Los corazones negros 2

Capítulo 5: Primera ilusión

Kas nos ayudó lo suficiente para conocer un poco a nuestro enemigo, pero debemos descubrir el motivo principal, ¿Por qué nos ataca? No puedes atacar a alguien sin ninguna razón alguna.

Ese día la pasamos tranquilo, pero a la vez estuvimos poco a poco en un estado de alerta porque no sabemos si el sujeto puede manipular nuestros sueños como tal.

Al día siguiente vamos a la universidad y dudo de todos los ruidos y también las personas que me saluda, es como el primer día de clases; eres el nuevo y no puedes evitar sentirte como un desconocido y tímido.

Hanna pasa con nosotros y nos saluda mientras empiezan las clases, estamos tranquilos y todo transcurre con normalidad. Me gustaría saber cuando entramos en algún transe de ilusión como tal, debe de a ver alguna señal o algo fuera de lo normal para que sepamos cuando reaccionar. Tengo miedo de que algún día podamos dañar alguna persona como tal.

— Salgamos— dice Hanna.

Axel nos espera afuera para hablar con nosotros.

— ¿Por qué nos sacaste? — digo.

— Creo que encontré algo útil— dice mientras saca una hoja de papel.

— En la red profunda encontré algunos grupos dedicados a la magia blanca y negra, pero encontré el nombre de una secta que apenas fue fundada hace un año, logré infiltrarme y encontré un nombre que es familiar— dice Axel.

Al mostrarme el papel vemos la foto de un grupo de personas y entre ellas varios miembros de los corazones negros. Su líder, Leo, sigue en prisión; eso no quiere decir que él no este implicado en lo que nos ocurre.

— Hablamos con él, suena algo loco— digo.

— Sería bueno que lo intentaras— dice Hanna.

Trato de pensar en que le voy a decir porque simplemente no puedo entrar y pedir explicación alguna. Además, querrá saber sobre Galata, pero no tengo nada que perder porque ella esta a salvo en Francia.

— Iré— digo.

Faltamos a clases y nos subimos al carro de Hanna para que nos lleve a la seguridad de máxima seguridad que se encuentra cerca de la colonia San Isidro, un sector de ricos de la ciudad.

La cárcel esta a cincuenta kilómetros de los suburbios de los ricos y tiene la máxima seguridad que se imaginan: guardias altamente entrenados, bastones eléctricos en caso de que se pongan hostiles, armas de plasma, malla eléctrica y un sistema de seguridad de calmante en caso de que se hagan un motín.

Los muchachos y yo llegamos al lugar, la ventaja es que contamos con el apoyo de Tania y el ministro así que los guardias saben nuestra identidad y nos dejan pasar libremente. Uno de ellos me lleva a un cuarto de seguridad; las puertas son de cristal, pero cuando entro se esconden y salen unas nuevas con láseres, guardias apuntando a la mesa y uno escoltando a Leo con un traje especial.

— Todo suyo— dice el guardia.

Me siento y lo veo a los ojos mientras admiro su traje de preso color negro y sus grilletes en la pierna.

— ¿Qué quieres? — dice.

— Respuestas— digo.

Le muestra la imagen que Axel nos enseñó.

— Los “Alfiles negros”— dice.

— Tengo toda la información y dime si me equivoco. Los alfiles negros, una pequeña organización dedicada a buscar nuevas formas sobre la magia blanca y negra para poder crear su propia alquimia— digo.

— Haces bien tu trabajo— dice.

— Si me ayudas puede que te bajen la sentencia— digo.

— Eres hombre muerto, pero está bien— dice.

Me quito el suéter en caso de que debamos enfrentarnos a golpes.

— Los corazones negros existieron por años, generaciones venían y otras querían más poder. Los alfiles negros me integraron porque vieron algo en mí, un líder innato que podía lograr cosas mejores. Me darían todo lo que necesitara: dinero, mujeres, poder todo eso a cambio de que le entregara a una chica especial— dice.

— Entiendo porque escogiste a Gal— interrumpo.

— Ella contiene un espíritu que nunca habíamos visto, era como si su poder fuera infinito— dice.

Esto puede estar relacionado con el poder de los neo-humanos que en nuestra línea de tiempo ocurrió. Santi pudo cambiar algo en esta línea de tiempo y no cuento con alguna base o prueba para poder decir que esto sea cierto y él se fue junto con Camper para que resuelva mis dudas.

— ¿Por qué crees que ese poder era importante? — digo.

— Uno de nosotros podía utilizarlo y hacernos poderosos. No sabemos por qué ya no lo adquirimos— dice Leo.

— Sabes quién está detrás de nosotros— digo.

— Tienes que decírselo tú mismo— dice Leo.

— Gracias por todo Leo, hablare con el juez para que tu sentencia sea reducida— digo.

Me levanto y tomo mi abrigo.

— ¡Oye! — dice.

— Valió la pena que el futuro cambiará—

— Sí— respondo.




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