Los Delitos de la Hechicera (#2.5 Oels)

1. La bendición de Hémera.

HÉMERA

Padre una vez más me sostenía en sus brazos mientras lloraba a mares por otro mundo destruído. Al ser la menor, Hémero, mi hermano mayor, decía que siempre fui su consentida y que a falta de un verdadero propósito, la creación de mis mundos siempre fue inestable.

Caos decidió ignorar su comentario, pero yo no.

– No entiendo por qué ocurre esto. – todo había ido bien. Él me instruyó desde el primer momento, pero algo salió mal y entonces ese mundo se autodestruyó, dejando solo polvo.

– No se trata de crearlo solo por crearlo, hija mía. – él me apretó con fuerza, su rostro de mil estrellas mirándome directamente – Debes compactar con esa creación, amarla, aceptarla y reconocerla como parte de ti. – su característica voz del vacío una vez más me impactó.

– He seguido todo al pie de la letra. – comenté con algo de pena.

– Pero te ha faltado lo más importante, Hémera.

– ¿Y eso qué es?

– Amor.

*-†-*-*-*-*-†-*-*-*-*-†-*

¿Amor? ¿Qué es realmente el amor, cuando todo dentro de ti solo es un vacío? ¿Cómo conectas con él, sin estropear la lógica de la vida? Se siente extraño pensar que todo lo que hago es tan simétrico y que la única chispa que me falta es el amor cuando ni siquiera creo conocerlo.

Los hémeres hemos creado infinidades de mundos con infinidades de realidades. Caos me creó para eso, pero Hémero y mis otros hermanos siempre decían que tenía que enfocarme en algo que me ayudara a creer en lo que hacía y por qué lo hacía. Fue entonces cuando decidí crear un nuevo mundo, conocerlo y aprender a amarlo.

Todo comenzó con un vacío.

Y fue así como comencé a crearlo todo nuevamente.

La luz de Caos apareció entrelazándose con la oscuridad de la noche y las chispas de las estrellas. Me ayudó a formarlo todo, a crear las deidades y nombró a cada uno como mejor le pareció.

Vi toda su creación con una esperanza preciosa. Sentí el amor florecer en mi pecho del vacío cuando comenzamos a darle forma a los titanes y dejamos que ellos hicieran su parte.

Todo floreció.

REA

Cronos estaba con los demás titanes haciendo de las suyas, Mnemósine y yo estábamos cerca del lago con mis hijos; ella aún no se decidía qué crear, pero había dicho innumerables veces que quería hacer algo que el mundo no pudiera olvidar: El arte.

Cronos no era muy afín a su idea, debido al hecho que le gustaba más la destrucción, pero hace mucho que desistí de hacerlo cambiar de opinión.

Hades corría con sus hermanos siendo la criatura más feliz. Poseidón lo seguía junto a Hera y Hestia mientras Démeter se detenía a oler las flores y bailar sobre sus pies.

Cronos aún estaba algo alejado de ellos. No los veía como hijos realmente, solo veía su potencial como los encargados de limpiar nuestros desastres.

No puedo evitar sentir malestar cada vez que Hades se me acerca haciéndose el fuerte cuando Cronos termina de lastimarlo por no hacer alguna tarea bien. Él ha aceptado sus palizas y las que van dirigidas a sus hermanos por parte de Cronos. Rechaza el hecho de que yo lo defienda de su padre.

Mi pequeño niño está sufriendo y no deja que yo lo salve.

– Es el más grande, es normal que sea así de protector con sus hermanos. – dice Mnemósine cuando le manifiesto nuevamente mi preocupación.

– Cronos ha estado actuando muy raro últimamente. Tiene la extraña obsesión de que ellos en algún punto lo derrocarán.

Mnemósine bufó – Eso es porque ve la fortaleza de tus chicos, pero con la llegada de este pequeño se calmará – dijo con alegría mientras tocaba mi vientre. No le había dicho que serían dos. Podía sentirlos.

– Eso espero.

Esa noche Cronos no llegó y después de acostar a los niños, fui hasta las profundidades del bosque hasta que todo quedó en un profundo silencio y la luz de la luna parecía marchitarse. Apareció ante mí una especie de figura envuelta en galaxias, estrellas y vacío.

Tu hija no sobrevivirá, pero con mi bendición, ella se salvará.

Lo dijo así, sin más. Sin dar ninguna explicación.

– ¿Qué eres?

Hémera, hija de Caos. – dijo con su voz hueca – No hay mucho tiempo. – la figura hablaba, pero realmente no parecía hacerlo. Solo estaba ese extraño vacío de estrellas. – El niño Zeus está a salvo. A la niña Hécate le doy mi bendición. – pareció tocar mi vientre y luego solo se desvaneció en una extraña luz que se consumió.

Luego del silencio y la extraña sensación en mi pecho, corrí hasta los niños pero me detuve en seco cuando lo ví tragárselos uno por uno mientras yo comencé a gritar con dolor.

Él parecía estar fuera de sí – Urano me lo contó todo.

– ¿De qué hablas?

– Ellos quieren derrocarme.

Y así fue como toda la paz comenzó a evaporarse.

HÉMERA

Esta realidad estaba comenzando a deteriorarse.

Ese Titán que habíamos creado con tanto amor se disolvió en el poder y comenzó a crearlo todo con ganas de destruir y ser el supremo.

Se formó un vacío.

Y con ese desvío, mi creación estaba fragmentándose, tal y como los mundos anteriores que había creado.

Cuando Caos vio mi llanto por todo el mal que estaba haciendo Cronos y el destino que le deparaba a mi creación por sus malas y mezquinas decisiones, padre decidió desterrarme a mi propio mundo.

Fue entonces cuando decidí darle el poder que me concedió Caos a la niña que Rea tenía en su vientre. El niño tenía la suficiente luz para sobrevivir. La niña no, pero con mi ayuda, podría hacerlo.

Le había dado mi bendición para eso, pero no conté con que ella lo consumiera casi por completo. Fue como si mi vacío se adhiriera a ella, entonces mi vacío sería el suyo, pero solo eso.

Cuando lo sentí, supe lo que estaba ocurriendo: Caos me estaba dando la oportunidad para permanecer a través de ella, pero no podía intervenir en mi propia creación; esta vez tendría que ser solo una espectadora.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.