sé todavía”
Alec: “Pero cuando hablo contigo, siento que hay algo ahí”
Alec: “Y quiero entender qué es”
El “escribiendo…” aparece, se queda, desaparece, vuelve, y por un segundo tengo la sensación de que está borrando algo antes de enviarlo.
Cuando finalmente responde, siento que me enderezo sin darme cuenta.
Alec: “Tal vez tiene algo que ver con que me agradas”
Alec: “Y que eres bonita”
Frunzo el ceño.
Mi corazón se detiene.
Lo dijo.
Me llamó bonita.
“¿Te agrado?”
Alec: “Claramente”
“Pero, ¿Qué tanto te agrado?”
Alec: “Bastante…”
Alec: “Dime algo, ¿Quién te gusta de la escuela?”
Mi corazón da un pequeño salto sin razón lógica.
“Alguien…”
Alec: “¿Ah, sí?”
Alec: “A mi también me gusta alguien. Me gusta pero no le diré nada hasta estar seguro, eso es lo que hay que hacer, ¿no?”
Alec: “Y si yo estuviera en tu lugar, no lo pensaría tanto con quien te gusta”