Los condenados de la Isla de Galatea

Capítulo 4. Perdido en la sombra

Cole Crawford camina por aquella horrible isla con el único propósito de encontrar a Anna. Antes de proponerle la carrera a su hermano, había intentado hablar con ella en la academia. Desde hacía semanas, la notaba extraña y distante con él, así que decidió preguntarle qué ocurría.

Lo único que Anna le dijo fue que se debía a que tenía que cuidar de su abuela, quien estaba muy enferma. Intentó hacerla sentir mejor diciéndole que todo iba a estar bien y ofreciéndose a acompañarla a su casa después de la escuela para ayudarla, pero ella se negó rotundamente. Diciéndole que se verían en la fiesta de esta noche y que, de todos modos, tenía que ir a la isla por hierbas para su abuela y se fue.

Eso no lo tranquilizó. La isla era un lugar muy peligroso, incluso para el brujo más poderoso. Además, allí los seres mágicos tendían a volverse impredecibles, cualquiera podía enloquecer de repente. La idea de que Anna estuviera sola en un lugar así no dejaba de preocuparlo. Como su relación era secreta, no podía darse el lujo de ir a la isla abiertamente por Anna. Lo único que se le ocurrió fue la excusa de la carrera a Henry. Nadie cuestionaría sus verdaderas intenciones.

Después de más de dos horas caminando sin rumbo encontró en un lugar de mala muerte que parecía ser un burdel. El nombre del burdel era El Callejón del placer. Su padre definitivamente lo desheredaría si supiera que esta en este lugar. El ambiente en esta parte de la isla se sentía más pesado.

—¿Es tu primera vez aquí?

Cole dirigió la mirada hacia la voz femenina. La chica tenía puesta una diminuta falda dorada con lentejuelas, mientras que sus senos estaban cubiertos por una fina tela del mismo color. No se le podía considerar un sujetador debido a la poca tela que poseía. Aunque su rostro estaba muy maquillado, lucía muy joven. Trató de apartar la mirada y evitar observarla más de lo necesario.

—Si, pero solo buscaba a mi novia. No trabaja aquí. Es que me perdí y yo… — mientras intenta explicarle a la chica las razones por las que está en este lugar, ve salir una chica de melena rubia, sus ojos se encuentran con los de ella y su corazón da un vuelco.

Era Anna.

—Cole, ¿qué estás haciendo aquí? te dije que no vinieras. —ella espetó, claramente molesta.

Lo cual desconcertó a Cole. No esperaba que se enfadara al verlo allí.

—¿Estás molesta? Vine aquí para protegerte.

—Ya te lo dije, solo vine a conseguir unas hierbas para mi abuela, no necesito tu protección.

—Si, se nota .—respondió Cole con sarcasmo. —Por cierto, ¿en el burdel también venden hierbas curativas?

—Es el único lugar en el que puedo conseguirlas.

Cole soltó una risita incrédula.

—Claro. Porque cuando pienso en remedios para una pobre anciana enferma, lo primero que se me viene a la cabeza es un burdel. Ahora, podemos seguir con este jueguito estúpido o puedes decirme porqué estás aquí.

Anna se tensó.

—No es asunto tuyo, Cole.

—¿No es asunto mío? Eres mi novia. Claro que es asunto mío y tu solo estas ocultando cosas.

Ahora fue Anna quien soltó una carcajada. Aunque no había humor en ella.

—Es curioso que tú reclames por ocultar cosas.

—¿Qué quieres decir con eso?

—Yo no soy tu novia, soy tu secreto. Llevamos meses saliendo en secreto porque te avergüenzas de mí.

—Eso no es cierto.

—¡Claro que sí! Solo porque a tu padre no les gustaría que fueras novia de una huérfana sin fortuna.

Para Cole era muy difícil ser el segundo hijo. Crecer a la sombra de su hermano, Henry. Solo deseaba que su padre le prestara atención. A pesar de todos los logros que ganara. Siempre iban a palidecer en comparación de su hermano. Aunque fuera el repuesto, él tenía un rol en la familia Crawford y ese era ser un ciudadano ejemplar, no perturbar el legado familiar y, sobre todo, jamás eclipsar al heredero.

Anna no encajaba en la imagen que su familia había construido para él. No tenía un apellido importante, una fortuna para proteger ni una familia que pudiera ofrecerles conexiones. Sabía que su padre nunca lo aprobaría.

—Solo es momentáneo, algún día …

—Llevó meses escuchando ese ”algún día”.Ya me cansé de las decepciones, Cole. Lo mejor será terminar.

Antes de que él pudiera convencerla de que terminar era un error, ella salió corriendo de allí, dejándolo atrás. Cole se quedó inmovil, observando como desaparecía y se alejaba cada vez más y más de él.

NOTA:

Hola a todos! bueno, no se si alguien me lee, pero aqui esta el capitulo 4. No me gustó mucho como quedó escrito, pero he estado ocupada con algunos pendientes de la escuela. Asi que, durante estas semanas, voy a estar un poco desapecida. También he estado pensando en otras historias que me gustaria publicar. Espero que disfruten el capitulo (: por cierto, ya vieron Camp Rock 3?




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