Seis meses después de recibir la llave en el Obradoiro, Luis se encuentra en el sótano de "A Casa do Río". Al picar una pared para sanear la humedad, no encuentra tierra, sino un hueco sellado con plomo. Dentro, hay un cilindro de metal con un pergamino que no menciona a Santiago, sino una ruta olvidada que pasa exactamente por debajo de los cimientos de la casa. Esa misma noche, la primera sombra aparece en el linde del bosque.