Los Delitos de la Hechicera (#2.5 Oels)

6. El escape de Adara.

ADARA

Algún tiempo después de la Gran Guerra, todo se estaba consumiendo en mi pecho. No sentía nada. Lo sentía todo.

Llegó un punto en el que creo haber perdido una parte de mi voz.

Seguí viendo a Hades desde lejos. Parecía devastado, como si su cuerpo solo fuese una cáscara y por dentro todo estuviese seco. Desde lejos, vi como mi amor se quedaba sin ganas de vivir. Y me dolía demasiado, pero no pude hacer nada. No con Cronos vigilándome.

Nuevamente tuve que cambiar mi apariencia para caminar por el bosque. Vacilé un poco cuando vi a lo lejos a algunos elfos. No quise ahondar mucho para que Cronos no tuviese interés en ese lugar, pero escuché como uno de ellos comenzó a hablar con otro. Simplemente no pude no esconderme detrás de un árbol y así alimentar mi curiosidad. Sobre todo cuando escuché el nombre de mi aprendiz.

– La bruja Magda hizo lo correcto al destruir ese talismán. – me emocioné al escuchar cómo se referían a ella.

– Con el Thalassir destruido, no tenemos que depender de él para la paz.

El Thalassir fue uno de los amuletos que creé a escondidas de mi padre. El reino de Northdark y Elthïfssir había estado en guerra durante años. Me alegra saber que ahora están en paz.

– La Reina Willa y el Rey Elörian harán un gran trabajo con Varethia. – comentó otro.

– Lástima que la Bruja Phoebe tuvo que marcharse.

La última vez que escuché de ella, se casó con el Rey Aramis de Francia y a pesar de que no pudieron tener hijos, todos dicen que eso es lo que menos les preocupa al matrimonio. Después de todo, Aramis Roussel ya escogió a un sucesor y dicen que él y Phoebe planean marcharse del palacio para vivir felices después de la guerra que ocurrió con las lamias, vampiros y licántropos.

Mi aprendiz pudo avanzar en su camino sin mi ayuda.

¡Más orgullosa no pude estar!

Sin embargo, cada vez que pensaba en ella, no podía evitar preguntarme ¿Me habrá olvidado?

*-†-*-*-*-*-†-*-*-*-*-†-*

Después de haber consumido el árbol de la vida, no sé qué sucedió con exactitud, pero me dejó tan vulnerable que ahora soy un blanco fácil.

Mnemósine decidió perseguirme justo después de que logré recuperarme.

– Vas a pagar por todo lo que hiciste. – sollozó mientras mantenía un puñal en mi garganta. Temblé en mi sitio al darme cuenta del arma; La Hoz de Adamantina.

– ¿Cómo la conseguiste? – era el arma que Perseo había utilizado para cortar la cabeza de Medusa. La daga se afincó en mi cuello, pero no me cortó.

Con un llamado del poder de Caos pude empujarla, pero me sentía demasiado débil como para enfrentarla.

Así que hice lo único que supe hacer; huir.

No supe a donde ir, no supe qué hacer, pero terminé en Rodas, tratando de pasar desapercibida durante meses, pero las personas comenzaban a mirarme con demasiado interés.

Interés que no me convenía tener.

Supe entonces que necesitaba una tapadera.

Y esa tapadera llegó junto con una pareja: Leah y Stephen. Eran perfectos. No podían tener hijos, pero ansiaban uno con tanta devoción. Fue allí cuando con el poder de Caos, decidí transformarme en una niña.

Una niña que fue abandonada en una puerta.

Y mientras Leah me mecía en sus brazos, yo me dejé querer.

Yo le puse los nombres que quise en su mente.

Yo hice que ellos me quisieran.

Y ahora, ante el mundo, solo sería conocida como:

Casandra Phoebe Onisse.




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