Effy se tambalea hasta su hermana, la explosión la dejó un poco aturdida. Por un momento piensa que está muerta. Se cierne sobre ella, observándola con el corazón acelerado. Sin embargo, no siente aquella presencia fría y aterradora que la envolvió la última vez que vio a su padre.
Con manos temblorosas, le acaricia el rostro.
—¿Phoebe? Por favor, despierta.
De pronto, Phoebe suelta un jadeo entrecortado. Effy se ahoga en un sollozo.
—¿Effy…? —murmura mientras intenta incorporarse con dificultad. —¿Qué pasó?
—Esperaba que tú me contestaras eso. Tardaste mucho en ir por las hierbas medicinales y el abuelo me mandó a buscarte y entonces vi al chico… —recordó lo sucedido. La imagen del muchacho frente a ella, justo antes que lanzará la bola de energía —Había un chico…
—Dos chicos. —la corrige Phoebe. —Uno es un cazador. El otro es un brujo.
Miró alrededor, a unos cuantos metros de ellas yacía el cuerpo inerte de un chico. Se acercó con cautela y lo observó detenidamente.
Su cabello azabachey vestía completamente de negro: una camisa oscura, pantalón del mismo color, botas altas de cuero y un largo abrigo de cuero oscuro. No le cabia duda que de que era el cazador, al parecer, a ellos les gusta demasiado vestir de negro y curbirse de cuero.
Parecía tener su misma edad.
—¡Encontré al otro chico! —gritó Phoebe a unos cuantos pasos de ella. —¡Está vivo!
Effy levantó la mirada. El sol comenzaba a ocultarse detrás de los árboles y las últimas franjas de luz teñían el cielo de naranja.
—Phoebe, hay que ir nos. Está anocheciendo.—dijo acercándose a su hermana.
—No podemos dejarlos aquí.
—Phoebe, no podemos llevarlos con nosotras, son desconocidos. Además, ¿cómo se lo explicamos a Morgan y mamá?
—Por favor, mamá siempre está borracha apenas tiene conciencia y Morgan hace meses que no la vemos, supongo que está muy ocupada entreteniendo a sus clientes.
Effy ignoró el último comentario.
—No sabemos qué clase de personas son.
—El cazador me salvó de los malditos chupasangre y el brujo intentó ayudarme. No podemos simplemente abandonarlos aquí.
Permaneció en silencio. Sabía que Phoebe tenía razón, pero eso no significaba que fuera una buena llevarlos.
Sin embargo, también sabía que Phoebe no iba a dejarlos atrás. Podía verlo en su expresión, en la manera en que permanecía junto al brujo herido, como si abandonarlo fuera algo que ni siquiera podía considerar.
Effy suspiró.
—Esto es una pésima idea.
Phoebe sonrió ligeramente.
—Entonces ¿eso significa que sí?
—Significa que voy a ayudarte a llevarlos.
—Sabía que aceptarías.
—No, Phoebe. —Effy la miró seriamente. —Estoy aceptando porque tú estarías dispuesta a quedarte aquí toda la noche para protegerlos.
Phoebe soltó una pequeña risa. Effy volvió a suspirar. Estaba apunto de hacer un simple hechizo de levitación cuando vio un cachorro correr hacia los brazos de Phoebe.
—Él también viene con nosotras.
—Phoebe, Phoebe, Phoebe… —murmuró, negando con la cabeza. —¿Qué sigue? ¿Encontrar una oveja herida y llevarla a casa?
NOTA:
Holaaaaa, les traigo un nuevo capítulo. Iba a hacerlo más largo, pero la verdad es que sigo bastante ocupada con la escuela y se me ha ido un poco la inspiración para escribir. Aun así, no quería dejarlos sin capítulo durante tanto tiempo. Espero que disfruten este pequeño capítulo (:
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Editado: 15.09.2026