Los Duros Golpes de la Vida

Capítulo VI: Un corazón desbordante

Regreso a mi habitación y lo primero que hago es tomar mi celular que lo mantenía guardado en una de las gavetas de mi escritorio. Al encenderlo empiezan a llegar todas aquellas notificaciones de mensajes y llamadas sin atender, mi pesar fue inmediato y la culpa empezó a carcomerme de solo pensar como estarían los chicos sin saber nada de mi luego de la llamada donde mi madre estaba desesperada, me acosté y comencé a mover mis dedos con la intención de responderle a cada uno. No quise llamarlos por que no era el momento, aun sentía mi corazón muy agitado y tal vez con el solo escuchar sus reclamos y mortificaciones me invadiera un llanto imparable, no quiero que me escuchen así de vulnerable.

Sam fue la primera en responder:

 

Sam

 

Mayyyyy, no sabes lo mal que me tenías

sin responder mis llamadas y mensajes,

tuvo que recurrir tu madre a mí para poder saber

de ti y yo sin saber que decirle,

sabes no me vuelvas a hacer algo así…

 

 

Maydelin

 

Lo siento Sam, es solo que me sucedió algo esta tarde,

y necesitaba mi espacio, sin pensar las cosas los

termine preocupando sin razón… Perdóname

 

 

Sam

 

Te perdono nena, jamas podría estar tanto tiempo

molesta contigo.

Y si me necesitas… puedo llamarte sabes… si quieres desahogarte.

 

 

 

Maydelin

 

Tranquila Sam, ahora necesito un tiempo sola

conmigo misma, yo después te contare.

Cuídate

 

 

Sam

 

Igual tu May, descansa y cuando estes mejor hablamos.

No te preocupes tanto, te quiero May ♥♥♥

 

 

Le escribí a los chicos, Carlos había dejado de estar en línea desde hace rato, así que supuse que después de todo ya estaba durmiendo, mientras que Leo vio mis mensajes pero no respondió y justo en ese mismo instante dejo de estar en línea. Supe que estaba molesto, y no lo culpo, preocupe a personas preciadas para mí, y al saber que todo fue por solo un simple momento de debilidad de mi parte, ellos estaban pensando por una horrible preocupación.

En estos meses, hemos sabido acoplarnos por completo entre todos, ellos ya eran amigos y llegue de forma imprevista a sus vidas y sin pensarlo se volvieron personas importantes en un corto pero grato tiempo.

Iba a apagar el teléfono para descansar, cuando una llamada me detuvo, era de Leo, los nervios me atacaron y estaba en si contestaba o no, ya que en verdad no quería hablar con nadie en ese momento, a la final conteste después de tanto dudarlo.

 

  • Hola – dije para luego levantarme de la cama e ir a apagar el interruptor de la bombilla de la habitación, y así sentirme más relajada entre la obscuridad.

 

  • Hola… ¿Estas mejor? Tu madre nos dijo que saliste a caminar y cuando haces eso es por estas escapando de algo, o muy molesta por algo – dijo Leo con su voz un poco agitada casi al borde del colapso.

 

 

  • Estoy mejor Leo, acaso vienes de correr un maratón jaja, ¿Por qué estás tan agitado?, solo necesitaba un poco de aire, el malestar me estaba desgastando – me dirijo a la ventana de mi habitación y la abro para sentarme es las pequeñas sillas de hierro que hay en la terraza.

 

 

  • Algo así jaja, tu madre me lo comento, y aun así como te sientes, vas y sales de tu cuarto con el clima tan frio que hace – su voz se volvía más fuerte mientras más hablábamos.

 

 

  • Espera, eso no me hará daño y además ¿cómo sabes que salí de mi cuarto? – dije para luego mirar a todas las direcciones en busca de algo que sabía que no era posible.

 




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