A veces estar caminando entre tanta gente en una ciudad donde todo va a su ritmo es relajante porque puedes ir por allí sin estar al pendiente de quien te observa y quien no, nadie te juzga y no tienes que ocultarte, porque cada persona se ahoga en su propia laguna, unos tendrán problemas en casa, otros quizás se preocuparan por su futuro, por traumas del pasado, en fin que se yo, mi punto es que a simple vista entre tantas personas uno solo se queda con la primera impresión que obtiene de ellos y bueno como dicen “no hay que juzgar un libro por su portada” o no hasta leer el primer capítulo al menos.
-¡Kay, no tengo toda la noche, se me congelan hasta los lugares que no deberían!
Cruzo la calle lo más rápido que puedo para que mi amiga no suelte nada inapropiado en frente de media ciudad, para Taylor vergüenza es solo una palabra y ella es el significado, nunca se cohíbe de decir nada ya que piensa que todas las cosas deben expresarse en el momento que lo desees. Filosofía que debería robarle ya que desde hace tiempo eso no es lo mío.
-Te dije que me podías esperar adentro pero siempre haces lo que te viene en gana- digo mientras le indico que entremos al bar-
-No me hables así, agradece que sacrifique mi sábado solo para acompañarte en tu tusa- utiliza esa definición que detesto solo para molestarme, se quita el abrigo y nos ubicamos en la barra.
-Si vuelves a decirle “tusa” me voy a mi casa.
-Kaysen, esa chica te dejó tan mal que hasta se llevó tu sentido del humor, es una lástima- dice con falsa decepción.
-No, solamente se congeló por el frío.
-Bueno al parecer no se lo llevó todo.
Desde que termine mi relación con Grace hace unas semanas, que por cierto duró 5 años, Taylor hace cualquier chiste rancio para hacerme sentir mejor porque según ella “no estoy aceptando mi dolor y simplemente me escondo detrás de una máscara” aunque sabe que lo que más me afectó no fue terminar la relación sino el motivo, pero esto es algo que contaré más adelante, todo a su tiempo.
-En fin ya para cambiar de aires cuéntame que haz hecho toda la semana, a demás de llorar claro esta-la fulmino con la mirada, a lo que ella responde con una carcajada.
-Me he limitado a ir a la Universidad y hacer los deberes, estos días los profes andan que ni ellos mismos se soportan por lo que se descargan poniendo tareas infinitas.
-Siéntete feliz de que ya vamos a tener vacaciones, así que eso merece que nos tomemos unas buenas cervezas.
-Para ti todo se merece una cerveza-comento aguantando una risa, a veces me imagino como seria si fuera hombre.
-Si te sigues quejando las pagas tu.
Se inclina para llamar al bar tender y pedir un par de cervezas. Siempre que nos pasa algo este es nuestro momento ella yo y un bar, hablamos de todo y de nada, nos desahogamos el uno con el otro sin guardarse nada, quizás eso es lo mejor de nuestra amistad.
-¿Ya le dijiste a tu mamá?‐hace la pregunta con algo de duda, como si no quisiera tocar el tema- pregunto porque estos días no hasta hablado de ella.
‐No le he dicho aún, quizás lo haga cuando vaya el fin de semana a visitarla, se supone que iba a ir con Grace pero bueno ya sabemos porque voy solo.
-Puedo ir si quieres.
-No te molestes ya se que tienes planes en Quebec, diviértete no te preocupes por mi, a demás Kennet va a estar allá y ya sabes como se pone la atmósfera, así que prefiero ir solo.
-Si me preocupo, porque soy tu amiga- me dedica una sonrisa leve- pero si quieres ir solo esta bien, y evita problemas con Kennet, es tu hermano Kay.
-Pero es un imbécil- aprieto la mandíbula, aún no lo perdono del todo.
-No te amargues con nada hoy, te traje aquí para que te distraigas así que relájate un poco- sujeta la cerveza y la choca con la mía como si fuera un brindis- los problemas hoy que se jodan.
Taylor es bastante parecida a mi pero al mismo tiempo es muy diferente, desde que la conocí en mi primer año en la universidad en aquella fiesta de ingreso, ella me ha parecido una de las personas más raras del mundo pero también de las más buenas, después de emparejarnos por casualidad jugando beer pong y perder de forma humillante quedamos algo tomados así que pasamos la noche bailando y de alguna forma contándonos las desgracias de nuestras vidas y por primera vez en años ella era la primera persona que escuchaba mi parte de la historia y no me miraba con lastima ni me juzgaba, sino que me ofreció su apoyo, así como cuando te estás congelando y necesitas desesperadamente un lugar que te de abrigo, ella fue mi abrigo y por alguna razón quise tenerla cerca más tiempo, quería sentir que alguien estaba conmigo.
-Taylor! Pidamos otra cerveza o mejor aún un tequila.
-No, tu lo que necesitas es ir a casa-ella me jala del brazo para sacarme del lugar y dirigirnos al auto- hoy bebiste más que de costumbre.
Después de algunas cervezas, quizás muchas cervezas ya estoy en la fase donde me siento más feliz que una lombriz, creo que esas cervezas tenían más de 5% de alcohol, todo me da vueltas, las luces del bar parecen serpentinas por todos lados, y estoy casi seguro de que desde que tomé la cerveza 20 quizás en la mesa de la esquina veo a la maldita de Grace riéndose de mi, recordándome que nunca voy a tener el control de una mierda. Pero antes de que pueda distinguir bien ya nos encontramos fuera del bar, afuera nos recibe el intenso invierno de Canadá.
En el camino voy mirando por la ventana del auto, veo como la nieve que tanto odio abraza ciudad, esa maldita nieve que arruinó mi vida, esa nieve que casi me impulsó a mi peor decisión, pero esta misma nieve blanca e insípida que veo constantemente, este año va a traer consigo lo que va a lo que va a abrir un nuevo capítulo en mi vida, va a agregar algo nuevo a esas páginas que creí dejar en blanco para siempre.
Editado: 21.06.2026