“Cuando los reyes caigan y el Abismo reclame la tierra,
un rey sin corona volverá a levantarse.”
— Fragmento de una crónica olvidada de la Tierra Lemítica
La noche en que las estrellas cayeron, el mundo cambió para siempre.
Durante unos breves instantes, el cielo ardió.
Cuatro luces atravesaron la oscuridad del firmamento como lanzas de fuego y descendieron sobre la Tierra Lemítica con una violencia imposible de ignorar. Montañas temblaron. Bosques enteros se estremecieron bajo el impacto. Incluso los mares sintieron el golpe.
Después… llegó el silencio.
Mucho antes de aquella noche, la Tierra Lemítica había sido un lugar de orden y prosperidad. Los hombres levantaban ciudades bajo cielos tranquilos, los caminos unían pueblos lejanos y los reinos crecían lentamente con el paso de los años.
La humanidad avanzaba sin saber que su destino ya había sido escrito mucho más allá de las estrellas.
Durante días nadie se atrevió a acercarse a los lugares donde habían caído aquellas luces. Pero la curiosidad del hombre siempre supera al miedo.
Cuatro hombres diferentes, provenientes de tierras lejanas entre sí, encontraron los cráteres donde las estrellas habían tocado la tierra.
Lo que hallaron no eran simples rocas.
Eran piedras vivas.
Fragmentos de una estrella antigua que aún parecía latir con una energía desconocida.
Con el paso del tiempo, cada uno de esos hombres transformó su piedra en una reliquia que podían portar cerca del corazón.
Fue entonces cuando comenzaron los cambios.
Sus vidas se extendieron más allá de lo natural. Su mente se volvió más clara, más profunda. Comprendían cosas que antes parecían imposibles de entender.
Aquellos hombres se convirtieron en reyes.
Así nacieron los cuatro grandes reinos de la Tierra Lemítica.
Aurelion Solvaris levantó Luminarys, donde el conocimiento del mundo sería preservado.
Valtherion Drakhar fundó Drakmor, una tierra de fortalezas, acero y disciplina militar.
Eldric Nocthyr creó Aetherfall, un reino dedicado al estudio de la magia y los misterios del universo.
Y Tharion Velkar alzó Velkarath, un reino forjado en voluntad, resistencia y determinación.
Durante siglos, los cuatro reinos prosperaron.
Las ciudades crecieron.
Los caminos se expandieron.
La humanidad entró en una era de estabilidad que parecía no tener final.
Pero el poder rara vez permanece oculto para siempre.
Más allá de los cielos, en un lugar donde ni la luz ni el tiempo tienen dominio, algo había sentido el despertar de aquella energía.
Algo antiguo.
Algo que no pertenecía al mundo de los hombres.
Con el paso de los años, una presencia oscura comenzó a filtrarse lentamente en la tierra.
Al principio fueron rumores.
Viajeros que hablaban de aldeas abandonadas. Sombras moviéndose donde no debía haber nada. Personas que perdían la razón sin explicación.
Luego llegaron los cambios.
Los hombres enfermaban. Sus cuerpos se debilitaban. Sus ojos se volvían vacíos.
Sus voluntades desaparecían.
La gente comenzó a llamarlos los Vacíos.
Seres que alguna vez fueron humanos… pero que ahora caminaban sin pensamiento, sin propósito y sin alma.
Los reyes comprendieron la verdad demasiado tarde.
Aquella oscuridad no era una enfermedad.
Era el Abismo.
Ni los ejércitos de Drakmor, ni los sabios de Luminarys, ni los estudiosos de Aetherfall, ni la voluntad de Velkarath pudieron detenerlo.
Incluso los propios reyes comenzaron a sentir la corrupción acercándose.
Entonces tomaron una decisión desesperada.
Reunieron las cuatro reliquias nacidas de la estrella caída y realizaron un ritual que ningún humano había intentado antes.
No buscaban poder.
No buscaban salvarse a sí mismos.
Buscaban crear una última esperanza.
Usando el conocimiento de sus piedras y la energía que aún latía dentro de ellas, dieron forma a una nueva existencia.
Un ser que no nacería de madre ni de sangre.
Un ser que no pertenecería completamente al mundo de los hombres.
Un ser destinado a despertar cuando el mundo ya no tuviera salvación.
Cuando el ritual terminó, aquel ser fue sellado en un profundo letargo.
Su memoria fue borrada.
Su propósito fue ocultado.
Los reyes sabían que no vivirían para ver el resultado.
Y así fue.
Con el paso del tiempo, incluso ellos terminaron cayendo ante la corrupción del Abismo.
Los reinos se derrumbaron.
Las ciudades quedaron vacías.
La humanidad se convirtió en sombras de lo que alguna vez fue.
El mundo olvidó su historia.
Olvidó a sus reyes.
Olvidó la esperanza que habían dejado atrás.
Hasta el día en que ese ser despertara.
Y cuando ese momento llegara…
el destino del mundo volvería a ponerse en movimiento.
Porque en algún lugar de las tierras olvidadas de la Tierra Lemítica,
un joven abriría los ojos por primera vez.
Y el mundo comenzaría a recordar.
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fantasía oscura y post-apocalíptica, misterio: el rey sin memoria, magia antigua y abismo
Editado: 16.03.2026