Los Demonios De Sarah

Capítulo 2

Quedé de salir a comer con Lottie al principio estaba emocionada, si me preguntan en este preciso instante estoy arrepentida de haberle dicho que sí. Busco en mi armario que ropa ponerme y no encuentro algo que me guste o con lo cual me pueda ver bien, al final después de tanto elijo mi atuendo jeans azul, blusa amarilla y unas sandalias negras ya que hacía calor. Quedamos de encontrarnos en Regency Cafe, de mi casa queda como a unos veinte minutos en taxi, en bus ya es más tiempo y yo voy atrasada así que decido por la primera opción.

—Pensé que no vendrías— dice Charlotte en cuanto me ve sentar en la mesa que eligió.

—Si me agarró la tarde, lo siento— no quiero entrar en muchos detalles, pero, como ella me conoce tan bien.

—Será que nuevamente no encontrabas que ponerte pensando que con todo te ves fea— espeta, eso no lo vi venir.

Tomo la carta para evitar seguir hablando del tema, y gracias a los Dioses cambia el tema contando sobre el chico que le gusta y con el cual mensajea.

La escucho atenta, sin decirle que estar entre tanta gente me está poniendo mal, empiezo a jugar con mis manos y con mi cabello. Al instante traen nuestro pedido y mi amiga sigue parloteando emocionada mientras yo tengo una pelea interna.

Le digo que voy al baño, sin esperar respuesta salgo a toda velocidad evitando tener contacto físico con las otras personas porque es otra cosa que no me gusta, menos mal lo logro y me meto en un cubículo del sanitario me siento en el retrete y empiezo hacer los ejercicios de inhalar y exhalar, a los minutos siento que puedo salir y terminar esta pequeña salida, escucho que alguien me llama ¡Sarah! abro el cubículo, es Lottie, tiene cara de preocupada, de una se mete y cierra nuevamente, acuclillándose hasta quedar a mi altura y tomando con sus dos manos mi rostro me inspecciona.

—Esto es mucho para ti. Debiste decirme desde que empezaste a sentirte mal—

Le digo que ya estoy lista y que nos podemos retirar si no le molesta a lo que ella niega abrazándome.

No hay duda tengo a la mejor amiga del mundo. Digo en mis pensamientos.

Horas después

Doy miles de vueltas por toda la casa, no tengo paz ni tranquilidad, me paso las manos por la cara y me jalo el cabello quisiera arrancármelo en mi desesperación. Mi madre solo me observa sabe que no puede calmarme, ni los medicamentos me calman mucho menos unas palabras de “todo estará bien”, “tienes que poner de tu parte”.

Acaso piensan que no pongo todo de mi para salir de donde estoy, para no pasar estas crisis tan horribles que solo me desgastan física, mental y emocionalmente.

— ¡Dios mío ayúdame! — en mi agonía le pido al supremo que me ayude que no me abandone.

¡Qué difícil es tener estas enfermedades! Empiezo arañarme los brazos y la cara, grito de frustración. ¿Por qué debo ser yo quien sufra las consecuencias de alguien que no midió el daño que me hacía?

Solo era una niña con ilusiones, sueños y fui marcada de la peor manera. Se me viene a la mente ver ese papel con mi apellido y otro apellido aun sabiendo que no son familia, pero para ellos si había tiempo para mí no, para mí solo excusa tras excusa.

Mi madre me da el medicamento que me corresponde en este horario ya que son las seis de la tarde, rápido pasa el tiempo en mi crisis ni cuenta me doy de la hora.

Como no tengo hambre me tomare únicamente un vaso de leche y me iré a dormir ojalá esta vez pueda hacerlo rápido.

Trato de despertar de la pesadilla que estoy teniendo hasta que por fin me despierto, me encuentro empapada en sudor y lágrimas caen por mis mejillas. De nuevo esos demonios metiéndose en mis sueños, con mis manos limpio mi rostro y procedo a levantarme para ir a la cocina por un poco de agua.

No puedo caminar porque me tiembla todo el cuerpo, no soy capaz de dar un paso menos de salir de mi habitación.

—Mamá— grito lo más fuerte que puedo, pero es inútil no me escucha.

Intento agarrar mi celular para marcar su número, pero me es imposible mis manos son un solo temblor. Intento gritar nuevamente un poco más fuerte hasta que logro que me escuche.

Enciende la luz de mi habitación sé da cuenta que estoy toda sudada — ¿nuevamente esas pesadillas? — pregunta con cautela. Asiento nada más.

Me ayuda a sustituir la blusa de mi pijama para después hacerme el favor de ir por un vaso con agua ya que no puedo levantarme por más esfuerzo que haga.

Después de tranquilizarme, le digo a mamá que se vaya a dormir no quiero que se desvele por mi culpa, sola ella lleva todo lo de la casa porque por el tratamiento no puedo hacer nada y sí, me da mucha pena decirlo.

Cada día estoy peor, ni hablar de las pesadillas que tengo a diario sin importar la hora que este durmiendo. ¡Dios mío! Me estoy volviendo loca cada vez un poco más, veo a mis demonios que obviamente nadie más ve, escucho las voces de mi cabeza a cada minuto, los ataques de pánico constantes.

Hubiera preferido no nacer si hubiese sabido que tendría que llevar esta vida tan dolorosa. Ese dolor me quema el pecho y desgarra el corazón, pero un día, un día ya no voy a sufrir más, todo será paz y tranquilidad.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.