Los Cuerpos Del RÍo

El caso del cuerpo fuera de lugar

El expediente estaba donde siempre.

No encima del escritorio, no abierto, no pidiendo atención. Estaba ahí porque nadie se atrevía a moverlo del todo. Como esas cosas que permanecen no por insistencia, sino por miedo a lo que implicaría cerrarlas.

Pasé junto a él sin tocarlo.

Hay casos que no se abandonan; simplemente aprenden a esperar.

—¿Qué tenemos hoy? —pregunté, dejando el abrigo.

—Hallazgo —respondió Ana—. Zona industrial. No es el río.

No lo dijo como aclaración.

Lo dijo como si eso fuera suficiente.

El galpón estaba cerca de las vías, lejos de cualquier zona habitada. Hierro oxidado, polvo acumulado, un silencio pesado que no pertenecía del todo al lugar. El cuerpo estaba al fondo, parcialmente cubierto con una lona vieja, como si alguien hubiera intentado protegerl o esconderlo sin demasiado empeño.

—Hombre —dijo Marcos—. Sin documentos.

Me acerqué despacio. No por respeto, sino porque el cuerpo imponía una pausa involuntaria. No había signos evidentes de violencia. No había sangre alrededor. Ningún rastro de lucha.

—¿Causa de muerte? —pregunté.

—Aún no concluyente —respondió el forense—. Pero no murió aquí.

Me agaché. El rostro estaba pálido, casi apagado. Los labios amoratados. Las manos limpias, demasiado limpias para alguien que supuestamente había muerto en un lugar así.

—Lo trajeron —dije.

—Sí —confirmó el forense—. Y con cuidado.

Eso fue lo primero que no encajó.

Hay muertes que se abandonan.

Esta había sido colocada.

—¿Alguna marca? —preguntó Ana.

El forense señaló el cuello.

—Sutiles —dijo—. Presión prolongada. Asfixia probable.

No estrangulamiento violento.

Algo más lento. Más contenido.

El otro se movió apenas dentro de mí.

Así no se lucha, pensó.

Así se espera.

Revisamos el lugar. Nada personal. Nada que explicara por qué ese cuerpo estaba ahí. El galpón no era escenario; era depósito.

—¿Por qué traerlo aquí? —preguntó Marcos.

—Para que lo encontremos —respondí—. Pero no donde solemos mirar.

Horas después, el informe preliminar confirmó lo que ya sabíamos: asfixia limpia. Sin signos de pánico extremo. El cuerpo no había opuesto resistencia.

—Estaba debilitado —dijo el forense—. O confiaba en quien lo tenía.

Miré el rostro otra vez. No había terror. Tampoco paz.

Solo una quietud inquietante, como si la muerte hubiera llegado sin aviso… o sin necesidad de explicarse.

El nombre apareció más tarde, casi por accidente. Un reporte de persona desaparecida que nadie había relacionado con nada. Hombre solitario. Rutinas fijas. Caminatas nocturnas.

—Vivía cerca del río —dijo Ana, leyendo el archivo.

No levanté la vista enseguida.

—¿Qué tan cerca? —pregunté.

—Lo suficiente como para cruzarlo todos los días.

Nadie dijo nada durante unos segundos. No hacía falta. El aire cambió sin dramatismo, como cuando alguien menciona una palabra que no debería estar en la conversación.

—¿Antecedentes? —preguntó Marcos.

—Ninguno —respondió Ana—. Vida discreta. Casi invisible.

Observé el cuerpo una vez más.

La limpieza.

La ausencia de violencia evidente.

El traslado cuidadoso.

Había visto esto antes.

No en los detalles.

En la intención.

—Este no es un caso nuevo —dije al fin.

Ana me miró con atención.

—¿Estás seguro?

Pensé en el río. En lo que se lleva. En lo que devuelve cuando quiere.

—Sí —respondí—. Solo que esta vez no terminó donde debía.

El otro permaneció en silencio, satisfecho.

El problema no era que el cuerpo no estuviera en el río.

El problema era que el río todavía no lo había reclamado.

Y cuando entendí eso, supe que el asesino del río no había vuelto.

Nunca se había ido.

Nadie dijo su nombre en voz alta.

No porque no supiéramos cuál era, sino porque nombrar ciertas cosas les da una presencia que incomoda. El asesino del río era una de ellas. Un concepto más que una persona. Un archivo más que un recuerdo.

—Puede ser una coincidencia —dijo Marcos, rompiendo el silencio en la sala de reuniones—. Vive cerca del río, sí, pero mucha gente vive cerca.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.