Luis llama a Marc. Necesita ayuda financiera y legal, pero Marc le da una noticia que hiela su sangre.
—Luis, he estado investigando a la mujer que os dio la llave en Santiago. La supuesta dueña de la casa. He cruzado los registros de la propiedad de los últimos ochenta años en Lugo.
—¿Y bien? —pregunta Luis impaciente.
—Esa mujer, la que viste en la plaza... murió en 1994. Se llamaba Doña Elvira de Castro. La casa ha estado en un limbo legal desde entonces. ¿Quién demonios te dio esa llave, Luis?